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Porque Estoy con Fatiga

Porque Estoy con Fatiga

La fatiga suele ser un estado normal y no patológico. Los esfuerzos físicos o emocionales, al igual que la falta de sueño, hacen que una persona se pueda sentir fatigada. La fatiga y el cansancio generalizados sin causas aparentes puede ser un signo de alguna enfermedad.

Las personas no suelen visitar al médico a causa de la fatiga. Cuando lo hacen, es porque la fatiga, aparentemente sin motivo, afecta en su vida cotidiana. El agotamiento puede indicar que se siente cansado constantemente (la llamada fatiga crónica) o que se fatiga con facilidad.

La sensación de cansancio cada vez mayor que se siente con la fatiga se manifiesta mediante la apatía corporal y la tendencia a adormecerse. Además, la fatiga afecta en los aspectos no físicos a aquellos que se sienten cansados y abatidos. Los signos de fatiga pueden ser los siguientes:

  • Sentimiento de desgana y falta de iniciativa (aspectos emocionales)
  • Capacidad intelectual mermada (aspecto cognitivo)
  • Disminución de rendimiento (aspecto conductual)

Es lógico pensar que la fatiga constante y todo lo que conlleva pueda manifestarse con alteraciones del sueño. El sueño sirve para recuperarse y para ello es importante que el sistema inmunitariofuncione correctamente. Además durante el sueño se consolida la memoria y lo aprendido.

Cena ligera. Evita por la noche las comidas demasiado picantes o copiosas. Incluso los alimentos de difícil digestión que se han comido durante el día pueden alterar el sueño nocturno. Después de realizar la última comida, espera entre dos y tres horas antes de irte a la cama.
Cena ligera. Evita por la noche las comidas demasiado picantes o copiosas. Incluso los alimentos de difícil digestión que se han comido durante el día pueden alterar el sueño nocturno. Después de realizar la última comida, espera entre dos y tres horas antes de irte a la cama.

Los trastornos en el sueño pueden deberse a una fatiga extrema, aunque también puede haber otras muchas causas. La principal razón puede ser una infección por virus en las vías respiratorias. Sin embargo, la fatiga puede estar ocasionada por otras enfermedades como el hipotiroidismo, la celiaquía, la diabetes mellitus o la hepatitis. Incluso los trastornos emocionales, los medicamentos, el alcohol y las sustancias presentes en el ambiente pueden ser responsables de que se sienta siempre cansado o de que se canse con facilidad.

En este caso, la fatiga es muy variable: puede ocasionar desde leves molestias de cansancio hasta un síndrome de fatiga crónica.

Más del 30% de la población admite sentir fatiga de forma puntual o frecuente y que ésta afecta a su actividad normal. En general, la fatiga afecta más a las mujeres que a los hombres.

Causas

La fatiga puede tener varias causas. Este síntoma puede deberse al esfuerzo físico o mental o una necesidad de sueño insatisfecha. Aparte de estas sencillas causas no patológicas hay que tener en cuenta razones orgánicas para la fatiga constante o crónica.

Las causas de la fatiga radican casi siempre en una infección por virus de las vías respiratorias y en alteraciones del sueño (por ejemplo, el insomnio o la apnea del sueño que dificultan un buen descanso y provocan un sueño no reparador).

Además, la fatiga se presenta a menudo como síntoma de la celiaquía, el hipotiroidismo, la diabetes mellitus y la hepatitis. En escasas ocasiones, la causa es el cáncer y otras enfermedades graves como el VIH/SIDA. Hay otras enfermedades que también pueden cursar con fatiga, como las autoinmunes (lupus, fibromialgia, enfermedad de Crohn…).

Los trastornos emocionales y las cargas psicosociales como la depresión y la ansiedad, pueden causar apatía y cansancio constantes o repentinos, ya que muchas personas somatizan los problemas emocionales, que tienen una manifestación física con muchos síntomas entre los que está la fatiga.

Consejos para evitar el estrés. Todo el mundo ha sufrido estrés en algún momento de su vida. Si se manifiesta de forma esporádica, por exceso de trabajo o por una situación puntual, no es preocupante. Sin embargo, si es frecuente, hay que solucionarlo, porque puede afectar negativamente a la salud. Aprende a controlar el estrés y relájate.
Consejos para evitar el estrés. Todo el mundo ha sufrido estrés en algún momento de su vida. Si se manifiesta de forma esporádica, por exceso de trabajo o por una situación puntual, no es preocupante. Sin embargo, si es frecuente, hay que solucionarlo, porque puede afectar negativamente a la salud. Aprende a controlar el estrés y relájate.

Igualmente cuando la persona no está bien nutrida, por padecer anemia, un déficit de hierro o algún trastorno de la alimentación como anorexia y bulimia, puede sentir fatiga de manera continua.

También la artritis y ciertas alteraciones del riñón, del hígado o del corazón, como la insuficiencia cardiaca, cursan con fatiga.

Además de las infecciones respiratorias, otras infecciones, como las causadas por parásitos, la tuberculosis y la mononucleosis son susceptibles de provocar fatiga. En general, cualquier infección que tarde mucho en ser tratada y curada acabará mermando la energía de la persona afectada, lo que se manifiesta mediante una fatiga más o menos acusada.

La fatiga puede ser también un efecto secundario de varios medicamentos, como por ejemplo los antidepresivos, neurolépticos, antihistamínicos y los fármacos contra el Parkinson además de los esteroides, los diuréticos y todos los que bajen la presión arterial. Las sustancias adictivas, sobre todo el alcohol y la cocaína, también pueden causar fatiga.

Con respecto a las circunstancias externas, el calor extremo, estar sometido a condiciones de gran incomodidad, los grandes esfuerzos físicos, los ruidos fuertes (especialmente en personas sensibles), los viajes largos y cualquier otra situación que altere el ritmo biológico de la persona puede causar fatiga.

Diagnóstico

Si acude al médico a causa de la fatiga, la primera etapa para llegar al diagnóstico consiste en una entrevista clínica: el médico se interesa por el alcance, la duración y el transcurso diario de la fatiga. La fatiga puede causar falta de energía y somnolencia y hasta puede causar que llegue a dormirse. También es muy importante la situación laboral, familiar y social del paciente. De las preguntas sobre la duración y calidad del sueño, alteraciones, ronquidos, medicamentos que estuviera tomando y posibles sustancias en el ambiente puede deducirse una posible causa de la fatiga.

Hay que tener en cuenta que el médico deberá valorar tanto las condiciones físicas y clínicas en las que se encuentre el paciente como su situación anímica, familiar, personal y emocional para poder llegar a un diagnóstico que justifique la fatiga que experimenta. En ocasiones hay una enfermedad de base que provoca fatiga y malestar físico, lo que lleva al enfermo a sentirse mal anímicamente; por ello el facultativo deberá valorar muy bien todos los síntomas y la secuencia de aparición de los mismos, con objeto de no dejar pasar ninguna causa importante que esté provocando la fatiga.

En muchas ocasiones, un estado de tensión excesiva, una acumulación de problemas o un estado anímico abatido (con o sin depresión) pueden justificar la aparición de fatiga continua, pero en otras hay que investigar hasta llegar a la causa orgánica que provoca el problema.

Si es una infección, con una analítica de sangre o de orina puede descubrirse más fácilmente, pero cuando la fatiga responde a otras alteraciones orgánicas más complejas, como problemas en el riñón, el hígado o el corazón, son necesarias otras pruebas complementarias.

Tras la entrevista clínica, el médico realizará una exploración completa del paciente para localizar las posibles causas orgánicas de la fatiga. Para ello, el médico palpa el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos, ausculta el corazón y los pulmones e inspecciona las vías respiratorias superiores y las mucosas. Es aconsejable que se explore la fuerza muscular y los reflejos para completar el diagnóstico.

Tras la exploración para determinar las causas de la fatiga, pueden realizarse otros análisis para llegar al diagnóstico, como por ejemplo: un análisis de sangre, un análisis de azúcar en la sangre, un examen en un laboratorio del sueño o un electrocardiograma (ECG).

Tratamiento

Si la fatiga no tiene ninguna causa orgánica, el tratamiento puede basarse en las siguientes medidas:

  • Dormir bastante (pero no demasiado, ya que un exceso de sueño también acaba ocasionando fatiga y un estado decaído).
  • Ritmo diario constante y con ciertas rutinas.
  • Estimulación de la circulación al levantarse con duchas intercaladas de agua fría y caliente.
  • Dar paseos regularmente al aire libre (la actividad física, además de poner el cuerpo en forma, genera endorfinas, que son las hormonas del bienestar. Además, practicarlo al aire libre tiene aún más beneficios).
Los beneficios del deporte. Practicar ejercicio físico de forma regular es beneficioso para la salud porque contribuye a sentirse bien y mejorar el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Con su práctica habitual se trabaja y fortalece el corazón y el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo.
Los beneficios del deporte. Practicar ejercicio físico de forma regular es beneficioso para la salud porque contribuye a sentirse bien y mejorar el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Con su práctica habitual se trabaja y fortalece el corazón y el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo.
  • Evitar la toma de tranquilizantes y alcohol.
  • Reducir el consumo de café, té y chocolate (ya que aunque la cafeína y la teína proporcionan un pico de energía instantánea, en cuanto bajan sus valores en sangre, la persona experimenta de nuevo el cansancio y a veces con más profundidad).
  • Beber gran cantidad de líquidos (estar bien hidratado es una excelente manera de combatir la fatiga física y mental. La hidratación ha de llevarse a cabo con bebidas saludables, fundamentalmente agua o zumos naturales).
  • Probar con formas de relajación como el yoga, la meditación, el entrenamiento autógeno…. que pueden servir de ayuda cuando la fatiga está causada por problemas emocionales o por un estilo de vida estresante.

Si la fatiga persiste y afecta al sueño es importante acudir al médico. En caso de que no existan patologías asociadas, puede ser de utilidad pautar un tratamiento con somníferos (por ejemplo, doxilamina o flurazepam), para mitigar los trastornos del sueño y así combatir la fatiga. Si los trastorno de sueño son leves, el tratamiento puede consistir en remedios naturales como la valeriana, el lúpulo y la melisa. En todo caso, no hay que automedicarse nunca, y ha de ser el facultativo el que indique el mejor remedio y compruebe si algún fármaco, aunque sea natural, interfiere o no con otro tipo de tratamientos que siga el paciente o le afecta negativamente.

Si la fatiga es un síntoma que acompaña a otra enfermedad, el tratamiento debe ir dirigido a resolver la patología de base, por este motivo es muy importante acudir al médico en cuanto la fatiga se vuelva persistente, por si hubiera alguna alteración orgánica que hubiera que tratar.