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Porque Estoy con Estreñimiento infantil: Sintomas, Causas y Tratamiento

Porque Estoy con Estreñimiento infantil: Sintomas, Causas y Tratamiento

Porque Estoy con Estreñimiento infantil: Sintomas, Causas y Tratamiento

Porque Estoy con Estreñimiento infantil: Sintomas, Causas y Tratamiento

El estreñimiento infantil no es exactamente una enfermedad sino un síntoma, aunque provoca muchos inconvenientes en la vida cotidiana del afectado.

El estreñimiento infantil se define en función de una menor frecuencia defecatoria, la existencia de heces duras y secas, un excesivo esfuerzo al ir al baño y la sensación de que la evacuación ha sido incompleta.

En los niños puede haber un estreñimiento agudo, que se da en un periodo concreto de tiempo, o un estreñimiento crónico, que se prolonga durante al menos un año.

En la mayoría de las ocasiones (95-97%), el estreñimiento responde a causas no orgánicas como una dieta inadecuada, momentos de estrés emocional, predisposición familiar o rutinas diarias que no favorecen la defecación. En cuanto a las causas orgánicas que provocan el estreñimiento, hay alteraciones anatómicas, metabólicas, endocrinológicas, neurológicas o gastrointestinales que pueden conducir al estreñimiento crónico en niños.

Los síntomas del estreñimiento son la disminución en la frecuencia del patrón defecatorio, heces duras y secas que cuesta expulsar y defecación dolorosa. Además, el niño estreñido puede padecer dolor y distensión abdominal, irritabilidad y falta de apetito, que va en aumento a medida que avanza el día.

El diagnóstico del estreñimiento infantil se hace en función del examen físico y la historia clínica del niño. En algunas ocasiones son necesarias pruebas complementarias como analíticas de sangre.

Para tratar el estreñimiento infantil hay que tener en cuenta el estadio en el que se encuentra el niño comenzando por una fase de desimpactación (eliminación de las heces acumuladas). En la mayoría de los casos basta con cambiar las rutinas de alimentación y reconducir el hábito de defecación. Si es necesario, se utilizan fármacos bajo prescripción médica y se sigue una rutina durante los meses posteriores para mantener los buenos hábitos adquiridos.

Consejos para que los niños coman verduras. La dieta infantil debe incluir todo tipo de alimentos para que al niño no le falte ningún nutriente esencial para su desarrollo. Sin embargo, sabemos que a los más pequeños les cuesta comer la parte verde del plato. Repasamos algunas pautas Y trucos para introducir las verduras en la alimentación infantil.
Consejos para que los niños coman verduras. La dieta infantil debe incluir todo tipo de alimentos para que al niño no le falte ningún nutriente esencial para su desarrollo. Sin embargo, sabemos que a los más pequeños les cuesta comer la parte verde del plato. Repasamos algunas pautas Y trucos para introducir las verduras en la alimentación infantil.

El estreñimiento infantil suele evolucionar hacia su remisión siguiendo las medidas de tratamiento oportunas. Sin embargo, en la mitad de los niños el estreñimiento vuelve a aparecer en los cinco años posteriores a un episodio agudo, y entre tres y cinco de cada diez niños estreñidos lo serán también de adultos.

El estreñimiento infantil se puede prevenir cuidando el tipo de dieta y los hábitos diarios (más ejercicio físico, hora regular para ir al baño).

Incidencia

Entre el 2 y el 30% de la población infantil padece estreñimiento (un 7,5% de los niños en edad escolar). Así, el estreñimiento infantil es un problema en aumento. El 3% de los niños que acuden al pediatra de Atención Primaria lo hacen a causa del estreñimiento, mientras que un 25% de los que son remitidos a un gastroenterólogo infantil son diagnosticados de estreñimiento.

Causas

El estreñimiento infantil puede obedecer a causas orgánicas o a causas no orgánicas. El periodo de mayor incidencia se produce entre los dos y los cuatro años de edad. Además, hay tres circunstancias durante el desarrollo infantil que pueden favorecerlo: el destete (pues la leche materna evita el estreñimiento), la retirada del pañal (especialmente si se hace de forma forzada y antes de que el niño esté preparado) y el inicio de la etapa escolar, fundamentalmente por factores emocionales, que también pueden influir en otras etapas ante circunstancias que alteren al niño, como el nacimiento de un hermano o el cambio de domicilio.

  • Causas no orgánicas: dieta inadecuada con escasez de fibra y mala hidratación, estrés emocional, fobia a ir al baño fuera de casa (especialmente en el colegio), inmadurez para el control de esfínteres, déficit cognitivo, historia familiar de estreñimiento e incluso abuso sexual.
Alimentación infantil. Mantener una alimentación sana, completa y equilibrada desde la infancia es fundamental para que el niño se desarrolle bien y para evitar problemas de salud y enfermedades como la diabetes tipo 2. Estas son las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
Alimentación infantil. Mantener una alimentación sana, completa y equilibrada desde la infancia es fundamental para que el niño se desarrolle bien y para evitar problemas de salud y enfermedades como la diabetes tipo 2. Estas son las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
  • Causas orgánicas: alteraciones anatómicas en el ano, alteraciones metabólicas (hipotiroidismo, diabetes, hipercalcemia, hipopotasemia), alteraciones gastrointestinales (celiaquía, alergia a las proteínas de la leche de vaca) y otras condiciones que pueden cursar con estreñimiento como la fibrosis quística, la neurofibromatosis, el autismo, el síndrome de Down, la parálisis cerebral, el lupus, la esclerodermia, la enfermedad de Hirschsprung, miopatías y neuropatías viscerales, alteraciones medulares y síndrome de Ehlers Danlos.

Hay fármacos que también pueden causar estreñimiento como: opiáceos, sucralfato, antitusivos, metilfenidato, antiácidos, antihipertensivos, anticolinérgicos, simpaticomiméticos, antidepresivos y fenobarbital, entre otros. La ingesta de plomo, la intoxicación por vitamina D y el botulismo también provocan estreñimiento crónico.

Síntomas

Los síntomas del estreñimiento infantil son los siguientes:

  • Dos o menos deposiciones a la semana (exceptuando a los bebés con lactancia materna).
  • Heces de gran tamaño, duras y secas que pueden obstruir el inodoro.
  • Dificultad defecatoria, con deposiciones dolorosas y con mucho esfuerzo.
  • Retención fecal voluntaria (el niño adopta posturas de retención).
  • Gran masa fecal acumulada en el recto.
  • Un episodio de incontinencia fecal a la semana.

En los niños menores de cuatro años, estos síntomas deben presentarse cada semana durante, al menos, un mes, y pueden acompañarse de irritabilidad, falta de apetito o saciedad precoz, que se revierte con la defecación.

En los niños mayores de cuatro años, estos criterios deben cumplirse cada semana durante dos meses como mínimo. En este caso hay que descartar que el niño tenga el síndrome del intestino irritable.

Además de los ya expuestos, el estreñimiento infantil se puede presentar con otros síntomas como dolor abdominal (que empeora según avanza el día), meteorismo, enuresis, fisura anal, falta de apetito, saciedad precoz al comer, disinergia del suelo pélvico (incapacidad para relajarlo y propiciar la evacuación), infecciones urinarias de repetición y alteraciones del carácter como la irritabilidad.

La cistitis tambien se conoce como infección de orina. Consiste en la infección de las vías urinarias bajas o de la vejiga. Puede ser causada por malos hábitos de higiene, si no se cura adecuadamente o por resistencia a los antibióticos. Afecta especialmente a las mujeres entre 20 y 40 años. ¿Quieres saber cómo prevenir este problema?
La cistitis tambien se conoce como infección de orina. Consiste en la infección de las vías urinarias bajas o de la vejiga. Puede ser causada por malos hábitos de higiene, si no se cura adecuadamente o por resistencia a los antibióticos. Afecta especialmente a las mujeres entre 20 y 40 años. ¿Quieres saber cómo prevenir este problema?

Determinados síntomas que acompañan al estreñimiento pueden advertir de que hay un problema de más importancia. Son la fiebre, la presencia de sangre en las heces, la pérdida de peso, los vómitos(especialmente si son biliosos) y el prolapso rectal (que exige descartar otras patologías como la celiaquía o la fibrosis quística).

Diagnóstico

El diagnóstico del estreñimiento infantil se hace en función de la historia clínica del niño, donde debe recogerse el tipo de dieta que sigue, sus patrones defecatorios, la presencia o no en la familia de otras personas estreñidas y las circunstancias que puedan haber contribuido al episodio de estreñimiento, como la toma de medicación, cambios en la vida del niño (como el nacimiento de un hermano o una pérdida) o cualquier otro que pudiera haber influido. Así, es importante que el pediatra sepa qué características tienen las heces del niño (tamaño, consistencia, si hay sangre, si la defecació resulta dolorosa…) y otros datos relacionados como cuándo expulsó el meconio al nacer, cuándo se le ha retirado el pañal, en qué momento se destetó o desde cuándo tiene problemas para ir al baño.

En la exploración física el médico puede palpar la acumulación de bolo fecal en el intestino a través del abdomen. También es importante examinar la zona anal para detectar fisuras y otros problemas. Aunque el tacto rectal permite valorar si hay o no distensión rectal y otras alteraciones en el recto, no hay acuerdo sobre si es conveniente realizarlo a todos los niños con estreñimiento, por el rechazo que puede provocar en el pequeño, que le lleve a no querer volver más al médico o incluso a empeorar su situación en relación a la evacuación regular.

Además, en el proceso de diagnóstico del estreñimiento infantil pueden realizarse otras pruebas complementarias como análisis de sangre, determinación de alergia a las proteínas de la leche de vaca, determinación de celiaquía y test del sudor si hay prolapso rectal. Algunos otros síntomas, como vómitos, anorexia y alteraciones en el crecimiento, pueden indicar que hay una enfermedad orgánica que está causando el estreñimiento, lo que motivará al pediatra a pedir más pruebas.
En general, el estreñimiento infantil se diagnostica en las consultas de Atención Primaria y solo cuando se sospecha que hay un problema mayor, se deriva a atención especializada para realizar otras pruebas complementarias. En el proceso de diagnóstico del estreñimiento infantil no resulta útil, de primeras, realizar pruebas como una ecografía abdominal o una radiografía de abdomen, ya que aportan poca información.

Antes de una analítica es importante conocer los factores que pueden influir en los resultados. La dieta previa, la práctica de ejercicio o la toma de ciertos medicamentos pueden alterar los valores de una analítica. ¿Quieres saber qué más hay que tener en cuenta antes de hacer un análisis de sangre?

Tratamiento

Dependiendo del grado de estreñimiento del niño hay que emplear distintos tipos de tratamiento. Cuando se trata de un episodio aislado de estreñimiento, suele bastar con la adopción de medidas dietéticas y mejora de hábitos. Si es un estreñimiento crónico (superior a un año) y hay megarrecto (dilatación del recto) e incontinencia fecal, el programa a seguir es más complejo con distintas fases: educación, desimpactación rectal y mantenimiento.

Con la educación se pretende enseñar al niño un hábito defecatorio adecuado; el objetivo de la desimpactación rectal es lograr limpiar el intestino de heces y conseguir que estas sean blandas, y, por último, la fase de mantenimiento está pensada para modificar la dieta, instaurar buenos hábitos y, si fuera necesario, administrar fármacos para prevenir el estreñimiento y evitar una nueva impactación rectal.

Dieta antiestreñimiento

El tratamiento del estreñimiento agudo pasa instaurar hábitos dietéticos adecuados, con fibra en la dieta, asegurando una ingesta suficiente de líquidos (al menos dos vasos de agua o de otros líquidos) y evitando los alimentos que causan estreñimiento.

En la dieta del niño la fibra se introducirá poco a poco y de manera gradual, ya que una sobrecarga de fibra puede provocar dolor abdominal  y flatulencia.

Alimentos que dan gases. Los gases intestinales o flatulencias pueden producirse por diversas causas, pero los hábitos de alimentación y el estilo de vida son el principal origen del vientre hinchado y la aerofagia. Además, hay alimentos que favorecen los gases. Descubre cuáles debes evitar para reducir los molestos gases.
Alimentos que dan gases. Los gases intestinales o flatulencias pueden producirse por diversas causas, pero los hábitos de alimentación y el estilo de vida son el principal origen del vientre hinchado y la aerofagia. Además, hay alimentos que favorecen los gases. Descubre cuáles debes evitar para reducir los molestos gases.

En lactantes menores de seis meses, además de sus muchos otros beneficios, la lactancia materna evita el estreñimiento. La leche materna es mucho más digestiva, pues el niño tarda una hora y media en digerirla, frente a las tres horas que tarda en hacer la digestión cuando toma leche artificial. Además, genera pocos residuos, por lo que es muy común que los bebés de pecho estén varios días sin hacer deposiciones. Esto no se considera estreñimiento, pues cuando pasados esos días el niño haga caca finalmente esta será blanda. La fibra que toma la madre no pasa a través de la leche.

Si el niño toma lactancia artificial y está estreñido, se puede comentar con el pediatra por si recomienda una forma distinta de preparar los biberones. Además, es conveniente elegir una leche que tenga baja cantidad de grasas saturadas, a favor de otra con abundancia de ácidos grasos poliinsaturados.

A los lactantes estreñidos de entre seis y doce meses, se les pueden dar papillas de cereales integrales o de cereales con efecto bífidus. También a partir de los seis meses se introduce la fruta en su alimentación, procurando elegir aquellas variedades menos astringentes.

Los alimentos que no debe comer un niño estreñido son:

  • Arroz. Es un alimento que estriñe mucho, por lo que hay que intentar que su presencia en la dieta sea mínima. Si se consume, es mejor que sea arroz integral.
  • Verduras y frutas astringentes. La patata, la zanahoria, el plátano y la manzana estriñen mucho, por lo que lo mejor es optar por otras verduras y frutas. Para sustituir la patata se puede utilizar boniato (batata) y en el caso de las frutas, cualquier otra que no sea astringente.

Cuando la fase aguda de estreñimiento se ha resuelto, se pueden ir introduciendo poco a poco y en cantidades limitadas el arroz y las verduras y frutas astringentes para probar. Si vuelve el estreñimiento, lo mejor es evitarlas de forma permanente.

  • Lácteos. Los lácteos son uno de los alimentos que más estriñen, en todas sus versiones: leche, yogures, queso, natillas, flan, postres lácteos… En algunos niños, el problema del estreñimiento se resuelve eliminando o reduciendo lo más posible los lácteos de la dieta si tienen más de 12 meses, pues hasta el año la leche es su alimento principal. Como alternativa a la leche de vaca, pueden utilizarse leches vegetales, preferentemente de cultivo ecológico, como la leche de avena, la leche de almendra o la leche de quinoa. Es mejor evitar la leche de soja, ya que la mayoría de la soja del mercado es transgénica.
  • Harinas refinadas. Para combatir el estreñimiento hay que evitar los productos elaborados con harinas refinadas, como el pan, la pizza y la pasta. En su lugar, es mejor elegir aquellos que llevan harinas integrales.
  • Azúcares refinados y precocinados. Los dulces, los precocinados, los zumos industriales y todos los productos que lleven azúcar blanco (azúcar refinado) deben consumirse lo menos posible. Para endulzar es preferible usar miel natural, panela o estevia.

Además de estreñir, tanto los lácteos como las harinas refinadas y los azúcares refinados acidifican el pH de los tejidos del cuerpo. El efecto de la acidificación del pH de los tejidos es doble. Por un lado, las células se oxigenan y nutren peor, y por otro tienen más dificultades para eliminar las sustancias tóxicas que producen, lo que favorece el estreñimiento.

Por el contrario, los alimentos que debe comer un niño estreñido para favorecer un hábito defecatorio adecuado son:

  • Frutas con pulpa. A excepción del plátano y la manzana, el niño estreñido debe comer fruta en todas las comidas. Lo ideal es que la tome en trozos, muy bien lavada y con piel, dependiendo de su edad. Si no la toma entera y se le da en zumo o en batido, es muy importante añadir la pulpa. El zumo debe ser siempre natural y puede mezclar varias frutas a la vez. Al zumo se le puede añadir el jugo de un limón, por su poder alcalinizante, que es saludable especialmente en caso de estreñimiento. Las frutas que destacan por su efecto antiestreñimiento son: kiwi, naranja, higos (maduros o secos), uvas (maduras o pasas), mango, papaya, granada y pitaya. También las ciruelas pasas son muy adecuadas para combatir el estreñimiento, ya que aportan fibra y una sustancia laxante. Se pueden poner en remojo el día antes de utilizarlas y añadir luego al zumo, incluyendo el agua.
  • Verduras. Pueden utilizarse todas, a excepción de la zanahoria. Si el niño sufre flatulencia (gases), se optará por las verduras de hoja verde, como las acelgas y las espinacas.
  • Legumbres. Son muy adecuadas por su contenido en fibra. Si el niño padece flatulencia, las legumbres pueden agravar la situación, por lo que, en este caso, habría que tomarlas en pequeñas cantidades.
  • Semillas y cereales con fibra. Como la avena, las semillas de sésamo, las semillas de lino y las semillas de chía, que pueden mezclarse en platos como los purés, la fruta o los batidos. También es adecuado el muesli, que mezcla semillas y cereales con frutas desecadas como las uvas pasas. En este caso hay que procurar que no lleve azúcares añadidos. Las palomitas de maíz hechas en casa (no las industriales) también son una buena fuente de fibra; pueden tomarlas los niños mayores de cinco años.
  • Frutos secos. Higos secos, albaricoque seco, ciruelas, nueces… Todos ellos son ricos en fibra, pero solo deben darse a niños mayores de cinco años, pues hay un riesgo muy alto de atragantamiento.
Alimentos con fibra. Consumir alimentos con fibra es muy importante para nuestro organismo. La fibra ayuda a mejorar el proceso digestivo siendo indispensable para evitar el estreñimiento y otras patologías. Los expertos recomiendan ingerir como mínimo entre 25 y 30 gramos de fibra al día.
Alimentos con fibra. Consumir alimentos con fibra es muy importante para nuestro organismo. La fibra ayuda a mejorar el proceso digestivo siendo indispensable para evitar el estreñimiento y otras patologías. Los expertos recomiendan ingerir como mínimo entre 25 y 30 gramos de fibra al día.

Hábitos antiestreñimiento (educación antiestreñimiento)

Los hábitos antiestreñimiento tienen el objetivo de instaurar una pauta defecatoria adecuada.

  • No estimular a niños pequeños. La estimulación anal en lactantes mediante palillos u otros objetos para que el niño haga caca no es conveniente, pues disminuye su propio reflejo defecatorio. Igualmente, no deben usarse laxantes, supositorios o enemas si no son prescritos por el pediatra. Sí funciona dar masajes en el abdomen, en sentido de las agujas del reloj y acabando en la parte baja de la tripa. También, con el niño tumbado boca arriba, son buenos los movimientos en forma de pedaleo y llevarle de forma suave ambas piernas flexionadas hacia el abdomen.
  • Comidas a la misma hora. El niño debe comer siempre a la misma hora para favorecer la regularidad de su ritmo intestinal. Por este motivo, no conviene que pique entre horas.
  • Aprovechar el reflejo después de comer. Muchos niños necesitan ir al baño después de comer. Si esto no surge de forma natural, se les puede llevar al WC tras las comidas para intentar que regulen el hábito. Debe comenzarse con esta rutina cuando el niño ya haya dejado el pañal, y no antes. Así, se le sentará en el retrete durante un máximo de 5-10 minutos (si se prolonga más, se aburrirá y evitará sentarse). Si el WC es muy grande para él, se utilizarán adaptadores. Es muy importante que apoye los pies al sentarse para favorecer la defecación (se puede colocar un taburete, para que los pies reposen sobre él). Si se trata de un bebé que no se sienta aún, doblarle las rodillas de forma suave contra su pecho también le puede ayudar a expulsar las heces.
  • Animar y no castigar. Mientras que esté sentado en el retrete, hay que animar al niño para que intente la deposición. Se creará un ambiente relajado, permitiendo que se distraiga. Si lo consigue, se le alabará, pero si no, no habrá castigos, para evitar que tenga miedo de intentarlo en una próxima ocasión. En general, hay que insistirle que en cuanto tenga ganas de ir al baño, no se aguante y acuda en ese momento.
  • Práctica de ejercicio. El ejercicio físico regular facilita el tránsito intestinal y actúa contra el estreñimiento. Es importante que el niño estreñido practique algún deporte de forma habitual.

Desimpactación fecal

La impactación fecal es la situación por la cual se han acumulado una gran cantidad de heces en el recto y el colon, que no pueden evacuarse de forma natural por su consistencia dura. Es una consecuencia de un estreñimiento prolongado.

Cuando se lucha contra el estreñimiento crónico hay que realizar medidas de desimpactación fecal. Estas consisten en expulsar todas las heces acumuladas. Antes de introducir una dieta antiestreñimiento hay que realizar la desimpactación fecal. Se comienza entonces con los hábitos para lograr una regularidad en el patrón defecatorio. A la vez, el niño recibirá una dieta transitoria especial más líquida y con alimentos que generen menos residuos para que las heces sean menos consistentes y pueda eliminarlas mejor. En la mayoría de los casos es necesario el uso de laxantes orales o de enemas prescritos por el médico para conseguir limpiar totalmente el recto y comenzar de cero. Este tratamiento se suele continuar durante dos o tres meses. Una vez que se consigue hacer una o dos deposiciones blandas al día se pasa a la siguiente fase, de prevención y mantenimiento, donde se instaura la dieta antiestreñimiento y se profundiza en los cambios de hábitos para evitar la recaída.

Medicamentos antiestreñimiento

En ocasiones, el niño estreñido necesita de laxantes para hacer deposiciones, lograr que estas tengan una consistencia más blanda e instaurar un patrón defecatorio regular. Estos fármacos deben mantenerse solo el tiempo necesario para lograr los objetivos previstos y siempre bajo prescripción médica. Sin embargo, en tres de cada diez niños con estreñimiento, estos fármacos deben mantenerse durante la adolescencia o la edad adulta.

Hay varios tipos de laxantes: laxantes emolientes, laxantes lubricantes, laxantes osmóticos y laxantes estimulantes, pero en niños los más utilizados son los laxantes osmóticos y los laxantes estimulantes.

Los laxantes osmóticos facilitan la formación de heces blandas y aumentan el peristaltismo (contracciones musculares digestivas). Están elaborados a base de lactulosa, hidróxido de magnesio, PEG y PEG+ electrolitos. Son los más utilizados en población pediátrica por su eficacia, tolerancia y seguridad.

Por su parte, los laxantes estimulantes son menos utilizados por sus posibles efectos secundarios, por lo que solo se emplean en periodos cortos de tiempo. En su composición se encuentra bisacodil y sena.

Además, hay otros medicamentos administrados por vía rectal como los supositorios de glicerina, los enemas de glicerina y los supositorios de bisacodil.

En lactantes también se utilizan sales a base de fósforo y magnesio que facilitan la digestión de la leche y permiten una evacuación no dolorosa.

Otro recurso farmacológico frente al estreñimiento infantil es el aceite mineral entre las tomas.

Evolución

El estreñimiento infantil se resuelve en un 61% de los casos tras 6-12 meses de tratamiento. Si el niño no evoluciona bien tras este periodo conviene que sea examinado por un gastroenterólogo infantil para evitar otras complicaciones como la fisura anal, que provoca un dolor muy intenso en la defecación, acompañado de sangrado.

No obstante, la recurrencia en el estreñimiento ocurre en la mitad de los afectados en los siguientes cinco años. En ocasiones, el estreñimiento vuelve a aparecer ya que hay una mala respuesta o una baja adscripción al tratamiento, lo que ocasiona frecuentes recaídas. Para que la evolución sea positiva conviene seguir el tratamiento en la dosis prescrita, prolongarlo hasta que el médico haya indicado y ser constante en su administración, aunque el cuadro de estreñimiento mejore de forma puntual.

En un tercio de los niños en que hay estreñimiento, este perdurará en la edad adulta. Si el estreñimiento ha comenzado antes del año y hay incontinencia fecal, la evolución puede ser peor. Para evitar que el estreñimiento se cronifique en el futuro conviene manejar correctamente los episodios de estreñimiento agudo que se produzcan durante la infancia. Es importante también que no se retire el pañal antes de tiempo (en general, no se aconseja hacerlo antes de los dos años y medio) y tampoco obligar al niño a utilizar el WC contra su voluntad, ya que esto puede provocar estreñimiento crónico.
Muchos de los niños con episodios repetidos de estreñimiento han experimentado dolor al defecar en sus primeros tres años de vida, lo que hay que tener en cuenta para valorar su patrón defecatorio posterior y la evolución que este siga.
Aunque el niño haya superado algún episodio agudo de estreñimiento, este puede volver a aparecer durante el inicio de la etapa escolar, ya que el pequeño permanece muchas horas sentado y, a menudo, los niños suelen aguantar el reflejo defecatorio durante muchas horas, por el rechazo que sienten hacia los baños públicos.

Cuando el estreñimiento es muy prolongado, el niño puede desarrollar megarrecto, alteraciones en la motilidad intestinal o disminuir la sensibilidad del recto ante la presencia de heces.
En algunas circunstancias, el estreñimiento no evoluciona de forma favorable y exige una intervención médica urgente que incluye un tratamiento quirúrgico.

Prevención

Una de las primeras medidas que puede seguirse para evitar el estreñimiento infantil es optar por la lactancia materna. La leche materna es mucho más digestiva, facilita un patrón evacuatorio regular, facilita la maduración intestinal y provee al aparato digestivo de una flora intestinal beneficiosa.

La Asociación Española de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud recomiendan la lactancia materna exclusiva (solo pecho) hasta los seis meses de edad, y posteriormente complementada con otros alimentos hasta los dos años, o más.

En general, durante la infancia si aparece estreñimiento ocasional, no deben utilizarse laxantes sin que sean prescritos por el médico. Tampoco se debe hacer estimulación del recto, con un palillo, el termómetro o una ramita de perejil con aceite (métodos más populares), pues conseguiría el efecto contrario, ya que el niño dependería de esa estimulación externa para lograr defecar.

Una dieta adecuada, con presencia abundante de alimentos con fibra, vegetales y fruta, además de una hidratación suficiente es vital para prevenir el estreñimiento.

Es importante también instaurar unos hábitos defecatorios adecuados. No se adelantará la retirada del pañal, que debe hacerse cuando el bebé esté totalmente preparado y no antes de los dos años. Además, el niño no debe ver el WC como un castigo, sino como un momento relajado. En niños mayores debe procurarse que se sienten cada día a la misma hora en el retrete y que no inhiban el reflejo defecatorio. También la práctica de ejercicio físico suave (nadar, montar en bicicleta) ayuda contra el estreñimiento.

Los beneficios del deporte. Practicar ejercicio físico de forma regular es beneficioso para la salud porque contribuye a sentirse bien y mejorar el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Con su práctica habitual se trabaja y fortalece el corazón y el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo.
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