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Porque Estoy con un Edema
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Un edema es, por definición, una acumulación de líquido en el espacio extracelular del cuerpo. Esto se debe a que el líquido sale de los vasos sanguíneos y se acumula en el tejido o en ciertas cavidades del cuerpo como, por ejemplo, la cavidad abdominal.

Las “piernas pesadas e inflamadas” por la tarde y los edemas en los tobillos son una clase típica de edema. Pero las acumulaciones de líquido se pueden producir en todo el cuerpo y sentirse como una sensación general de hinchazón que afecta a varias zonas. Los edemas son propios de numerosas enfermedades y trastornos del metabolismo. En algunos casos son pasajeros y de poca importancia (por ejemplo, debido a cambios hormonales previos a la menstruación). Pero las concentraciones de líquido en los tejidos también pueden deberse a enfermedades graves (como la insuficiencia cardíaca o la cirrosis hepática) o menos graves como la insuficiencia venosa o la diabetes.

Los edemas (acumulación de líquido en el tejido) se forman cuando el agua sale de los vasos y se acumula en tejidos o áreas específicas del cuerpo, por ejemplo, en las piernas o en la cavidad abdominal.
Los edemas (acumulación de líquido en el tejido) se forman cuando el agua sale de los vasos y se acumula en tejidos o áreas específicas del cuerpo, por ejemplo, en las piernas o en la cavidad abdominal.

Una característica del edema es que tras presionar sobre la zona inflamada, por lo general, queda una abolladura visible. La zona se muestra inflamada y hay una diferencia visible con respecto a otro órgano similar donde no haya edema.

El edema se diagnostica mediante una exploración física y realizando una completa anamnesis, donde consten las circunstancias concretas en que se presenta la inflamación: hora del día, si está ligada o no al ciclo menstrual, temperatura exterior, toma de fármacos, como la píldora anticonceptiva, dieta, estilo de vida, práctica o no de ejercicio físico, aumento de peso, embarazo, menopausia, permanencia en grandes alturas, consumo excesivo de sal, quemaduras, haber pasado por una operación quirúrgica… Además, el facultativo puede prescribir analíticas de sangre y de orina y otras pruebas complementarias como ecografías, radiografías o exámenes renales o cardiológicos.

El tratamiento del edema está enfocado a la causa que lo produce. Si el edema responde a un inadecuado estilo de vida, hay que reeducar al paciente para que practique hábitos saludables, en cuanto a la alimentación y al ejercicio físico. Puede ser necesario también instaurar un tratamiento que mejore el retorno venoso, por ejemplo, mediante medias de compresión, y pautar determinados fármacos para revertir la situación.

Un edema puede estar ocasionado por numerosas causas. El edema puede apararecer porque la presión dentro de los vasos sanguíneos ha aumentado (como cuando hay varices), también porque desciende la cantidad de proteínas, que son las que hacen que el agua se mantenga en el compartimento intravascular y no pase al extracelular (sucede si hay cirrosis).

igualmente hay edema cuando los vasos sanguíneos son más permeables de lo que debieran (en los casos de alergias y quemaduras) y si hay una obstrucción de los vasos linfáticos, como en el linfedema. Todas estas causas pueden mezlcarse entre sí, y provocar el edema conjuntamente.

En relación a las causas concretas del edema, entre otras pueden ser las siguientes:

  • Enfermedades cardíacas (por ejemplo, insuficiencia cardíaca, lesiones valvulares, inflamaciones cardíacas).
  • Enfermedades pulmonares (como la EPOC, el asma, la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar).
  • Problemas de circulación y debilidad venosa.
  • Enfermedades renales (por ejemplo, inflamación renal, síndrome nefrótico).
  • Enfermedades hepáticas (por ejemplo, inflamación del hígado, cirrosis hepática).
  • Diabetes.
  • Causas hormonales (por ejemplo, hipertiroidismo, hipotiroidismo, síndrome premenstrual (SPM), menopausia, embarazo,). Durante el embarazo, las mujeres retienen más agua y más sodio, y además puede haber una compresión de la vena cava inferior por el aumento de peso y el desplazamiento de algunos órganos, lo que aumenta el riesgo de edemas. Algunas patologías propias de la gestación, como la preeclampsia y la eclampsia, también cursan con edema. Con respecto a la menopausia, las variaciones hormonales también provocan edema, al igual que la terapia hormonal sustitutoria.
  • Medicamentos (por ejemplo, cortisona, agentes vasodilatadores, píldora anticonceptiva o analgésicos como el ácido acetilsalicílico).
  • Dieta pobre en vitamina B1, B5 y B6 y en albúmina.
  • Aumento de peso.
  • Sedentarismo (escaso ejercicio físico) o pasar gran parte del tiempo sentado o de pie sin moverse.
  • Periodo postquirúrgico tras una intervención.
  • Permanecer a alturas elevadas, lo que puede ocasionar edema pulmonar.
  • Alergias.
  • Infecciones e inflamaciones.
  • Déficit de proteínas (hipoproteinemia).
  • Enfermedades neurológicas.
  • Enfermedades tumorales.
  • Heridas (por ejemplo, accidente deportivo o traumatismos en la cabeza).
  • Excesivo consumo de sal (especialmente en las personas con tendencia a la formación de edemas y que tienen sobrepeso y una vida sedentaria).
  • Quemaduras.

Según la causa y la aparición, también se distinguen formas especiales de edemas, por ejemplo, el linfedema.

Diagnóstico

Cuando un paciente presenta líquido acumulado en el tejido (edema) es necesario realizar una exploración para que el médico pueda efectuar el diagnóstico adecuado. Las causas de un edema pueden ser enfermedades que requieren tratamiento. Por esa razón es importante aclarar médicamente la causa de los edemas.

Para asegurar el diagnóstico, el médico hace primero unas preguntas, como por ejemplo, cuándo aparecieron los edemas, si se intensifican en determinadas condiciones (por ejemplo, “piernas hinchadas” por la tarde, en reposo, dependiendo del ciclo hormonal, de la temperatura…), cómo ha evolucionado el edema a lo largo del tiempo, si existen enfermedades previas (como una insuficiencia cardíaca o una cirrosis hepática) y si se han tomado medicamentos, entre otras. Es importante determinar el estado físico del paciente, especialmente en lo que a sintomatología cardiovascular se refiere, por si se estuviera ante una emergencia médica. Para hacer un diagnóstico correcto del edema también se vigila si ha habido un cambio en los patrones diuréticos del afectado (si la micción es normal y cuánto tiempo pasa entre una y otra). Igualmente es importante valorar el estilo de vida que lleva, si es sedentario, si hace ejercicio físico, si se alimenta de forma correcta…
Algunos tipos de edemas son genéticos, por lo que el facultativo puede interrogar también acerca de los antecedentes familiares. Además, hay un tipo de edema, denominado edema cíclico idiopático, que está asociado a determinadas circunstancias como el ciclo menstrual.

A continuación, se realiza una minuciosa exploración física en la que se atiende a las alteraciones de las venas ya existentes, como, por ejemplo, varices, a la que le siguen análisis de sangre y de orina. En este caso interesan, sobre todo, los valores de las proteínas y los electrolitos (como el potasio), que son los que van a informar de si hay o no una sobrecarga cardiaca o renal. Según la supuesta causa de los edemas, resulta conveniente realizar otros exámenes. Estos pueden ser, por ejemplo, ecografías, exámenes radiológicos, análisis de sangre especiales, exámenes cardíacos y muchos más.

El diagnóstico del edema puede necesitar de la participación de varios especialistas médicos, como cardiólogo, cirujano vascular, endocrinólogo o digestivo, ya que, a menudo, en la presentación del edema se combinan varios factores de riesgo que hay que analizar detalladamente.

Tratamiento

Para encontrar el tratamiento adecuado del edema(acumulación de líquido en el tejido) es importante conocer y tratar la enfermedad primaria (por ejemplo, tratamiento medicamentoso de una insuficiencia cardíaca). El movimiento y el deporte son fundamentales como tratamiento a largo plazo del edema, sobre todo, cuando la causa son trastornos circulatorios de las venas de las piernas. El movimiento activa el bombeo del corazón y hace que el líquido salga del tejido. Esto mismo se puede conseguir con una gimnasia venosa especial.

La extremidad afectada se debe poner en alto para bajar la inflamación. Además, para los edemas de las piernas puede resultar conveniente aplicar una terapia compresiva (vendaje compresivo, medias compresivas), es decir, un tratamiento que consiste en aplicar presión. Un masaje especial, el drenaje linfático manual, también puede ayudar a tratar los edemas (por ejemplo, linfedemas) y acelerar la salida del líquido del tejido.

Los beneficios del deporte. Practicar ejercicio físico de forma regular es beneficioso para la salud porque contribuye a sentirse bien y mejorar el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Con su práctica habitual se trabaja y fortalece el corazón y el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo.
Los beneficios del deporte. Practicar ejercicio físico de forma regular es beneficioso para la salud porque contribuye a sentirse bien y mejorar el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Con su práctica habitual se trabaja y fortalece el corazón y el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo.

Para eliminar con rapidez el líquido del cuerpo, el médico receta, en la mayoría de los casos, medicamentos eliminadores de líquido, los denominados diuréticos. Sin embargo, estos también tratan únicamente el “síntoma del edema”, y no las causas de la acumulación de líquido en el tejido.

Si la causa del edema es una ligera debilidad muscular, pueden ser de ayuda los medicamentos para las venas con sustancias activas vegetales como, por ejemplo, el dobesilato de calcio, diosmina, escina (Castaño de Indias) o el ruscus asculeatus. Estas sustancias mejoran la sintomatología con escasos efectos secundarios.