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Porque Estoy con Prurito – Picor en la Piel

Porque Estoy con Prurito - Picor en la Piel

El picor o prurito es la molestia desagradable en la piel que hace que el paciente se rasque o se frote con el objetivo de aliviar el síntoma. En la mayoría de los casos es muy molesto pero no produce dolor.

Las sensaciones en la piel como el dolor o la sensibilidad al frío o al calor son una señal de aviso. Revelan posibles peligros y activan los reflejos defensivos como, por ejemplo, cuando se retira la mano rápidamente del fuego en la cocina. En principio, el picor es también un mecanismo de defensa. Provoca ganas de rascarse que sirven para eliminar parásitos dañinos u otros cuerpos extraños de la superficie cutánea. A diferencia de este picor breve y agudo, el prurito prolongado y crónico debe considerarse un aviso de enfermedad o disfunción. Puede estar causado por diferentes enfermedades.

El picor muy fuerte se da en enfermedades cutáneas. La neurodermitis, las alergias, la urticaria o las infecciones cutáneas son algunos ejemplos de este tipo de enfermedades. Trastornos metabólicos como la diabetes mellitus también pueden causar prurito. Incluso pacientes con enfermedades en el hígado, patologías de la sangre o determinados tipos de cáncer pueden padecerlo. Algunos medicamentos pueden provocar prurito como uno de sus efectos secundarios.

El picor puede estar delimitado en ciertas zonas cutáneas. El picor anal o en la zona genital o en el cuero cabelludo son algunos ejemplos. El prurito puede darse también en todo el cuerpo, es decir, puede ser generalizado. Si está muy limitado y es fácil de localizar, se denomina prurito epicrítico. Si es urticante y difícil de localizar, se denomina prurito protopático. Si simultáneamente al prurito se producen cambios en la piel, como una erupción cutánea, se habla de prurigo.

El picor puede estar provocado por numerosos mensajeros químicos como las histaminas, las citoquinas o los opioides.

El prurito es uno de los síntomas más frecuentes que afectan a la piel.

Causas

Las causas del picor pueden ser muy variadas. Y estas dependen directamente del tipo y localización del prurito. Las enfermedades cutáneas que van acompañadas de un prurito muy fuerte son, por ejemplo, las siguientes:

  • Neurodermitis (dermatitis atópica)
  • Urticaria
  • Alergia por contacto
  • Enfermedades cutáneas causadas por parásitos animales (epizoonosis) como, por ejemplo, la sarna (escabiosis).
  • Infecciones fúngicas (micosis)
  • Cornificación de la piel (ictiosis)
  • Alergia solar (fotodermatosis polimorfa)

El picor puede aparecer en una zona, por ejemplo, en los genitales (prurito localizado) o afectar a todo el cuerpo (prurito generalizado), sin que eso produzca otros cambios significativos en la piel. Existen varias enfermedades que pueden ser la causa del prurito en ambos casos. El prurito aparece junto con otras molestias como síntoma de la correspondiente enfermedad:

  • Trastornos metabólicos (por ejemplo, hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes mellitus)
  • Cáncer (por ejemplo, linfoma, leucemia, plasmocitoma)
  • Hipersensibilidad inducida por el consumo de drogas
  • Enfermedades de la sangre (por ejemplo, anemia por falta de hierro, mastocitosis)
  • Enfermedades hepáticas (por ejemplo, cirrosis hepática, congestión biliar)
  • Infecciones con determinados agentes patógenos (por ejemplo, parásitos o lombrices intestinales, piojos)
  • Enfermedades psicológicas (por ejemplo, trastorno obsesivo compulsivo o delirio de parasitosis, en la que los que la sufren están convencidos de que están infestados de parásitos, aunque no sea cierto).

Además, el picor es un síntoma que puede aparecer por contacto con lana de vidrio, por una fase de estrés, por piel seca o en el embarazo.

Diagnóstico

El diagnóstico del picor se realiza en varias fases. Para realizar un diagnóstico concreto de las causas del prurito, el paciente deberá responder a una serie de preguntas para completar una anamnesis:

  • ¿Cuál es la intensidad del prurito?
  • ¿Cuándo se produce y en qué zona?
  • ¿Ha tomado medicamentos últimamente?
  • ¿Padece enfermedades o alergias subyacentes?
  • ¿Se manifiesta el prurito en determinadas situaciones?

Estas y otras preguntas pueden proporcionar al médico las primeras pistas sobre las posibles causas del prurito y así realizar el diagnóstico.

Tras el interrogatorio se efectuará una exploración física. El médico busca marcas de arañazos, zonas con la piel seca, cambios de coloración o indicios de agentes patógenos. Además, palpa los ganglios linfáticos, el hígado, los riñones y el bazo. Para realizar un diagnóstico de certeza en ocasiones pueden ser necesarios un análisis de sangre, orina y de las deposiciones, una ecografía de la zona abdominal y un examen radiológico del pecho. Si se cree posible una infección causada por un agente patógeno, el médico debe tomar un frotis de la zona afectada y realizar un cultivo del agente patógeno.

Según cuales sean las causas que se sospechen puede ser necesario realizar más pruebas, por ejemplo, una gastro-duodenoscopia, una colonoscopia, una tomografía computarizada del pecho y abdomen o un análisis de la médula ósea.

Tratamiento

En general, el tratamiento del picor (prurito) depende de la causa que lo haya originado. Para calmar las molestias del prurito puede ayudar la aplicación de una crema específica en las zonas afectadas varias veces al día. El momento idóneo para la aplicación de la crema es tras la ducha. El agua de la ducha no debe ser muy fría, mejor tibia, porque el calor produce vasodilatación y puede desencadenar el prurito. Para el aseo se debe usar únicamente jabón no alcalino y evitar los talcos o productos con iones metálicos, como por ejempolo los antitranspirantes o antisépticos. Además, se recomienda usar ropa de algodón y evitar la lana o las fibras sintéticas y ásperas que pueden irritar la piel.

Para aliviar el prurito ayuda el enfriamiento de la piel. Por este motivo se recomienda usar ropa ligera y descartar las prendas elásticas y apretadas. También en la cama se deben cuidar los tejidos de las sábanas, pues el prurito suele estar más presente durante la noche. Además, en este sentido, puede ayudar tomar una ducha con agua tibia antes de dormir.

Por otra parte, también es importante cuidar la dieta para no agravar el picor. Se debe evitar el alcohol y las comidas picantes (especias, salsas). El alcohol provoca deshidratación en la piel.

Otras medidas que se recomiendan son:

  • Evitar rascar o frotar el área afectada por el prurito.
  • Duchas de agua tibia con jabón neutro.
  • Usar cremas humectantes cuando el clima es muy seco para que la piel esté hidratada siempre.
  • Se pueden aplicar compresas frías sobre la zona con picor para aliviar la sintomatología.
  • No pasar mucho tiempo expuesto al sol o a una humedad excesiva.

Las cremas o lociones con mentol, alcanfor, calamina, pueden aliviar el picor a corto plazo. Se ha demostrado que las pomadas con capsaicina (sustancia natural presente en el género Capsicum, guindillas) son muy eficaces para aliviar el prurito. En lo referente a los medicamentos, los antihistamínicos (por ejemplo la hidroxizina o la dexclorfeniramina) sirven para combatir el prurito. Cuando se trata de causas psicológicas, pueden utilizarse ansiolíticos, calmantes o neurolépticos. Los rayos UV-B también ayudan a aliviar el prurito.

Si la causa del picor o prurito es un trastorno metabólico o una enfermedad de la sangre será necesario un tratamiento específico para las enfermedades de base.