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Porque Estoy con Miastenia

Porque Estoy con Miastenia

¿Cómo se define la debilidad muscular? La debilidad muscular, denominada médicamente miastenia, se caracteriza por la manifestación de un rápido cansancio muscular poco común. La intensidad del síntoma depende del esfuerzo ejercido y puede estar relacionado con varias causas.

El ser humano tiene más de 600 músculos que, junto con las articulaciones, le permiten moverse y ejercer fuerza. Si esta fuerza disminuye, se habla de debilidad muscular. Por ejemplo, tras una dura semana de trabajo o después de una sobrecarga física, se tiene la sensación de estar flojo y sin fuerzas. Pero las debilidades musculares también pueden ser indicio de una enfermedad nerviosa o interna y avanzar hasta desembocar en una parálisis.

La debilidad muscular puede aparecer repentinamente, por ejemplo, tras un accidente, un ataque cerebral o una infección. No obstante, también hay enfermedades que pueden provocar desde debilidades musculares que avanzan lentamente hasta parálisis, como las polineuropatías y las distrofias musculares. En el caso de la atrofia muscular se produce una pérdida de masa musculary, por consiguiente, una debilidad muscular progresiva.

Es importante que la persona pueda concretar al médico cuándo comenzó a sentir la debilidad muscular y qué circunstancias acompañan a este síntoma. La duración del mismo puede ser un dato importante para descartar algunas enfermedades asociadas a él.

Para descartar o confirmar el diagnóstico, el médico completará la historia clínica del paciente, donde recogerá todos los datos que puedan asociarse a la aparición de la debilidad clínica y todos sus antecedentes médicos personales y familiares.

Aparte, además de un examen físico y de analíticas de sangre, el médico puede pedir una serie de pruebas que van a arrojar determinados resultados para diagnosticar el origen de la debilidad muscular. Entre estas pruebas están la electromiografía (EMG), la biopsia de tejido muscular, la tomografía axial computarizada, la resonancia magnética, la electroneurografía, la electroencefalografía, la punción lumbar y otras pruebas genéticas y exámenes médicos propios de otras especialidades médicas.

El tratamiento para la debilidad muscular dependerá de la causa que la origine. Si se ha producido por una alimentación desequilibrada, hay que corregir este factor, procurando que la dieta contenga todos los nutrientes necesarios y que sea equilibrada. También algunos tóxicos como el alcohol pueden acabar provocando debilidad muscular, por lo que habrá que retirarlos para corregir el síntoma.

Cuando la debilidad muscular(miastenia) o su agravamiento se producen por un cuadro infeccioso o por una enfermedad, el síntoma no se resuelve hasta que la causa desaparece. Así, si está causada por una gripe o un proceso vírico de otro tipo, será la curación del mismo lo que acabe con la debilidad muscular. Desafortunadamente, en otros casos, como el de enfermedades como la esclerosis múltipleo la esclerosis lateral amiotrófica, los tratamientos solo consiguen actuar sobre el síntoma pero no sobre la causa original que los provoca.

Antes de una analítica es importante conocer los factores que pueden influir en los resultados. La dieta previa, la práctica de ejercicio o la toma de ciertos medicamentos pueden alterar los valores de una analítica. ¿Quieres saber qué más hay que tener en cuenta antes de hacer un análisis de sangre?

Causas

¿Cuáles son las causas de la debilidad muscular? La debilidad muscular (miastenia) puede deberse a numerosas causas, que van desde una mala alimentación, infecciones, inflamaciones nerviosas y musculares, pasando por un ataque cerebral, hasta enfermedades musculares congénitas(distrofias musculares) y enfermedades físicas. Además, la intensidad también varía desde la ligera debilidad hasta la parálisis. Estos son algunos ejemplos de las múltiples causas de debilidad muscular:

  • Inflamación muscular (miositis)
  • Sobrecarga muscular y lesiones musculares (desde las agujetas hasta el desgarro de fibras musculares). Se produce cuando hay un desgaste físico superior a la capacidad de recuperación del cuerpo. También en caso de lesiones en los músculos de diferente tipo o etiología.
  • Mala alimentación (falta de vitaminas y minerales, como el magnesio). Cuando la alimentación no es saludable y no está equilibrada se puede producir un déficit de algunos nutrientes fundamentales que afectan a la fuerza muscular.
  • Anemia.
  • Daños musculares o nerviosos causados por sustancias tóxicas. Algunas sustancias tóxicas también resultan nocivas para la fuerza muscular pues interfieren en la transmisión del impulso nervioso.
  • Alcoholismo (miopatía por alcoholismo).
  • Infecciones generales (por ejemplo, gripe). Algunas enfermedades comunes cursan entre sus síntomas con debilidad muscular.
  • Enfermedades metabólicas (por ejemplo, hipotiroidismo).
  • Trastornos circulatorios y trombosis.
  • Escasez de movimiento prolongada (por ejemplo, por posición de reposo durante un largo periodo de tiempo o por llevar una escayola terapéutica). Cuanto más prolongado sea el periodo de reposo, más posibilidades hay de que la persona experimente miastenia y de que esta debilidad muscular sea más acusada.
  • Distrofias musculares (enfermedades de Duchenne y Becker-Kiener). La debilidad muscular es una de las manifestaciones características de algunas distrofias musculares.
  • Polineuropatías (por ejemplo, en el caso de la diabetes mellitus).
  • Esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
  • Miastenia grave.
  • Botulismo.
  • Borreliosis.
  • Parálisis infantil (como la poliomielitis).
  • Esclerosis múltiple (EM).
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Hernia discal.
  • Ataque cerebral (apoplejía).
  • Inflamación de las meninges (meningitis) e inflamación del encéfalo (encefalitis).
  • Tumores cerebrales y de médula. Una de las manifestaciones características de una tumoración es la pérdida de fuerza muscular en alguna zona del cuerpo.
  • Causas psíquicas. Son de origen muy diverso y también pueden ocasionar una sensación de debilidad muscular, pues la persona somatiza el problema psíquico.
Aumentan las cifras de diabéticos. Cada vez hay más personas con diabetes en todo el mundo. El número de jóvenes afectados por la diabetes tipo 2 también crece, a pesar de que hasta el momento se consideraba una enfermedad que afectaba a las personas mayores.
Aumentan las cifras de diabéticos. Cada vez hay más personas con diabetes en todo el mundo. El número de jóvenes afectados por la diabetes tipo 2 también crece, a pesar de que hasta el momento se consideraba una enfermedad que afectaba a las personas mayores.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica la debilidad muscular? Si la debilidad muscular aparece o aumenta (miastenia), es especialmente importante obtener un rápido diagnósticomédico. El diagnóstico de la miastenia puede determinar si la causa de este síntoma es una enfermedad que requiere tratamiento. El primer paso es realizar una anamnesis completa con preguntas dirigidas a conocer cuándo apareció la debilidad muscular, qué músculos están afectados o si se ha producido algún hecho concreto (por ejemplo, un accidente o una lesión) responsable de la debilidad muscular. En relación con la miastenia, se consideran importantes otras molestias (por ejemplo, trastornos sensoriales), enfermedades anteriores conocidas (como diabetes mellitus, EM) y la toma de determinados medicamentos.

Tras la anamnesis se realizan pruebas complementarias para diagnosticar el grado y la causaconcreta de la debilidad muscular. Estas pruebas complementarias incluyen una exploración física, un análisis de sangre y un examen exhaustivo de los nervios. Estas pruebas ayudan a controlar la movilidad, la fuerza muscular, los reflejos y la capacidad de reacción. El médico puede constatar la diferencia de fuerza muscular en cada mitad del cuerpo con pruebas muy simples, como por ejemplo, un apretón de manos a ambos lados.

Es muy importante que el paciente pueda identificar con claridad en qué momento comenzó a sentir la debilidad muscular y a qué circunstancia lo asocia. Toda esta información será de mucha utilidad para el médico y para un diagnóstico correcto, aunque serán las distintas pruebas las que confirmen definitivamente la causa de la debilidad muscular.

Cuando la persona comience a sentir la debilidad muscular debe observar con atención en qué momentos y bajo qué premisas se produce y si se prolonga por un tiempo, acudir al médico con todos los datos que le puedan ayudar a identificar el problema.

Según el resultado de las pruebas iniciales será necesario realizar pruebas diagnósticas adicionales como las siguientes:

  • Electromiografía (EMG)
  • Biopsia muscular (toma de muestra de tejido muscular)
  • Tomografía computarizada (TC)
  • Resonancia magnética (RM)
  • Electroneurografía (ENG)
  • Electroencefalografía (EEG)
  • Punción lumbar (para extraer líquido cefalorraquídeo y analizarlo posteriormente)
  • Pruebas genéticas para obtener el cariotipo (mapa genético) de la persona y ver si hay alguna alteración en este sentido, y otros exámenes médicos realizados por especialistas (oftalmólogo, otorrinolaringólogo), con los que se pudiera diagnosticar alguna patología asociada que cursara con pérdida de fuerza muscular.

El médico decide si es necesario realizar una de estas pruebas. Según la supuesta causa de la debilidad muscular, esto le permite realizar un diagnóstico seguro. La conveniencia de realizar una u otra prueba depende del origen de la debilidad muscular; así, se hará una u otra en función de lo que el médico quiera descartar.

Tratamiento

¿Cuál es el tratamiento de la debilidad muscular? El tratamiento de la debilidad muscular (miastenia) atiende a las causas subyacentes.

Las debilidades musculares pueden desarrollarse de forma muy diferente. Por ejemplo, en el caso de las debilidades musculares leves debidas a la alimentación con anemia, falta de hierro y magnesio, las molestias mejoran modificando la alimentación y, dado el caso, ingiriendo vitaminas y minerales.

En el caso de las infecciones que cursan con debilidad muscular, la fuerza muscular también se recupera la mayoría de veces una vez ha desaparecido la enfermedad.

En muchas enfermedades nerviosas que provocan miastenia a menudo solo es posible tratar los síntomas y no la auténtica causa. En especial, ciertas enfermedades musculares y nerviosas, como algunas formas de polineuropatías, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la distrofia muscular de Duchenne y la esclerosis múltiple (EM), avanzan siguiendo su curso natural y no es posible tratar su causa. Existen fármacos que mejoran la evolución de la enfermedad, en mayor o menor medida: riluzol para la ELA, piridostigmina e inmunosupresores para la miastenia gravis, Interferon, inmunosupresores, anticuerpos monoclonales para la esclerosis múltiple. En estos casos son de ayuda las medidas de apoyo como la fisioterapia (gimnasia terapéutica) y los tratamientos corporales (baños calor-frío, baños gimnásticos, masajes, tratamientos con corriente y aplicación de calor). Estas medidas fortalecen la musculatura y mejoran el riego sanguíneo y la movilidad.