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Porque Estoy con Escalofrios: Sintomas, Causas y Tratamiento

El término “escalofríos” designa una sensación de frío que se manifiesta por una contracción y relajación rápida y repetida, no influenciable, de la musculatura esquelética.

Los escalofríos provocan un temblor de la musculatura de los muslos y de la espalda y, en algunos casos, también de los músculos masticatorios. Normalmente, cada episodio dura únicamente unos minutos y suele desaparecer sin más y sin ocasionar complicaciones.

Los escalofríos se manifiestan de forma similar al temblor típico de un resfriado importante. Dado que la contracción de los músculos genera calor, los escalofríos hacen que la temperatura corporal aumente rápidamente, lo que es utilizado de forma automática por el organismo para combatir la sensación de frío que puede sentir.

Para hablar de temperatura corporal normal esta tiene que tener un valor situado entre los 36,5 y los 37,4 º C, según los expertos. Cada persona tiene una temperatura corporal normal diferente que varía en función de la edad, la actividad y la salud. Sin embargo, por norma general, a partir de los 37º C se hable de febrícula y a partir de los 38 º C se considera que existe Fiebre.

Aunque lo más habitual es que los escalofríos estén ligados a la fiebre, hay otras causas que también los pueden motivar, como algunas enfermedades (escarlatina, neumonía, problemas de tiroides, fiebre amarilla….), picaduras de insectos, (especialmente las arañas), así como reacciones alérgicas y efectos secundarios a la administración de determinados medicamentos, que provocan una neuropatía autonómica que cursa con alteraciones en la percepción de la temperatura corporalm, compensada mediante los escalofríos.

Para diagnosticar la causa que está detrás de los escalofríos, el médico realiza una completa anamnesis del paciente, con una exploración física donde trata de reconocer síntomas de infección (vírica o bacteriana), que se puede completar con determinadas pruebas como análisis de sangre o radiografías para confirmar el diagnóstico y poner el tratamiento adecuado. Habitualmente, si los escalofríos se acompañan de fiebre, se prescribe un antitérmico (en el caso de los niños, no se puede utilizar ácido acetilsalicílico, por el riesgo de que aparezca la enfermedad de Reye), y después se pauta un tratamiento que ataque la causa originaria de los escalofríos. Si hay una infección bacteriana, el tratamiento elegido serán antibióticos.

Hay que consultar cuanto antes al médico cuando los escalofríos van acompañados de disnea, rigidez de cuello, confusión, irritabilidad y fuerte dolor abdominal.

Causas

Las causas de los escalofríos suelen estar relacionadas con una enfermedad febril y, normalmente, se manifiestan en caso de un fuerte resfriado o de una gripe. Los escalofríos pueden ser un síntoma, por ejemplo, de las siguientes enfermedades:

  • Neumonía
  • Escarlatina
  • Erisipela
  • Tétanos
  • Pielonefritis (infección del riñón)
  • Epididimitis (infección del epidídimo)
  • Intoxicación por hongos
  • Septicemia

Si los escalofríos se producen después de viajar a un país tropical se puede deber a alguna enfermedad como la malaria, el ántrax, la viruela, la fiebre amarilla o la peste. Los escalofríos también pueden estar provocados por alguna medicación que provoque una neuropatía autonómica, lo que ocasiona, entre otros trastornos, una alteración en la percepción de la temperatura, que puede cursar con escalofríos.
Igualmente, una radiación solar prolongada o excesiva y temperaturas extremadamente altas pueden provocar los escalofríos a causa de una insolación o de un golpe de calor.

¿Sabes cómo prevenir una insolación?

 Llega el verano, el sol, el bronceado… Durante la época más calurosa del año, a la mayoría de la gente le gusta tomar el sol. Sin embargo, si se pasa demasiado tiempo expuesto a sus rayos, se corre el riesgo de sufrir una insolación.

Diagnóstico

Para diagnosticar las causas exactas de los escalofríos es importante realizar una anamnesis completa. El médico deberá investigar en principio si el escalofrío se acompaña de temblores o no, pues este dato puede orientarle acerca de su etiología. Además, interrogará al paciente acerca de las circunstancias en que estos se han producido: ¿Cuándo se manifestaron los escalofríos por primera vez? ¿Los escalofríos se han presentado de forma aislada o con otros síntomas, especialmente con fiebre? ¿De qué forma han aparecido: súbitamente o poco a poco? ¿Ha habido un solo episodio de escalofríos o estos se han repetido de forma periódica? ¿Cuánto ha durado el episodio de escalofríos? ¿El afectado es alérgico a algún elemento al que pudiera haberse expuesto? ¿Qué otras molestias existen? ¿Se padecen enfermedades subyacentes? ¿Qué medicación está tomando la persona afectada? ¿Se han realizado viajes largos recientemente? ¿Se ha sufrido un golpe de calor? Con todos estos elementos, el médico tiene más datos para orientar su diagnóstico y clarificar la causa que está detrás de los escalofríos con los que el organismo trata de compensar la sensación de frío generando calor a través de movimientos musculares rápidos (contracciones y relajaciones).

A continuación, se realiza una exploración física que incluye una palpación de los ganglios linfáticos, auscultación de los pulmones y un examen de los posibles focos inflamatorios evidentes en el cuerpo, donde se verá el estado de piel, ojos, garganta, cuello, abdomen… Como los escalofríos pueden ser uno de los primeros síntomas de una infección, conviene descartar que no haya ninguna, por lo que el médico realizará un examen completo para intentar descubrir si los escalofríos se deben a esta causa. Para determinar los agentes patógenos específicos de una enfermedad infecciosa, se realiza un análisis de sangre o se toma un frotis a partir del cual se aplica un cultivo de agentes patógenos.

Según la supuesta causa, pueden realizarse más pruebas complementarias como, por ejemplo, una radiografía de tórax, una broncoscopia, un análisis de orina, una ecografía de los riñones o una medición de la presión intraocular.

Tratamiento

El tratamiento de los escalofríos varía mucho en función de la causa que los haya originado. Si los escalofríos se manifiestan a causa de una enfermedad infecciosa de origen bacteriano es necesario un tratamiento con antibióticos que se inicia una vez determinado el agente patógeno. Es muy importante no tomar antibióticos si no es necesario. Las infecciones víricas no pueden ser combatidas con antibióticos, ya que estos no son eficaces en eses caso y se corre el riesgo de generar resistencias a los antbióticos.

Si los escalofríos están acompañados de fiebre que aumenta rápidamente es importante iniciar un tratamiento con antitérmicos. En niños, no se puede dar ácido acetilsalicílico en caso de fiebre por el riesgo de que el niño se vea afectado por la enfermedad de Reye, que puede ser grave. Otras medidas a seguir para controlar la fiebre y los escalofríos son acondicionar la estancia, procurando una temperatura confortable, donde no haga ni mucho calor ni mucho frío, y desabrigar a la persona con fiebre (nunca envolverlo con mantas, a pesar de los escalofríos o la tiritona). Además, no se recomienda recurrir a métodos tradicionales como introducir a la persona en una bañera con agua fría (se puede dar un baño, pero con el agua a varios grados menos de lo habitual, pero no fría), ni tampoco hacer friegas por el cuerpo con colonia, ya que se pueden provocar quemaduras en la piel.

Si la causa de los escalofríos es una insolación o un golpe de calor es importante refrescar el cuerpo con compresas frías o baños. En algunos casos, es necesario estabilizar la circulación. Como medida general se recomienda ingerir una cantidad suficiente de líquidos para compensar una pérdida de agua y electrolitos.

Si los escalofríos son un síntoma que acompaña una enfermedad subyacente como por ejemplo la fiebre amarilla se requiere un tratamiento específico para la enfermedad.

En el caso de que los escalofríos se presenten acompañados de rigidez en el cuello, disnea, dolor abdominal intenso, agitación y confusión mental, hay que consultar de forma urgente con el médico para diagnosticar y tratar la causa subyacente a los escalofríos, que puede tener más gravedad.