Saltar al contenido

Porque Estoy con Cervicalgia

Porque Estoy con Cervicalgia

El dolor cervical (cervicalgia) afecta a la zona de la nuca y las vértebras cervicales y se puede extender hacia los hombros y los brazos.

Los dolores que provienen de la zona de las vértebras cervicales se suelen agrupar bajo el término “síndrome cervical”.

Las molestias pueden provocar que el cuello esté rígido y que la cabeza solo se pueda mover con gran dolor, por ello es frecuente hablar de “cuello rígido”.

El dolor cervical o cervicalgia puede desencadenar en muchas otras molestias y problemas como, por ejemplo, las siguientes:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Cansancio
  • Trastornos visuales
  • Fiebre
  • Vértigos
  • Pitidos en los oídos

La columna cervical es la parte más delicada de la espalda y se compone de siete vértebras cervicales. A diferencia de otras secciones de la columna vertebral, la columna cervical es extremadamente flexible. Esta movilidad puede producir una alta carga en la musculatura y un fuerte desgaste de las vértebras que pueden provocar dolores. Además, determinados nervios pueden irritarse y dañarse pudiendo aparecer molestias como hormigueo, quemazón o entumecimiento.

El dolor cervical (cervicalgia) puede aparecer de forma pasajera o ser constante y persistente. Si el dolor cervical persiste durante más de tres meses se habla de dolor crónico. Las molestias pueden aparecer a intervalos irregulares y en ocasiones se presentan dolores agudos durante unos minutos. Por lo general, las causas del dolor cervical son relativamente leves y los dolores disminuyen después de un periodo de entre tres y seis días.

El dolor cervical puede estar ocasionado por un exceso de trabajo corporal. El estrés también puede ser la causa de estos dolores. Esto puede provocar un “círculo vicioso”: cuantos más fuertes son los dolores cervicales, mayor es la carga personal y viceversa.

La incidencia de los dolores cervicales es alta. El 50% de la población presenta dolores cervicales (cervicalgia) alguna vez en su vida y las mujeres son más propensas a padecer estos dolores. Normalmente, el dolor cervical es atribuible al estrés agudo y repentino asociado con una mala postura, además de a la ansiedad y a la depresión. Un 10% se atribuye a “latigazo” por aceleración-desaceleración en relación con traumatismo automovilístico, deportes (buceo, caídas, etc.).

Posturas correctas en la oficina. Las malas posturas en el trabajo pueden provocar trastornos musculoesqueléticos, especialmente si se pasan muchas horas en la misma postura. Si su profesión le obliga a estar sentado delante de un ordenador durante más de 4 horas diarias, debe adoptar medidas para evitar la tensión en cuello, hombros o espalda. En esta galería te las contamos.
Posturas correctas en la oficina. Las malas posturas en el trabajo pueden provocar trastornos musculoesqueléticos, especialmente si se pasan muchas horas en la misma postura. Si su profesión le obliga a estar sentado delante de un ordenador durante más de 4 horas diarias, debe adoptar medidas para evitar la tensión en cuello, hombros o espalda. En esta galería te las contamos.

Causas

Las causas del dolor cervical son numerosas. Se puede presentar como episodios agudos, es decir, que surgen súbitamente, o crónicos, cuando los daños se producen lentamente. Normalmente, se originan con motivo de tensiones o agarrotamiento de la musculatura del cuello, que pueden surgir por una mala posición al estar sentado o acostado. También lo provoca el estrés o un enfriamiento. A menudo, los dolores cervicales aparecen tras accidentes de coche o caídas, como síntoma de un traumatismo cervical o fractura vertebral. Raras veces, los dolores cervicales tienen una causa específica, como procesos de desgaste o lesiones vertebrales de la columna cervical, esto es el caso de la hernia discal.

Además, el dolor cervical puede estar atribuido a las siguientes causas:

  • Sobrecarga o distensión de la musculatura cervical
  • Osteoporosis
  • Inflamación de las vértebras (espondilitis)
  • Meningitis)
  • Enfermedades reumáticas (por ejemplo, artritis reumatoide o espondilitis anquilosante)
  • Malformación de la columna vertebral (escoliosis)
  • Enfermedades infecciosas (por ejemplo, salmonelosis o listeriosis)
  • Enfermedades neurológicas (por ejemplo, neuralgia pléxica)
  • Enfermedades vasculares (por ejemplo, trastornos circulatorios, aneurisma aórtico)
  • Tumores (por ejemplo, tumores óseos, linfoma)

En algunos casos, el dolor cervical (cervicalgia) se origina por malformaciones congénitas de la columna cervical en las que, por ejemplo, algunas vértebras están unidas. Esto ocurre en el caso de la tortícolis congénita.

Diagnóstico

Es importante hacer un diagnóstico del dolor cervical. Cuando el dolor cervical (cervicalgia) persiste durante mucho tiempo, aparece después de accidentes o existe una sensación de entumecimiento en la región de los hombros, las cervicales o las extremidades superiores, se debería solicitar a un médico el diagnóstico de la enfermedad que produce tal dolor cervical.

Lo primero es realizar una anamnesis completa. El médico preguntará en primer lugar, cuándo apareció este dolor cervical exactamente, cuánto dura y si se ha agravado. Después, se realizará un examen que evaluará el funcionamiento muscular y la movilidad de la columna cervical y las articulaciones de los hombros. Además, el médico valorará si los nervios pudieran estar pinzados.

Dependiendo de las supuestas causas del dolor cervical se podrán realizar pruebas complementarias para concretar el diagnóstico. Estas pruebas complementarias pueden ser un análisis de sangre, un reconocimiento radiográfico, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear(RMN). En caso de sospecha de una meningitis se analizará, además, el líquido cefalorraquídeo (punción lumbar).

Tratamiento

El tratamiento del dolor cervical se elige atendiendo a las causas concretas que han provocado la molestia. Si los dolores son consecuencia de tensiones, la mayoría de las veces desaparecen por sí solos. Los masajes realizados con cuidado o la aplicación de calor local pueden mitigar las molestias considerablemente. Para relajar la musculatura, se puede realizar una estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS).

Si el dolor cervical (cervicalgia) es fuerte puede ayudar la toma de analgésicos (por ejemplo, paracetamol), antiinflamatorios no esteroides que reducen la inflamación (por ejemplo, ibuprofeno o diclofenaco) o relajantes musculares.

Para no debilitar la musculatura cervical es importante continuar con la actividad habitual lo antes posible una vez que se ha terminado con el tratamiento. Se recomienda evitar temporalmente trabajos que ejerzan presión directa sobre los planos superiores y otras tareas que requieran posturas rígidas. Las actividades deportivas, por el contrario, favorecen la movilidad, fortalecen la musculatura y reducen el riesgo de recaídas. Sin embargo, hay que evitar también los tipos de deporte que sobrecargan las vértebras como el footing o el ciclismo. Si las causas de los dolores cervicales son psíquicas, las técnicas de relajación o también el asesoramiento psicológico pueden ayudar.

La fisioterapia y la denominada gimnasia de columna han demostrado éxito a largo plazo en el tratamiento del dolor cervical crónico. En estos casos, los afectados aprenden tanto a comportarse diariamente sin perjudicar su espalda como a evitar los movimientos especialmente perjudiciales. Se debería renunciar a medidas quiroprácticas como “colocaciones” en la zona de la columna cervical, debido al riesgo de lesiones de los vasos sanguíneos o afectación de las articulaciones vertebrales. En raras ocasiones (por ejemplo en caso de una hernia discal), si los dolores cervicales no mejoran con medidas conservadoras, puede que sea necesaria una intervención quirúrgica.

Si el dolor cervical (cervicalgia) es un síntoma secundario de otra enfermedad, será necesario el tratamiento correcto de la misma.