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Porque Estoy Con Queratosis Actínica
Porque Estoy Con Queratosis Actínica
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Las queratosis actínicas o queratosis solares son lesiones cutáneas resultantes de la proliferación anormal localizada de queratinocitos epidérmicos atípicos (anormalidades cromosómicas) que se desarrollan espontáneamente como consecuencia de la exposición prolongada a la radiación de la luz ultravioleta. Su aparición depende de la cronicidad de la exposición UV (efecto acumulativo), de la sensibilidad del individuo y de la presencia de factores de riesgo. Histológicamente, la característica principal de una queratosis actínica es la displasia epitelial. Ha sido descrita como un precursor de cáncer o una lesión precancerosa. Recientes publicaciones sugieren que la queratosis actínica es un carcinoma in situ, que en el 10% de los casos puede evolucionar a carcinoma de células escamosas invasivo con la capacidad de metastatizar y provocar muerte y en el 15-25% de los casos sufre una regresión espontánea.

Es el carcinoma in situ más frecuente en el ser humano. Se ha calculado que el 60% de las personas predispuestas mayores de 40 años tienen al menos una queratosis actínica, incrementándose al 80% en mayores de 60 años. Tanto en la queratosis actínica como en el carcinoma de células escamosas invasivo los cambios histológicos y citopatológicos a nivel de las células individuales son idénticos. En la queratosis actínica la membrana basal permanece.

La queratosis actínica se produce más en las personas con piel clara. Los países con radiación UV elevada presentan también las tasas de enfermedad más altas. En Australia, la queratosis actínica se encuentra, aproximadamente, en la mitad de todos los hombres entre los 30 y 70 años. Entre las mujeres afecta a una de cada tres. En el Reino Unido afecta al 15% de los hombres y al 7% de todas las mujeres. La probabilidad de desarrollar este tipo de modificación de la piel va en aumento. En al menos el 10% de los casos la queratosis actínica evoluciona a espinalioma.

Causas

La causa de la queratosis actínica es una exposición a la radiación UV intensa que incide sobre la piel durante un período suficientemente prolongado para provocar cambios permanentes de la piel. La capa superior de la piel (llamada epidermis) posee un sistema de regeneración inteligente que puede compensar los cambios provocados en el ADN de las células epiteliales por la luz. En el caso de una exposición permanente o elevada a la radiación UV, la capacidad de este sistema de regeneración se ve superada y surgen las células anómalas. Estas células epiteliales anómalas se pueden multiplicar de forma descontrolada y provocar la queratosis actínica.

El cambio iniciado por la radiación UV afecta primero solo a la capa de células de la piel superior (tejido epitelial). Con el tiempo, sin embargo, se puede extender al tejido subyacente y transformarse en un tumor invasivo. La queratosis actínica representa por ello un estadio previo de cáncer de piel clara y se considera el estadio inicial (carcinoma in situ) del espinalioma (también llamado carcinoma epidermoide).

Antes la queratosis actínica aparecía sobre todo en personas de edad avanzada (llamada queratosis senil). Hoy en día, sin embargo, afecta cada vez más a personas jóvenes. Se consideran desencadenantes las condiciones medioambientales diferentes así como una actitud lúdica distinta, ya que nos exponemos más tiempo al sol y nos bronceamos cada vez más en los solárium.

Otros factores que influyen son el sexo (más frecuente en hombres), factores geográficos (altitud y latitud), ocupación laboral al aire libre, estatus socioeconómico, enfermedades genéticas (albinismo, xeroderma pigmentoso), inmunosupresión crónica inducida por enfermedad o por fármacos (especialmente propensos son los pacientes receptores de trasplante a tratamiento inmunosupresor).

El virus del papiloma humano (VPH) puede actuar como co-carcinógeno en la etiopatogénesis de las queratosis actinica.

Síntomas

El síntoma típico de una queratosis actínica es un cambio de la superficie de la piel. Las lesiones aparecen sobre todo en las partes del cuerpo expuestas frecuentemente a la luz solar. Las zonas más expuestas suelen ser la cara, frente, cabeza (en el caso de calva o poco pelo) y los antebrazos.

Los primeros indicios de queratosis actínica son pequeñas manchas rojizas que se producen cuando la exposición solar reduce la capa de piel superior y los vasos sanguíneos dilatados resaltan más en la zona de piel afectada (telangiectasias). Posteriormente estas manchas se transforman en nódulos pequeños, rojizos (pápulas) y bien definidos que tienen un tamaño de medio a un centímetro y que muestran una queratinización de color marrón grisáceo. La piel afectada tiene un tacto rugoso. En el caso de queratinizaciones profundas se forman protuberancias. Las queratosis actínicas no aparecen individualmente sino en pequeños grupos o repartidas en una superficie amplia.

Diagnóstico

El diagnóstico de la queratosis actínica se realiza habitualmente por las características clínicas. Las lesiones suelen presentarse como máculas o pápulas de superficie seca, queratósica, escamosa, muy adherente, forma irregular, cuya coloración va del mismo color de la piel a marrón rojizo o eritematosas, la mayoría con un diámetro entre 2 y 6 mm y raramente exceden 1 cm, pero pueden confluir formando placas. Puede haber una lesión solitaria pero lo habitual es que sean múltiples.

Se localizan en aquellas zonas de piel expuestas crónicamente a la radiación solar, tales como la cara (lesiones malares, dorso de nariz), frente, cuero cabelludo (sobre todo en hombres con calvicie prematura), orejas (borde del pabellón auricular), cuello, escote, hombros, brazos, dorso de manos y los labios inferiores.

Según la presentación clínica se podrían considerar tres tipos de queratosis actínica:

  • Grado I: fácilmente visible, ligeramente palpable.
  • Grado II: fácilmente visible, palpable.
  • Grado III: francamente visible e hiperqueratósico.

Los siguientes parámetros clínicos nos permiten reconocer precozmente aquellos casos de queratosis actínica con riesgo elevado de malignidad:

  • Induración/inflamación
  • Diámetro > 1 cm
  • Rápido crecimiento
  • Sangrado
  • Eritema (color rojo de la piel)
  • Ulceración

Además, otros factores de riesgo (edad, inmunosupresión, fototipo cutáneo, antecedentes familiares de cáncer de piel o VPH, por ejemplo.), deben tenerse en cuenta a la hora de decidir el tratamiento de la queratosis actínica y disminuir el riesgo de transformación maligna.

Debe indicarse biopsia cutánea en aquellos casos en que estén presentes uno o más de los parámetros clínicos antes referidos, exista sospecha de malignidad invasiva (cáncer invasivo) o dudas diagnósticas.

El diagnóstico diferencial incluye otras lesiones de apariencia similar, tales como: lentigo solar, queratosis seborreica irritada, lupus eritematoso discoide, carcinoma basocelular, queratoacantoma, queratosis liquenoide, queratosis arsénica, enfermedad de Bowen , poroqueratosis, psoriasis, carcinoma de células escamosas invasivo (carcinoma epidermoide o epitelioma espinocelular).

Tratamiento

Aunque presenta un elevado porcentaje de regresión espontánea (15-25% al año) es imposible predecir cuándo una queratosis actínica se hará más invasora y se convertirá en carcinoma de células escamosas metastásico, por eso deben ser tratadas.

El objetivo del tratamiento es destruir las células anormales, erradicar la queratosis actínica y prevenir su recurrencia. Hay varias opciones de tratamiento. Escoger una u otra dependerá de la localización anatómica y extensión de la enfermedad, tamaño de la lesión, cambios en el patrón de crecimiento, si es una lesión única o múltiple, tratamientos previos, la presencia de otros factores de riesgo (especialmente inmunodepresión) y la preferencia del paciente.

Tratamientos quirúrgicos

El objetivo del tratamiento quirúrgico es la completa erradicación de la queratosis actínica, habitualmente por destrucción física

  • Criocirugía. Utilizando nitrógeno líquido pulverizado directamente sobre la lesión o aplicado por contacto con una torunda de algodón (cotton-tippped swab). Es la opción terapéutica más utilizada, barata y efectiva, con tasas de curación del 75 al 99%. Es preferible utilizarla para tratar lesiones delgadas y bien delimitadas, tanto para una lesión solitaria como para un pequeño número de ellas dispersas. Posibles efectos adversos incluyen infección, cicatriz, hipo-hiperpigmentación. Se ha observado que con tiempos de congelación entre 10 y 15 segundos se consigue un balance entre la máxima eficacia y los mínimos efectos indeseables.
  • Curetaje. Raspado de la lesión utilizando un instrumento de curetaje. Permite obtener tejido para evaluación histológica. Se utiliza frecuentemente con electrocirugía, que permite destruir restos del tejido anormal y realizar hemostasia. El curetaje es útil para tratar un número limitado de queratosis actínica, especialmente lesiones gruesas e hiperqueratósicas. Se recomienda en queratosis actínicaresistentes a tratamientos previos. Sus desventajas son que precisa anestesia local previa a la realización de la técnica y que puede dejar cicatriz.
  • Exéresis. Este procedimiento no es de uso habitual y únicamente debería ser considerado si se sospecha carcinoma de células escamosas invasivo.
  • Dermabrasión. Es un método útil para tratamiento de múltiples queratosis actínicas (más de 10), especialmente en el cuero cabelludo.
  • Láser. Se pueden utilizar varios tipos de láser, incluyendo el CO2 y el YAG. Ambos son sistemas láser ablativos. Esta opción terapéutica es una excelente alternativa, especialmente en lesiones de queratosis actínica múltiples, que no responden a tratamiento médico o que están localizadas en la cara. A menudo recomendada para tratar queratosis actínica de los labios (queilitis actínica).

Evolución

La queratosis actínica detectada y tratada a tiempo suele tener una evolución positiva. Si no se trata la queratosis actínica, ésta puede desarrollar un tipo de cáncer de piel clara: el llamado espinalioma o carcinoma epidermoide. Si existen tumores ramificados (metástasis) el pronóstico es considerablemente peor que con una queratosis actínica. En función de cómo se trate la queratosis actínica se puede producir una recaída (recidiva) tras el tratamiento. Tras un tratamiento con láser, por ejemplo, la queratosis actínica suele reproducirse en el 10% de los casos. Incluso tras un tratamiento eficaz, debe autoexaminarse regularmente.

Complicaciones

La queratosis actínica como posible fase previa del cáncer de piel puede, si adopta la forma de un cáncer de piel clara, derivar en un espinalioma. Esto suele ocurrir hasta en el 10% de los casos en un plazo de 10 años. La posibilidad aumenta cuantas más queratosis actínicas padezca una persona. El espinalioma enraiza en el tejido, destruye las estructuras adyacentes y suele generar metástasis.

Prevención

Para prevenir que se produzca una queratosis actínica, se recomienda exponerse racionalmente a la luz solar y a los rayos UV artificiales. Para prevenir una queratosis actínica es importante seguir las recomendaciones siguientes:

  • Evitar siempre la luz de mediodía y los rayos UV artificiales de los solárium
  • Buscar la sombra cuando se esté al aire libre
  • Utilizar medios de protección solar de calidad y llevar ropa que bloquee la luz como un sombrero
  • Los niños deben protegerse de las quemaduras solares

La profilaxis de una queratosis actínica requiere el autoexamen regular de la piel. Si detecta cualquier alteración de la piel, acuda inmediatamente a un médico (recuerde: en su estadio inicial la queratosis actínica se evidencia por pequeñas manchas rojizas y una piel rugosa que parece papel de lija). También debería acostumbrarse a someterse a exámenes regulares para facilitar la detección precoz de cáncer de piel (screening de cáncer de piel).