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¿Porque Estoy con Fiebre?

Se define la fiebre como la temperatura corporal superior a los 38 °C (en latín, febris). En muchos casos, la fiebre es síntoma de gripe o resfriado. La temperatura puede medirse con un termómetro adecuado bajo la axila (axilar), en el oído, en el ano (rectal) o bajo la lengua en la boca (bucal). También hay termómetros que miden la tempertaura directamente en la frente.

La medición de temperatura rectal es la más exacta. Los termómetros más utilizados son los electrónicos digitales; los modelos más antiguos miden la temperatura con mercurio aunque estos han sido retirados del mercado por su toxicidad.

El centro regulador de la temperatura en el cerebro controla la regulación térmica del cuerpo humano. Este centro está situado en el hipotálamo, una parte del diencéfalo y actúa como un termostato corporal, regulando los mecanismos que permiten mantener la temperatura corporal en el nivel adecuado.

Los pirógenos, sustancias que provocan un aumento del punto de ajuste del termostato hipotalámico, inducen un aumento de temperatura, provocando fiebre. Algunos componentes de las bacterias actúan como pirógenos y, por lo tanto, provocan la fiebre, que constituye así parte del proceso de defensa natural del cuerpo.

Para hablar de temperatura corporal normal esta tiene que tener un valor situado entre los 36,5 y los 37,4 º C, según los expertos. Cada persona tiene una temperatura corporal normal diferente que varía en función de la edad, la actividad y la salud. Sin embargo, por norma general, a partir de los 37º C se hable de febrícula y a partir de los 38 º C se considera que existe Fiebre.

Se pueden distinguir varios tipos de fiebre, como por ejemplo:

  • Fiebre continua: fiebre constante durante todo el día durante días o incluso semanas, con oscilaciones de temperatura inferiores a 1 °C.
  • Fiebre remitente: todos los días la temperatura desciende, pero sin llegar a alcanzar la normalidad, con oscilaciones diarias de temperatura mayores de 1 °C.
  • Fiebre intermitente: las oscilaciones diarias de temperatura son más amplias determinando intervalos febriles intercalados con otros sin fiebre.
  • Fiebre que va subiendo poco a poco y se mantiene constante por un largo período, intercalada con intervalos sin fiebre (fiebre ondulante).
  • Fiebre que aparece en cortos periodos y que se intercala con uno o varios días sin fiebre, por ejemplo, en la malaria (la llamada fiebre cíclica).

Además de la subida de temperatura corporal, la fiebre se manifiesta con síntomas como:

  • Pulso acelerado
  • Sudoración excesiva
  • Respiración acelerada
  • Ojos vidriosos
  • Piel caliente, a ratos enrojecida, a ratos pálida
  • Lengua seca
  • Sed
  • Pérdida de apetito

Además, puede acompañarse de mareos, alteraciones en la percepción y confusión. Sobre todo en bebés y niños pequeños en los que puede provocar convulsiones. Si la temperatura es muy alta puede desencadenar pérdida del conocimiento y alucinaciones (delirio febril).

Causas

La fiebre es un síntoma muy común de varias enfermedades y puede tener muchas causas. Las infecciones, enfermedades infecciosas e inflamaciones desencadenadas por bacterias, virus y hongos suelen ir acompañadas de fiebre. Algunos ejemplos son:

  • Resfriados
  • Gripe
  • Neumonía
  • Amigdalitis (angina tonsillaris)
  • Inflamación de la vesícula biliar (colecistitis)
  • Apendicitis

La fiebre alta puede indicar también una sepsis.

Entre las fiebres del viajero más típicas podemos citar, entre otras, la fiebre del dengue, la fiebre del Nilo, la fiebre de Lassa y la fiebre hemorrágica. Además, la malaria (con un patrón de fiebre característico) y las enfermedades infantiles más comunes suelen ir acompañadas de fiebre, como por ejemplo, el sarampión, las paperas, la rubéola, la varicela, la escarlatina y la fiebre glandular(mononucleosis). En los niños pequeños, la fiebre de los tres días presenta un proceso febril muy característico.

La fiebre también es muy común en algunas enfermedades autoinmunes como la sarcoidosis y la fiebre reumática, así como cuando el sistema inmunitario está debilitado, por ejemplo, por el SIDA.

La fiebre tumoral es aquella que aparece con el cáncer (por ejemplo, en la leucemia o los linfomas).

La alteración hormonal también puede ser una de las causas de la fiebre; aparece, por ejemplo, en el hipertiroidismo o en la oscilación hormonal durante la menstruación (premenstrual).

La fiebre también puede deberse a una disfunción central en el hipotálamo o a un sobrecalentamiento por temperaturas exteriores extremadamente elevadas (incluso podría darse el caso de una insolación o un golpe de calor).

Se conoce como fiebre séptica la debida a la penetración de toxinas sépticas en la sangre, por infección por microorganismos patógenos o como respuesta a una toxina secretada por un microorganismo. También puede provocar fiebre la absorción de proteínas del propio cuerpo, como por ejemplo, tras un infarto de miocardio, hemorragias o quemaduras. También los venenos, la inhalación de vapores de metales o determinados fármacos pueden ocasionar fiebre (“fiebre por antibióticos”).

Diagnóstico

Las causas principales de la fiebre son las infecciones por lo que, para obtener el diagnóstico, el médico debe preguntar en primer lugar al paciente si tiene molestias como tos, resfriado, dolor de cabeza o diarrea y si algún familiar o conocido está enfermo. También le preguntará si ha viajado al extranjero hace poco, sobre las enfermedades previas, si existe un posible contacto con animales enfermos, si tiene alguna alergia o si está tomando algún medicamento.

Para poder realizar un diagnóstico es necesario realizar medición de temperatura. El médico inspeccionará garganta, nariz y oídos, auscultará el corazón y los pulmones y palpará el abdomen y los ganglios linfáticos. Posteriormente, se realizará un análisis de sangre en el que se fijará sobre todo en los valores indicadores de inflamación, y un análisis de orina y, si tiene molestias intestinales, un análisis de heces. Si la fiebre va acompañada de tos productiva, el médico también puede solicitar un análisis de esputo para buscar posibles agentes patógenos. Si la fiebre es muy alta y de larga duración, habría que realizar cultivos para determinar qué bacterias circulan en la sangre y así tratarlas con los correspondientes antibióticos.

Mediante una radiografía de tórax, el médico puede detectar una neumonía o variaciones en el contorno del corazón (por ejemplo, en enfermedades cardiacas inflamatorias). Tras estos estudios, si el médico sospecha una determinada enfermedad, se pueden aplicar otros métodos de diagnóstico, como por ejemplo: pruebas inmunológicas, radiografías específicas (por ejemplo, de los riñones, si se sospecha enfermedad renal), análisis de sangre o ecografías).

Tratamiento

Entre los tratamientos para calmar la fiebre y reducir los síntomas asociados se encuentran los antitérmicos. Este grupo de fármacos, aparte de combatir la fiebre tienen un efecto analgésico y, algunos de elllos, antiinflamatorio. Entre los más frecuentes se encuentran el paracetamol, el ácido acetilsalicílico, y el ibuprofeno. El ácido acetilsalicílico no está recomendado para bajar la fiebre en niños porque puede aumantar el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye, una grave, pero rara afección que provoca daño neurológico y hepático de forma súbita tras la administración de ácido acetilsalicílico. Habitualmente afecta más a los menores entre 4 y 12 años, pero desde que este fármaco se ha dejado de utilizar en niños en los casos de gripe y varicela, su incidencia ha disminuido mucho. El síndrome de Reye se manifiesta con vómitos, irritabilidad, confusión, náuseas…

En los medicamentos que se administran a los niños para bajar la fiebre hay que tener en cuenta el peso del niño y no su edad, para que la dosis sea la adecuada. No es aconsejable alternar dos fármacos para bajar la fiebre infantil, porque se puede provocar una toxicidad cruzada.

Las compresas frías y tomar mucho líquido son un remedio casero eficaz para bajar la fiebre. Hay que tener cuidado en no aplicar otros remedios tradicionales que pueden resultar peligrosos, como introducir a la persona febril en la bañera con agua fría o friccionar su cuerpo con compresas o gasas empapadas en colonia, ya que se pueden provocar quemaduras en la piel. En todo caso, no es necesario tratar siempre la fiebre. Si la fiebre no responde a ningún problema importante y la persona no se encuentra demasiado incómoda, no será necesario aplicar un tratamiento para hacer desaparecer la fiebre. El enfermo febril ha de estar bien hidratado, con unas condiciones buenas de temperatura (en un entorno no muy cálido) y algo desabrigado. Si se encuentra bien puede hacer su vida normal, incluso saliendo a la calle, lo que suele favorecer una bajada de la temperatura corporal.

El adecuado tratamiento para la fiebre se dirige hacia las causas subyacentes. Si la causa es una infección por bacterias, el médico recetará antibióticos, pero si no hay una infección bacteriana no se deben tomar antibióticos para tratar la fiebre, ya que son ineficaces y provocan resistencias peligrosas. Sin embargo, las enfermedades el viajero, como la malaria, necesitan una terapia especial con medicamentos como la cloroquina. Las enfermedades infantiles suelen curarse con un tratamientosintomático, no obstante, en algunos casos, como en la escarlatina, es necesario usar antibióticos como la penicilina.

Si un medicamento provoca fiebre, hay que consultar con el médico antes de dejar de tomarlo.

Fármacos frecuentes para la fiebre