Saltar al contenido

Porque Estoy con Anorexia Nerviosa

Porque Estoy con Anorexia Nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentacióncaracterizado por una intensa pérdida de peso autoinducida y un profundo miedo a engordar.

El término anorexia proviene del griego: an (falta) y orexis(hambre). La anorexia denota, por tanto, la falta de apetito, lo que conduce a error ya que en la anorexia nerviosa no existe inapetencia, sino que es la conducta alimentaria la que está alterada. El adjetivo nerviosa hace referencia al origen psicológico de este trastorno. El objetivo principal de los pacientes de anorexia es lograr una reducción intensa del peso corporal y mantenerse en un peso muy por debajo del peso ideal o saludable. La mayor incidencia de la enfermedad se aprecia entre mujeres adolescentes de 14 años, mientras que en los varones es mucho menos habitual. La anorexia nerviosa está relacionada con la bulimia nerviosa, en tanto que ambos son trastornos de la conducta alimentaria, aunque presenta muchas diferencias de comportamiento y en su perfil psicológico los pacientes.

El cuadro clínico de la anorexia nerviosa fue descrito por primera vez en el año 1873. Sin embargo, no se comenzó a diagnosticar la enfermedad hasta la década de los 70. No está claro si esto se debe a que la enfermedad tiene a partir de entonces una mayor incidencia o a que se acrecienta la atención que acapara el tema. Exceptuando la depresión, la anorexia nerviosa es el trastorno mental que más se menciona en la prensa.

Incidencia

Entre el 0,4 y el 1,5 % de las mujeres de entre 14 y 35 años padecen anorexia nerviosa. Esta suele desarrollarse durante el inicio de la pubertad. El mayor número de casos se registra entre las jóvenes de 14 años. La incidencia en el sexo femenino es 10 veces superior que en el masculino.

Esta enfermedad aparece con mayor frecuencia en determinados grupos profesionales, como las bailarinas de ballet o las modelos, por ejemplo. Si bien es cierto que la anorexia nerviosa es mucho más habitual en las mujeres, este trastorno alimentario afecta cada vez más a chicos jóvenes y hombre adultos .

Causas

Es probable que las causas de la anorexia nerviosaconsistan en una combinación de factores psicológicos y sociales que, además, requieran una predisposición genética para derivar en este trastorno. En el desarrollo de la enfermedad, diversos factores influyen los unos sobre los otros.

Los factores psicológicos, entre otros, son una de las causas de la aparición de la anorexia nerviosa. En vista de que esta enfermedad comienza con frecuencia durante la pubertad, cabe la posibilidad de que sea una manifestación de que los afectados se ven superados por las exigencias típicas de esa edad. Durante esta difícil fase del desarrollo, la niña se convierte en mujer y debe, por tanto, encontrar una nueva identidad, lo que puede conllevar un profundo sentimiento de inseguridad.

El primer paso hacia la anorexia nerviosa es, en muchos casos, el sometimiento a un ayuno o a una dieta muy drástica por parte de chicas con un peso dentro de lo normal. Para muchas jóvenes vencer al propio cuerpo y al hambre supone una gran satisfacción y buscan esa sensación repetidamente al igual que si se tratara de una drogadicción: se desarrolla una conducta adictiva.

En las familias de personas con anorexia nerviosa, es habitual detectar determinados patrones de conducta. Con frecuencia los padres protegen en exceso a su hija, lo que implica que en el seno familiar tampoco se produce una respuesta adecuada al paso de niña a mujer. También parece que, en muchas ocasiones, los implicados no abordan los conflictos familiares.

Existe una larga lista de factores que se consideran causantes o desencadenantes de la anorexia nerviosa, y que pueden incluir haber sido víctima de abuso sexual, baja autoestima o una personalidad obsesivo-compulsiva.

Los factores sociales también pueden desempeñar un papel importante entre las causas de aparición de la anorexia nerviosa. En las sociedades occidentales el ideal de belleza ha evolucionado desde la década de 1960 hacia una delgadez pronunciada. Por otro lado, la relativa prosperidad y la amplia oferta alimentaria han incrementado el peso medio.

El sobrepeso conlleva, sobre todo en el caso de las mujeres, una valoración social negativa: los hombres con exceso de peso son descritos habitualmente como fornidos, mientras que a las mujeres se las considera gordas. La publicidad y el cine presentan la idea de que solo las mujeres delgadas tienen éxito y son apreciadas. Aquellas con sobrepeso, en cambio, pasan totalmente desapercibidas o son personajes estrafalarios. Este patrón de belleza puede provocar inseguridad principalmente en las mujeres jóvenes, que sufren cambios físicos durante la pubertad y deben desarrollar aún un sentimiento de aceptación de su nuevo cuerpo.

Síntomas

El cuadro sintomático de la anorexia nerviosa incluye manifestaciones muy diversas. Esta enfermedad se caracteriza, por un lado, por una pérdida de pesoconsiderable; y, por otro, la malnutrición deriva en trastornos físicos que pueden llegar a poner en peligro la vida del paciente.

Trastorno dismórfico corporal

Los síntomas típicos de la anorexia nerviosa engloban el llamado trastorno dismórfico corporal: las personas anoréxicas tienen una percepción distorsionada de su propio cuerpo. Aunque hayan perdido mucho peso durante el curso de la enfermedad, siguen teniendo una imagen deformada de su cuerpo y consideran que tienen un volumen excesivo. Este trastorno no significa que la percepción real esté alternada, sino que psicológicamente no es aceptable un peso que no esté muy por debajo del normal.

Cambio en los hábitos alimentarios

La anorexia nerviosa también muestra síntomas claros de un cambio conductual. La enfermedad provoca una percepción distorsionada del propio cuerpo, por lo que los afectados desarrollan unos hábitos alimentarios modificados con el fin de reducir su supuesto sobrepeso. Con tal fin comen y beben en menor cantidad y evitan aquellos alimentos que poseen un alto contenido calórico. Algunos pacientes incluso rehúsan ingerir alimentos por completo durante determinados periodos.

Es habitual que la comida ocupe un lugar central en la vida de los afectados: emplean mucha energía en reprimir el apetito, comen extremadamente despacio, siguen rituales inusuales a la hora de las comidas o preparan con afán auténticos banquetes para otras personas, en los que ellos nunca participan.

En lo que respecta a la modificación de los hábitos alimentarios, cabe diferenciar dos grupos: en torno al 50% de los afectados sigue exclusivamente dietas, mientras que en el resto de los casos pueden aparecer adicionalmente síntomas similares a la bulimia nerviosa, un trastorno caracterizado por la presencia de atracones y vómito provocado. Sin embargo, este patrón, dentro de la anorexia nerviosa, se denomina como “anorexia nerviosa purgativa”, haciendo hincapié en la diferencia con la bulimia nerviosa, donde existe de base un trastorno del control de los impulsos que no aparece en la anorexia nerviosa. En los afectados que pertenecen a este segundo cuadro, el trastorno alimentario suele comenzar de forma más tardía. Tienen un peso más elevado antes de desarrollar el trastorno, su dismorfofobia es más acuciada y tienen mayor tendencia a la depresión que las personas que sufren una anorexia nerviosa típica.

Un síntoma elocuente de la anorexia nerviosa es la pérdida de peso extrema. Además de los regímenes estrictos, muchos afectados utilizan inhibidores del apetito o laxantes y realizan ejercicio de manera exagerada con el fin de adelgazar. Por término medio, pierden entre el 45 y el 50 por ciento de su peso corporal inicial. Un peso más de un 15 por ciento inferior al peso normal (lo que corresponde en adultos a un índice de masa corporal por debajo de 17,5) es un síntoma claro de anorexia nerviosa.

Cambios físicos

Los dos síntomas característicos de la anorexia nerviosa, la pérdida de peso y la malnutrición, pueden suponer un gran perjuicio para el organismo. Esto se manifiesta por medio de diversos cambios corporales.

El cuerpo interpreta la pérdida de peso como una situación de emerg encia, por lo que prescinde de todo aquello que suponga un gasto energético adicional e innecesario. Dado que el cuerpo no está en condiciones de poder llevar a término un embarazo, se detienen todas las actividades dirigidas a ese fin. Esto queda patente en alteraciones hormonales que inhiben la menstruación. Si la anorexia se presenta antes de la pubertad, el desarrollo físico se suele ver postergado.

La anorexia nerviosa puede provocar también una disminución de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial y de la temperatura corporal. A estos síntomas se añaden problemas dérmicos, aparición de lanugo en la espalda, debilidad muscular, caída del cabello y edema en los tejidos. Este último se debe al descenso del nivel de proteínas en sangre: en condiciones normales las proteínasretienen el agua; sin embargo, cuando su nivel es insuficiente, el líquido puede salir de los vasos sanguíneos e infiltrar los tejidos. También suele estar alterado el balance de minerales. Todos estos síntomas físicos se deben a la malnutrición y, por lo común, desaparecen completamente una vez normalizados los hábitos alimentarios a largo plazo y normalizado el peso de la paciente.

Cambios psicológicos

La anorexia nerviosa no solo se manifiesta por medio de síntomas físicos, sino que también se producen alteraciones psicológicas: el afectado se esfuerza con tenacidad por perder peso y, al mismo tiempo, padece un miedo extremo a engordar. Incluso ganar unos pocos gramos (lo que puede deberse a la reducción del consumo energético por la menor ingesta de alimentos) desata miedo y pánico. Como consecuencia, los afectados tratan de controlar de forma aún más estricta sus hábitos alimentarios, entrando en un círculo vicioso. Las personas anoréxicas también presentan con frecuencia síntomas depresivos y una alta irritabilidad.

Diagnóstico

El diagnóstico de la anorexia nerviosa se realiza atendiendo, sobre todo, a los signos y los síntomas. El peso corporal representa un criterio fácilmente medible con vistas a elaborar el diagnóstico. Los pacientes de anorexia nerviosa tienen un peso de, al menos, un 15% más bajo de lo normal para su grupo de edad. En los adultos un índice de masa corporal (IMC) por debajo de 17,5 constituye un indicio de la presencia de esta enfermedad.

A la hora de efectuar el diagnóstico, también resulta de utilidad hablar con el paciente y con sus familiares con el objetivo de determinar si la comida y el peso corporal tienen una importancia desmesurada y si se esfuerzan demasiado por reducir su peso, por ejemplo, tomando laxantes, realizando ejercicio físico exagerado o provocándose el vómito. Asimismo la información sobre antecedentes de trastornos en la familia (por ejemplo, trastornos alimentarios, trastornos afectivos, trastornos compulsivos o trastornos del miedo) puede contribuir al diagnóstico, para lo que también se emplean cuestionarios específicos.

Tratamiento

El tratamiento de la anorexia nerviosa se divide en dos etapas. El objetivo principal es aumentar el peso corporaldel paciente con el fin de evitar las consecuencias físicas de la malnutrición.

Especialmente en aquellos casos en que el peso corporalestá por debajo del 75% del peso normal, el estado físico supone un riesgo para la vida del paciente o existe riesgo de suicido debido a una depresión es recomendable realizar el tratamiento en un clínica. Dado que los afectados no suelen ser conscientes de su trastorno, suele requerirse, en un primer momento, la alimentación por vía intravenosa o por sonda nasogástrica. No obstante, estos deberían responsabilizarse por sí mismos de su aumento de peso lo antes posible.

Para normalizar el peso a largo plazo es imprescindible que el tratamiento esté orientado a las causas del trastorno alimentario. Existen muchos factores diferentes que influyen en la aparición de la enfermedad, por lo que el tratamiento se compone de diversos elementos. El objetivo es que los afectados aprendan a tener una idea realista de su peso y desarrollen una autoestima normal. En muchos casos han olvidado cómo escuchar las señales del cuerpo (por ejemplo, el hambre) y responder ante ellas de forma adecuada. También resulta de gran ayuda en el tratamiento aprender a superar los problemas y, especialmente en el caso de mujeres jóvenes, la terapia familiar, para que los allegados puedan enfrentarse a la enfermedad de manera adecuada.