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¿Porque Estoy con Amigdalitis?

¿Porque Estoy con Amigdalitis?

Resumen

La amigdalitis aguda es una inflamación de las amígdalas causada, normalmente, por una infección vírica o bacteriana.

Los síntomas característicos de una amigdalitis aguda son dolor de garganta y dolor al tragar, inflamación de los ganglios linfáticos en la garganta, fiebre y una pronunciada sensación de malestar general. Hay que diferenciar la amigdalitis aguda, de la amigdalitis crónica. La amigdalitis aguda es una de las enfermedades más comunes en la infancia y en la mayoría de los casos aparece por un virus.

Ante sospecha de amigdalitis lo más recomendable es acudir al médico para recibir un diagnóstico certero y empezar cuanto antes con el tratamiento más adecuado. Normalmente, un examen físico de las amígdalas es suficiente para determinar si el paciente padece amigdalitis. Además, existen pruebas complementarias como un test rápido que permite detectar la presencia de estreptococo grupo A, típico causante de la amigdalitis aguda, o un exudado faríngeo. Atendiendo al tipo de amigdalitis se establece el tratamiento más adecuado.

El tratamiento de la amigdalitis consiste en la prescripción de medicamentos analgésicos y antipiréticos si está provocada por un virus, y de antibióticos, si la amigdalitis estuviese provocada por una bacteria.

Una amigdalitis crónica (amigdalitis aguda recurrente bacteriana) es un cuadro de amigdalitis aguda que se repite con cierta frecuencia a pesar de que se siga un tratamiento antibiótico. La amigdalitis crónica requiere casi siempre de una intervención quirúrgica para extirpar las amígdalas (amigdelectomía o tonsilectomía). Esto puede mejorar la calidad de vida del paciente. Si se elimina el origen de la infección (el foco infeccioso), puede reducirse notablemente el riesgo de enfermedades secundarias producidas por estreptococos en otros órganos. Cuando la amigdalitis se repite con mucha frecuencia puede dar lugar también a una faringitis crónica.

Una amigdalitis puede complicarse. No es muy frecuente, pero en una amigdalitis aguda las amígdalas pueden aumentar considerablemente de tamaño y provocar serios problemas respiratorios. Hay que tener especial precaución con los niños porque durante la infancia las amígdalas están dilatadas de por sí (hiperplasia tonsilar) y esta situación puede afectar a la respiración.

¿Porque Estoy con Amigdalitis?
Una amigdalitis es una infección de las amígdalas causada, normalmente, por un virus o por bacterias. El dolor de garganta y el dolor al tragar son los síntomas más característicos. Comunmente se conoce a una amigdalitis por anginas.

En caso de amigdalitis crónica, también pueden darse otras complicaciones como fiebre reumática.

La amigdalitis solo puede prevenirse indirectamente; así, el lavado frecuente de manos evita la transmisión de los virus y bacterias que la originan. Otras medidas adicionales pueden ser mantener un estilo de vida saludable que redunde en un mejor estado del sistema inmunitario.

Causas

Una amigdalitis puede tener distintas causas. En caso de una amigdalitis aguda, las causas se deben generalmente a infecciones provocadas por virus y por determinadas cepas de bacterias. Las amigdalitis bacterianas son un 15-30% del total de amigdalitis. Las bacterias responsables de la mayoría de las amigdalitis bacterianas son los estreptococos del grupo A (estreptococos A), concretamente el estreptococo betahemolítico grupo A (EbhGA). Cuando el sistema inmunitario de la persona está debilitado, se favorece la aparición de infecciones como la amigdalitis.

En la amigdalitis crónica hay una infección constante del las amígdalas que puede derivar en una faringitis.

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Síntomas

La amigdalitis aguda se manifiesta casi siempre por un dolor creciente en la zona superior de la garganta. Al tragar o al abrir la boca para bostezar el dolor puede extenderse hasta los oídos. A estos síntomas se añaden otras molestias generales como fatiga, dolor de cabeza y fiebre. En muchos casos, aumenta la producción de saliva y la voz suena gangosa, por efecto del abultamiento de las amígdalas. En la exploración se observa que las amígdalas están rojas e inflamadas y pueden mostrar placas de exudado blanquecino.

Existen otros gérmenes que también pueden causar una inflamación de las amígdalas. Estos tipos de amigdalitis no suelen ser tan frecuentes:

  • La mononucleosis es una faringoamigdalitis viral causada por el virus Epstein-Barr que, además de los síntomas de inflamación de la faringe y amígdalas, síntomas catarrales, fiebre y malestar general, puede producir exantema, fatiga o hepatoesplenomegalia.
  • La escarlatina, típica infección causada por estreptococo A, produce faringoamigdalitis, los síntomas generales de la amigdalitis y un exantema típico.
  • La difteria es la faringoamigdalitis producida por la bacteria Corynebacterium diphtheriae que produce membranas faríngeas. Gracias a la vacunación este tipo de amigdalitis es muy poco frecuente.
  • La angina herpética es una infección de las amígdalas causada por el virus herpes que provoca vesículas.
  • La angina de Vincent es un tipo de amigdalitis causado por bacterias aerobias y anaerobias.

En la amigdalitis crónica apenas se dan síntomas agudos. En ocasiones aparece un sabor desagradable o dolores durante la deglución y halitosis. Los ganglios linfáticos pueden estar inflamados de forma permanente sin que el paciente sienta dolor alguno. Es frecuente que una amigdalitis crónica vaya acompañada de rebrotes constantes de amigdalitis aguda.

Una amigdalitis puede provocar también enfermedades secundarias. Las bacterias de las amígdalas pueden colonizar otros órganos o bien producirse algún trastorno autoinmune, lo que puede ocasionar infecciones en otros órganos. La fiebre reumática con la posible implicación del corazón, de las articulaciones y de la piel, así como una nefritis, son algunos ejemplos de dichas enfermedades secundarias. Esto, sin embargo, no es muy común.

Tratamiento

El tratamiento de una amigdalitis depende de los síntomas, de la etiología de la inflamación de las amígdalas y de su evolución.

En caso de una amigdalitis aguda el tratamiento consiste, en primer lugar, en medicamentos analgésicos y antipiréticos pautados por el médico con el objeto de aminorar el malestar y la fiebre, como el paracetamol y el ibuprofeno.

En caso de amigdalitis se recomienda ingerir únicamente alimentos blandos y no demasiado picantes y especiados. Es importante beber muchos líquidos (especialmente tibios). Lo más recomendable es evitar las bebidas gaseosas y elegir agua, infusiones y zumos de fruta, por su alto contenido en vitamina C. Aun así, los ácidos de los zumos pueden irritar aún más las amígdalas inflamadas y hacer que se sienta quemazón en la garganta.

Se recomienda renunciar al tabaco porque la nicotina agrava los síntomas propios de la enfermedad. La curación completa de una amigdalitis aguda puede durar entre una y seis semanas.

En caso de amigdalitis provocadas por bacterias, el tratamiento de elección suele ser antibiótico. En caso de complicaciones o de amigdalitis recurrentes es efectiva la extracción quirúrgica de las amígdalas (amigdalectomía).

En caso de amigdalitis crónica, el tratamiento de mayor éxito consiste en extraer definitivamente las amígdalas por medio de una amigdalectomía. De este modo, los afectados no tienen que luchar constantemente con amigdalitis recurrentes ni con otras enfermedades asociadas. La eliminación del foco infeccioso también puede ayudar a reducir en gran medida el riesgo de enfermedades secundarias por estreptococos en otros órganos.