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Porque Estoy con Alergia Alimentaria

La alergia alimentaria es una reacción de intolerancia a ciertos alimentos que se origina en el sistema inmunitario: la hipersensibilidad es la consecuencia de una reacción exagerada del sistema inmunitario a determinadas sustancias: los alérgenos. El término alergia alimentaria no debe equipararse con el término intolerancia alimentaria, de carácter más general: si bien los alérgicos no toleran todos los alimentos, no todas las reacciones de intolerancia (como por ejemplo, la intolerancia a la lactosa) son por definición una reacción alérgica.

Entre los alimentos que provocan reacciones a los alérgicos con mayor frecuencia se encuentran los productos lácteos, los huevos, las nueces, los cacahuetes, el pescado y los crustáceos. La reacción hipersensible causada por la alergia alimentaria se produce casi siempre pocos minutos después de entrar en contacto con el alérgeno (de tipo inmediato I); en casos menos frecuentes se producen tras algunas horas (de tipo retardado IV).

Hay dos tipos de alergia: alergias mediadas por IgE, que son aquellas que están producidas por la acción de anticuerpos de tipo IgE. Esta alergia presenta reacciones inmediatas y los síntomas son más leves y de tipo cutáneo, respiratorio y gastrointestinal, aunque pueden provocar también anafilaxia. Estos síntomas se pueden presentar de forma grave o leve y afectar, como se ha visto, a un órgano o a varios a la vez.

Por su parte, la alergia no mediada por IgE se caracteriza por ofrecer una respuesta más retardada ante el alimento alergénico. Los síntomas que presentan varían mucho de unas personas a otras, así como su gravedad, pero afectan especialmente a la piel y al sistema digestivo, aunque también pueden alterar el normal funcionamiento del sistema respiratorio y de la respuesta neurológica. Las alergias no mediadas por IgE suelen asociarse a proteínas grandes, como la proteína de la leche de vaca. Por este motivo, cuando un niño tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca se le aconseja mejor un hidrolizado (de bajo peso molecular) antes que leche de soja, que tiene también proteínas grandes. Esto es así, porque ante un caso de alergia no mediada por IgE hay más riesgo de desarrollar otra alergia frente a otros alimentos con proteínas grandes, como la leche, la soja, la carne o el pescado, especialmente si se ha producido un daño en la flora intestinal.

Incidencia

La alergia alimentaria tiene una incidencia del 3,6% aproximadamente en la población adulta; en el caso de los niños menores de tres años, alrededor del cinco por ciento reacciona presenta reacciones alérgicas a ciertos alimentos.

Causas

Las causas de la alergia alimentaria son fundamentalmente las mismas que las de cualquier otra alergia: una mala regulación y una reacción de defensa exagerada del sistema inmunitario a determinadas sustancias denominadas alérgenos, que en realidad son inofensivas. Según la edad, los responsables de la reacción alérgica suelen ser alérgenos bien diferenciados. En el caso de los lactantes, son alimentos básicos como la leche, los huevos, las nueces o el trigo los que causan una reacción alérgica. Los jóvenes y adultos suelen reaccionar alérgicamente a alimentos como la fruta, las verduras o las nueces.

Casi cualquier alimento puede provocar alergia, pero algunos de los más comunes son: Algunos alimentos típicos que contienen alérgenos y pueden provocar alergia alimentariason:

  • La leche y los productos lácteos (alergia a las proteínas de la leche de vaca)
  • Los huevos
  • El pescado
  • Los crustáceos (gambas, cangrejos de mar, bogavantes, langostas, cangrejos)
  • Frutas y verduras
  • Las nueces, los cacahuetes, las semillas (y frutos secos en general)
  • La harina de centeno
  • El pimiento, las especias
  • La soja
  • Los cereales
  • Los aditivos alimentarios

Además, las alergias cruzadas con el polen y el látex (en el caso de los alimentos que entran en contacto con guantes de látex antes de la venta, como por ejemplo el plátano, el aguacate o el kiwi) juegan un papel fundamental en la aparición de una alergia alimentaria.

Alergia por Anisakis

Un caso especial de mención, en los últimos años, es la alergia al anisakis.

Cuando se consume pescado crudo parasitado o insuficientemente cocinado, las larvas de Anisakissimplex permanecen vivas y son deglutidas junto con el pescado, alcanzando el estomago o intestino de la persona que las ha ingerido. A partir de la llegada de las larvas de Anisakis simplex al tubo digestivo, pueden suceder diversas posibilidades. La primera es que la larva discurra a lo largo del tubo digestivo sin que produzca ningún problema, puesto que dichas larvas no están adaptadas al organismo humano, eliminándose con la defecación. Pero también hay la posibilidad de que la larva viva, en un intento de supervivencia, se enganche a las paredes del tubo digestivo perforando su capa superficial y en este caso puede dar lugar a dos tipos de problemas:

  1. Síntomas digestivos: cuadros de obstrucción intestinal, cuadros de mala absorción…
  2. Síntomas extradigestivos: cuadros alérgicos puros, no necesitan que el anisakis anide en el intestino.

La forma de prevenir los problemas de anisakis es congelar previamente el pescado que vaya a consumirse crudo o poco hecho, a una temperatura igual o inferior a los 20ºC bajo cero durante al menos 24 horas.

Síntomas

Los síntomas de la alergia alimentaria son muy variables tanto en intensidad como en su forma de presentación. Así, pueden ser leves o moderados (urticaria, picor, lagrimeo, tos, vómitos, diarrea…) o bien más graves (dificultad respiratoria, mareo, choque anafiláctico…). La manifestación de estos síntomas depende también de qué tipo de alergia alimentaria sea: alergia a alimentos mediada por anticuerpos IgE o alergia a alimentos no mediada por IgE.

La alergia mediada por anticuerpos IgE provoca síntomas casi inmediatamente tras el consumo del alimento alergénico. Así, en una o dos horas se comienzan a notar las manifestaciones alérgicas, que son más graves y habitualmente de tipo respiratorios, incluso con una cantidad mínima de alimento. Por su parte, la alergia no mediada por anticuerpos IgE provoca síntomas digestivos y cutáneos, en su mayor parte, y de carácter leve.

Estos son los síntomas más frecuentes de la alergia a los alimentos:

  1. Alergia oral. Es la manifestación más frecuente, y consiste en una sensación de picor en cavidad bucal y orofaríngea. Este cuadro, aunque puede ser producido por cualquier alimento, generalmente es provocado por frutas y hortalizas frescas y es más frecuente entre la población adulta. Suele ser la manifestación más precoz de alergia a alimentos.
  2. Síntomas cutáneos. Incluyen la urticaria (son lesiones habonosas pruriginosas de extensión y localización variable) así como angioedema (que son zonas de hinchazón en diversos lugares del cuerpo como labios, párpados, etc.). Puede darse una situación de gravedad por un edema de laringe que produce una obstrucción al paso del aire hacia los pulmones y que se manifiesta con voz ronca, dificultad para respirar y tragar. Otra lesión cutánea que puede presentarse es la dermatitis atópica, que son lesiones de tipo eccematoso con mucho picor. Se dan sobre todo en niños pequeños.
  3. Síntomas digestivos. Pueden manifestarse como vómitos, diarreas e incluso en los niños es muy frecuente un rechazo pertinaz a un determinado alimento. Son raros en presentación aislada y suelen asociarse a patología cutánea.
  4. Síntomas respiratorios. Se manifiestan como estornudos, picor nasal y mucosidad acuosa con enrojecimiento ocular y/o hinchazón de párpados y más raramente un cuadro de asma (tos, fatiga y pitos en el pecho).
  5. Anafilaxia. Con este término indicamos que se producen síntomas en varios de nuestros sistemas orgánicos constituyendo un cuadro grave, siendo extremadamente severos si se asocia mareo o pérdida de conciencia. A esta situación se denomina shock anafiláctico y es la situación más grave de una reacción alérgica.
  6. Alergia dependiente de alimentos e inducida por ejercicio. Son pacientes (en general niños mayores/adolescentes) que presentan los síntomas (en general urticaria o anafilaxia) únicamente cuando comen ciertos alimentos (en general de origen vegetal) y después realizan algún esfuerzo físico. Pero ello no ocurre cuando comen el alimento si luego no hacen ejercicio o cuando hacen ejercicio sin haber comido previamente el alimento implicado.
La urticaria es una enfermedad de la piel bastante compleja que se caracteriza por molestos síntomas como ronchas (habones), prurito y angioedema. Un cuadro de urticaria suele manifestarse por una reaccion de hipersensibilidad a un alérgeno determinado.

Diagnóstico

Diagnosticar la alergia alimentaria es muy difícil, entre otros, debido a la gran cantidad de posibles causantes o alérgenos. Para diagnosticar una alergia alimentaria es necesario comprobar la sensibilización contra al alérgeno. Esto se consigue principalmente con pruebas cutáneas. Siempre que una persona presente síntomas alérgicos ante algún alimento está indicado acudir al alergólogo para identificar con exactitud la causa. Igual ocurre con los niños.

El diagnóstico de una alergia alimentaria comienza con una visita médica en la que el especialista intentará aclarar dónde y cómo aparecieron los síntomas por primera vez. A este respecto, resulta de gran ayuda que los afectados lleven durante varias semanas un diario en el que anoten todos los alimentos que consumen y los síntomas que se producen. Esto permite identificar posibles sustancias alergizantes (alérgenos). Además, el médico estudiará la historia clínica del paciente por si se hubieran producido otros episodios o bien hubiera antecedentes familiares de alergia.

A continuación se realiza una prueba de alergia para comprobar el efecto del alérgeno que posiblemente sea el responsable de la reacción alérgica. El test de Prick es la que se realiza como estándar en el caso de las alergias alimentarias. Al contrario que sucede con los alérgenos, que penetran en el cuerpo a través de las vías respiratorias (como por ejemplo, en la alergia al polen), en el caso de los alimentos no existen soluciones estandarizadas para realizar las pruebas de la alergia. Además, los componentes alergizantes de los alimentos vegetales se destruyen rápidamente al producir los extractos para dichas soluciones. De este modo, las pruebas pueden arrojar resultados erróneos. No obstante, el prick-test se realiza introduciendo una gota del extracto del alimento en el antebrazo del paciente mediante una lanceta. La respuesta cutánea alcanzará su máxima expresión en unos 20 minutos. El tamaño de la reacción (habones, ronchas…) no tiene relación con la gravedad de la posible alergia.

Una variante del prick-test es el prick-prick test, en el que en lugar de introducir extractos del alérgeno, se trabaja con el alimento al natural. Tanto el prick test como el prick-prick test se utilizan cuando la respuesta alérgica es inmediata (hipersensibilidad inmediata, característica de las alergias mediadas por IgE).

Hay otro tipo de pruebas cutáneas, denominadas patch test, que se emplean cuando hay una hipersensibildad tardía (alergias no mediadas por IgE). En este caso, el parche con el producto alergénico se retira de la piel entre dos y cuatro días después. El valor de esta prueba es controvertido, ya que suele arrojar falsos positivos cuando hay dermatitis atópica.

Además de las pruebas cutáneas, hay otro tipo de pruebas para diagnosticar la alergia a los alimentos. Una de ellas es la analítica de sangre, que se realizar fundamentalmente para confirmar alergias alimentarias mediadas por IgE. Para analizar la sangre se dispone de numerosos métodos de prueba, de los cuales el más importante es utilizado para identificar anticuerpos específicos (test de radioalergoabsorbencia, RAST por sus siglas en inglés). Cuando los resultados del análisis son positivos, esto significa que hay una sensibilización al alérgeno, no que la persona vaya a desarrollar necesariamente alergia.

Según la claridad con que se constate la alergia alimentaria mediante los resultados de las pruebas, a continuación se puede realizar una prueba de provocación con alérgenos. La prueba de provocación o prueba de tolerancia ha de realizarse en un medio hospitalario y bajo la supervisión de un alergólogo. Consiste en que al paciente se le suministra cada poco tiempo (de media a una hora) cantidades pequeñas del alimento alergénico, que van subiendo de cantidad para ver su reacción.

Además hay otra prueba, denominada prueba reto, que consiste en seguir una dieta en la que se deben evitar los alimentos o las sustancias alergizantes. El objetivo de estas medidas es comprobar cómo reacciona el cuerpo.

No hay ninguna evidencia científica que avale los populares test de intolerancia alimentaria.

Tratamiento

La primera línea de tratamiento de la alergia alimentariaconsiste en evitar los alimentos o las sustancias alergizantes. Al realizar esta dieta carente es importante no limitarse a suprimir un alimento, sino procurar llevar una alimentación equilibrada a pesar de la alergia. Para ello pueden ser de ayuda las indicaciones de un nutricionista especializado en alergias.

Sin embargo, a pesar de consumir los alimentos con sumo cuidado debido a la alergia, siempre se pueden ingerir alérgenos presentes en los alimentos de forma oculta (trazas). Por esta razón, al igual que todos los alérgicos, a pesar de llevar una dieta específica siempre se debe llevar consigo un kit de emergencia que contenga el siguiente material:

  • Un antihistamínico de efecto rápido que se pueda tomar por la boca (por vía oral)
  • Un glucocorticoide
  • Un preparado de adrenalina

Los antihistamínicos y los gluctocorticoides también son apropiados para tratar los síntomas de la alergia alimentaria. Si surgen molestias, principalmente en el aparato gastrointestinal, se puede tomar ácido cromoglícico como tratamiento durante un breve periodo de tiempo. Si se forman eccemas, también es recomendable cuidar la piel con sustancias activas como el dexpantenol, la urea o el aloe vera para restablecer su función protectora que se ha visto alterada.

La hiposensibilización solo se aplica como tratamiento de otras formas de alergia si existe una alergia asociada al polen (una alergia cruzada con polen). Si no es así, esta inmunoterapia específica solo entra en consideración para tratar la alergia alimentaria en casos particulares y cuando hay alimentos que no se pueden evitar de forma segura.

En los últimos años se ha venido estudiando la efectividad de administrar un anticuerpo monoclonal anti-IgE (omalizumab), en caso de asma ligado a alergia. Así, se ha observado que la alergia a los alimentos mejoraría al admnistrar al paciente omalizumab, que también se utiliza en ocasiones cuando se hace la provocación oral con alimentos. El omalizumab se inyecta de manera subcutánea cada 14-30 días. Por lo general es bien tolerado, aunque uno de los efectos secundarios más frecuentes es el enrojecimiento en la zona del pinchazo, que se produce en cuatro de cada diez personas a las que se le administra. En menos del 5% de los pacientes a los que se inyecta omalizumab se produce una reacción generalizada en todo el cuerpo.

Con respecto a las vacunas, se están ensayando vacunas sublinguales para la alergia a los alimentos, que tienen menos efectos secundarios que las vacunas subcutáneas pinchadas. No obstante, aún queda por perfeccionar este tipo de vacunas, pues no consiguen una tolerancia total ante el alimento alergénico.

Prevención

La alergia alimentaria no se puede prevenir. Tampoco está demostrado que se pueda prevenir la aparición de una alergia alimentaria en niños suprimiendo determinados alérgenos de la alimentación de la madre y el niño, por ejemplo si ella le da lactancia materna.

Cuando se padece alergia alimentaria, se pueden adoptar distintas medidas para evitar una reacción alérgica:

  • Eliminar por completo de la dieta el alimento que causa alergia es la principal medida par evitar una reacción alérgica grave. Si es una dieta muy excluyente, habrá que buscar otros alimentos sustitutivos para que la persona tenga todos los requerimientos nutricionales que necesita.
  • Algunos alérgenos de los alimentos se pueden destruir mediante ciertos procesos de preparación, como calentar, trocear o acedar. Así pues, es mejor consumir preferentemente alimentos cocinados en lugar de crudos.
  • Las nueces, el apio y la mayoría de alérgenos animales son estables al calor, por lo que se deben evitar por completo.
  • Hay que informarse siempre acerca de si los productos preparados contienen alergizantes ocultos. Algunos de ellos son, por ejemplo, la leche, el huevo, la soja o el apio.
  • Evitar los alimentos como el queso, la levadura, las espinacas y el vino tinto, ya que contienen mucha histamina y pueden intensificar una reacción alérgica.
  • Ser especialmente cuidadoso a la hora de consumir productos elaborados, salsas, puddings y ensaladas envasadas, ya que pueden contener alérgenos ocultos. Cuanto menos procesados estén los productos, más seguridad se tiene sobre los alimentos que los componen y sobre su elaboración.
  • Leer con mucha atención las etiquetas de cada producto, fijándose en los ingredientes principales y en la posiblidad de que haya trazas del alimento alergénico. Algunos productos pueden tener distintas denominaciones, y hay que conocerlas bien todas para evitar riesgos.
  • En caso de la alergia a la clara de huevo, es aconsejable tener cuidado con las vacunas, ya que el cultivo de algunas de ellas contienen huevo. Esto no significa que no haya que poner las vacunas, sino que habrá que advertir de la alergia al equipo sanitario para que establezcan todas las precauciones y todos los controles necesarios.
  • Extremar los cuidados en el manipulado y al cocinar los alimentos, por el riesgo de traspasar material alimentario potencialmente alergénico. En los cuchillos, las encimeras, las tablas de cortar, las sartenes, el aceite de fritura… pueden quedar pequeños restos que provoquen una reacción alérgica en la persona susceptible.
  • En caso de duda, es mejor no tomar el alimento.