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Porque Estoy con Alergia al Polvo
Porque Estoy con Alergia al Polvo
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Los términos alergia al polvo y alergia a los ácaros designan, por definición, una reacción intensificada o exagerada del sistema inmunitario a determinadas sustancias presentes en el polvo. Estos desencadenantes de la alergiase denominan alérgenos y se encuentran en los excrementos de los ácaros que viven en el polvo (ácaros del polvo).

Los alérgenos se diseminan por el aire en forma de polvo fino y de ese modo es sencillo que entren en contacto con una persona alérgica que suele reaccionar con una reacción alérgica. Esta reacción es propia de la alergia de tipo I (alergia de tipo inmediato).

Los ácaros son animales microscópicos de la familia de los arácnidos. Hay unas 50.000 especies identificadas, pero se estima que podrían existir hasta 500.000 sin clasificar. No obstante, son solo unas 25 las que causan alergia a los humanos, y pertenecen casi todos al orden Astigmata. Dentro de este hay tres superfamilias, en la primera de ellas se ubican los tres ácaros que más alergias causan: Dermatophagoides pteronyssinus, Dermatophagoides farinae y Euroglyphus maynei.

Los ácaros viven siempre dentro de las casas; no están presentes en el polvo del exterior.Siempre se encuentran dentro de las viviendas y los almacenes. Se localizan en lugares oscuros, donde no entra la luz solar y donde tienen posibilidad de alimentarse. Sus fuentes principales de alimentos son las descamaciones de piel de los hombres (el ser humano pierde alrededor de un gramo cada día en descamaciones dérmicas), y de las mascotas. Los ácaros también se almacenan con facilidad en lugares donde hay alimentos proteínicos y cereales.

Los ácaros no penetran en el cuerpo humano y son inofensivos para el hombre. Es la materia fecal de los ácaros la que provoca la alergia; estas partículas quedan suspendidas en el aire, el hombre las respira y se provoca entonces la alergia.

La alergia se puede presentar de forma brusca, mediante un ataque alérgico, cuando la persona se expone a un gran número de ácaros. Además, respirar cada día ácaros en el ambiente puede sensibilizar a personas predispuestas a tener esta alergia, ya que el contacto repetido con los ácaros puede provocar inflamación de los bronquios.

Los ácaros tienen condiciones óptimas para sobrevivir cuando están a una temperatura entre 25 y 35 ºC o cuando la humedad relativa se sitúa entre el 50 y el 75%. Aunque en invierno suele descender el número de ácaros, las partículas alergénicas propias de los mismos, permanecen en el ambiente, por lo que las personas alérgicas a los ácaros del polvo suelen manifestar síntomas durante todo el año.

La causa principal de la alergia al polvo es la misma que en el resto de las alergias. La persona padece una hipersensibilidad anormal ante un determinado alérgeno que en este caso es el polvo. Se trata de una mala regulación y una reacción de defensa exagerada del sistema inmunitarioa determinadas sustancias denominadas alérgenos. Estos alérgenos en realidad son inofensivos para el resto de las personas.

Ácaros

El polvo que se acumula en el interior de los domicilios es una compleja mezcla de gran cantidad de materiales de diferente origen y composición: restos de fibras textiles, pelos, escamas cutáneas de personas y animales, restos de insectos y plantas, mohos, bacterias, pólenes y, sobre todo, los ácaros.

Los ácaros son unos insectos microscópicos (invisibles a simple vista), parientes lejanos de las arañas. Miden menos de tres décimas de milímetro (0.3 mm). Existen múltiples especies diferentes, dos de las cuales son la causa más frecuente en todo el mundo de alergia respiratoria. Sus nombres científicos son Dermatophagoides pteronyssinus y Dermatophagoides farinae. Otras especies de ácaros (Dermatophagoides microcerasGlycphagusDomesticus) también abundan en las casas. Otro grupo habita principalmente en almacenes de grano y otros productos alimentarios, basureros, y otros lugares similares. Son ácaros de almacenamiento (Tyroclyphus putrescentiaeLepidoglyphus destructorTyrophagus longior). Curiosamente, es en las heces de los ácaros donde se concentran las partículas con mayor poder alergénico.

Los ácaros Dermatophagoides viven en estrecha relación con el hombre, ya que se alimentan de las escamas que se desprenden imperceptiblemente de la piel humana. Los lugares donde se localizan con mayor frecuencia y se encuentran en mayor cantidad son las habitaciones (salas de estar y especialmente, dormitorios). Los colchones de las camas son su refugio preferido, ya que es allí donde perdemos, por frotamiento, mayor cantidad de escamas cutáneas. Además, la temperatura (25 a 30ºC) y alta humedad relativa (60-80%), que se dan en el interior de un colchón ocupado por una persona que duerme, ofrece un clima ideal para el desarrollo de los ácaros.

Los ácaros abundan sobre todo en primavera y en otoño, pues son estas las estaciones donde tanto la temperatura como la humedad resultan más beneficiosas para su supervivencia. Además, hay más hongos en esas épocas, cuya presencia también ayuda en la proliferación de los ácaros.

Los ácaros se encuentran con más facilidad en zonas costeras y en islas. En zonas de montaña son muy poco frecuentes, y en zonas de interior y meseta, hay muchos menos que en la costa.

Síntomas

La alergia al polvo (alergia a los ácaros) se manifiesta con los síntomas respiratorios típicos de una reacción alérgica,como los siguientes:

  • Lagrimeo o picor de ojos
  • Tos
  • Rinitis alérgica (goteo nasal)
  • Estornudos
  • Reacciones alérgicas de la piel, como inflamación y enrojecimiento.

Si se tiene una alergia al polvo especialmente pronunciada, también se puede desarrollar dificultad respiratoria y asma bronquial alérgica. La mayoría de las veces los síntomas de la alergia al polvo se manifiestan durante todo el año. Es típico que las molestias de la alergia al polvo se agudicen especialmente por la noche y temprano por la mañana, después de levantarse.

La alergia a los ácaros afecta a 3 de cada 10 personas en algunas zonas, y hasta al 90% de los asmáticos.

Los afectados por alergia a los ácaros del polvo suelen sufrir rinitis al levantarse de la cama, además de salvas de estornudos (más de 10 consecutivos), picor en la nariz, goteo nasal y una congestión nasal pronunciada. Estos síntomas se producen nada más despertarse, para ir cediendo una vez que se abandona el domicilio. Sin embargo, por la noche, espacialmente cuando la persona se va a la cama, los síntomas reaparecen de nuevo, ya que el colchón es uno de los principales reservorios de ácaros.

La principal sustancia alergénica de los ácaros es su materia fecal. Cada ácaro produce diariamente unas 20 partículas fecales susceptibles de provocar reacciones alérgicas en el humano, incluso tras la muerte del ácaro. Además, cada ácaro pone entre 20 y 50 huevos, consiguiendo una nueva generación de ácaros cada tres semanas. Así, la concentración de ácaros en los espacios del hogar puede ser muy elevada, aunque no se perciba la presencia de polvo. Se estima que para que la alergia al polvo derive en asma bronquial se necesitan entre 100 y 500 ácaros por gramo de polvo.

Además de estos dos momentos clave, los síntomas de la alergia pueden aparecer también si la persona entra en contacto con grandes cantidades de polvo, por ejemplo, en un almacén o si mueve algún mueble.

Tres de cada diez alérgicos al polvo acaban manifestando también síntomas de asma.

Los síntomas de la alergia al polvo suelen estar presentes durante todo el año, aunque habitualmente decrecen en invierno y son más intensos en otoño y primavera por las peculiares condiciones de humedad y temperatura que propician el crecimiento de los ácaros.

En algunos estudios se ha sugerido que los ácaros pueden contribuir a empeorar los síntomas de la dermatitis atópica.

La dermatitis atópica es una reacción inflamatoria de la piel muy frecuente en niños de corta edad. Puede presentarse también en los adultos, aunque es más raro. Aunque mejora con los años, se trata de una enfermedad crónica que puede reaparecer. Descubre las particularidades de la dermatitis atópica.

Diagnóstico

El primer paso para diagnosticar una alergia a los ácaros consiste en esclarecer cuándo y cómo aparecen los síntomas de una alergia.

Si se sufren síntomas como lagrimeo o picor de ojos, tos, rinitis, estornudos y piel hinchada o enrojecida durante todo el año y especialmente de noche y temprano por la mañana, es probable que se tenga alergia al polvo.

Para aventurar el diagnóstico, el alergólogo valorará también otras circunstancias como el lugar de residencia, si hay alguna época del año en que la alergia se manifiesta de forma más virulenta, la evolución de los síntomas y el lugar de trabajo del paciente, ya que los ácaros del polvo solo se encuentran en el interior de las casas o en almacenes.

En el proceso de diagnóstico, el médico examinará físicamente al paciente para observar la mucosa nasal (se hace con una rinoscopia anterior) y revisar la piel (por si hubiera sarpullidos o habones o incluso dermatitis atópica). Además, se lleva a cabo una auscultación respiratoria en busca de sibilancias u otros síntomas propios de la alergia.

Para determinar con claridad si hay o no alergia a los ácaros del polvo se utilizan una serie de pruebas. Así, las pruebas de alergia son pruebas diagnósticas que ayudan a confirmar la sospecha de alergia al polvo. La mayoría de las veces se realiza un test de Prick, que consiste en un test cutáneo en el que se aplican unas gotas de soluciones de prueba estandarizadas sobre la piel del antebrazo o de la parte superior de la espalda y, a continuación, se pincha o araña superficialmente con una aguja o lanceta la piel en la que se han aplicado las gotas. En caso de alergia, la zona de la piel examinada se enrojece y se inflama al cabo de unos 15 a 20 minutos. En el Prick-test las soluciones que se instilan en la piel varían de unas zonas a otras, puesto que ciertos ácaros predominan más en unas regiones que en otras.

Para confirmar el resultado de la prueba y, con ello, el diagnóstico de alergia a los ácaros, resulta apropiado realizar un análisis de sangre. La sangre de los posibles alérgicos a los ácaros se analiza para comprobar si contiene anticuerpos específicos (prueba de radioalergoabsorción o prueba RAST).

Antes de una analítica es importante conocer los factores que pueden influir en los resultados. La dieta previa, la práctica de ejercicio o la toma de ciertos medicamentos pueden alterar los valores de una analítica. ¿Quieres saber qué más hay que tener en cuenta antes de hacer un análisis de sangre?

Tratamiento

El tratamiento para la alergia al polvo depende de cada paciente. Sin embargo, el tratamiento se divide en tres partes importantes. La primera, y más importante, como en el resto de los tipos de alergia, consiste en evitar la exposición al alérgeno. La segunda consiste en la toma de medicamentos que ayuden a aliviar los síntomas relacionados con la reacción alérgica pero que no resuelven de forma permanente la alergia y la tercera medida de tratamiento se basa en la vacunación (hiposensibilización).

Acaricidas

Los acaricidas son productos químicos tóxicos para los ácaros, pero inocuos para personas y animales domésticos a las concentraciones en que se utilizan. No sustituyen, en ningún caso, a un correcto programa de desalergenización ambiental. Sin embargo, puede ser un adecuado complemento. Se aplican en la habitación del alérgico en forma de spray.

Los preparados comerciales tienen un sistema autodifusor, que evita la necesidad de permanecer en la habitación mientras se pulveriza el producto. Se están investigando nuevos métodos y dispositivos para procurar limpiar al máximo el aire de partículas, y mantener un adecuado nivel de temperatura y humedad. La temperatura óptima de crecimiento es de 25 ºC, por lo que se aconseja mantener la habitación por debajo de 22 ºC. La humedad óptima para los ácaros es 70-80%; les resulta letal una humedad inferior al 45%.

Inmunoterapia (desensibilización)

El tratamiento hiposensibilizante (conocido popularmente como “vacunas para la alergia”) se viene utilizando desde principios del siglo XX para tratar las enfermedades alérgicas. El principio en que se basa es la administración progresiva y prolongada (generalmente por inyección subcutánea) de pequeñas cantidades del alérgeno (sustancia responsable de los síntomas alérgicos, en este caso los ácaros) al paciente, para así modificar el comportamiento del sistema de defensa del organismo, induciendo una progresiva tolerancia al agente provocador. El tiempo durante el que hay que administrar este tratamiento es prolongado, habitualmente de tres a cinco años. En el caso de la alergia a los ácaros, está bien demostrada la eficacia y seguridad de este método de tratamiento, que se aplicará en aquellos casos que el médico especialista en alergia considere apropiado.

Tratamiento farmacológico

La alergia a los ácaros del polvo se manifiesta más frecuentemente como rinitis alérgica y también es causa, en muchos casos, de asma alérgica. La oferta de medicamentos que pueden mejorar mucho las molestias del paciente es muy amplia.

Cuando se produce la interacción entre alérgeno e lgE, ciertas células liberan una serie de sustancias (entre ellas la histamina), que inducen inflamación desencadenando la crisis asmática o los síntomas típicos de una reacción alérgica. Ciertos medicamentos impiden esta liberación y previenen la aparición de las molestias. Los principios activos empleados son, por ejemplo, el cromoglicato y el nedocromilo. Ambos se pueden administrar siempre por vía inhalatoria o intranasal. Para ser eficaces, estos medicamentos deben administrarse de forma regular, continuada. Son medicamentos muy seguros, sin apenas efectos secundarios indeseables.

Antihistamínicos

Este grupo de medicamentos se utiliza para tratar los síntomas de una reacción alérgica. Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina liberada en la reacción alérgica y atenúan mucho las molestias. Actualmente existen muchas opciones diferentes. Por nombrar algunos, citaremos al astemizol, terfenadina, loratadina, ebastina, cetirizina, desloratadina y levocetirizina. Son medicamentos muy seguros, prácticamente sin efectos secundarios indeseables. Es importante consultar con el médico antes de utilizarlo.

Broncodilatadores

Su efecto es relajar el músculo de la pared bronquial, cuya contracción excesiva es una de las causas de estrechamiento de la vía aérea en la crisis asmática.

Hay tres grupos: los estimulantes del sistema simpático, como terburtalina y salbutamol, los inhibidores del sistema parasimpático (bromuro de ipratropio), y la teofilina. En pacientes mal controlados también se pueden utilizar el tiotropio y el omalizumab. Los dos primeros se utilizan en la mayoría de los casos por inhalación. Las teofilinas se utilizan por vía oral, y en casos graves, por vía intravenosa. Son medicamentos muy seguros, que apenas tienen efectos perjudiciales a las dosis recomendadas. Sólo a veces producen un ligero temblor, taquicardia y sensación de nerviosismo, cuando se utilizan a dosis altas o en pacientes hipersensibles.

Corticoides

Es un grupo de medicamentos muy eficaces para el tratamiento de las reacciones alérgicas. El compuesto más familiar es la prednisona. El problema con estos medicamentos son sus efectos indeseables, que aparecen casi siempre cuando se utilizan de forma prolongada por vía general (por boca o inyectados). Por ello se utilizan sólo en el asma grave, cuando las otras medidas de tratamiento son insuficientes, y siempre asociados a las mismas, nunca como único tratamiento. Con los corticoides inhalados o por vía nasal la situación es muy diferente. Sus propiedades y mecanismos de acción son los mismos que los de los corticoides tomados por boca o inyectados, pero su aplicación directamente en los bronquios o la mucosa nasal permite reducir al máximo la dosis utilizada y los efectos secundarios son mínimos.

Prevención

Es muy difícil eliminar a los ácaros por completo, pero es posible reducir su cuantía y así prevenir las manifestaciones más graves de la alergia, como el asma.

Algunas de las recomendaciones más importantes para controlar y eliminar los ácaros en el hogar son las siguientes: limpieza frecuente del hogar sin levantar polvo, utilizar paños húmedos y aspirador y evitar el uso de la escoba. Al ser el colchón uno de los enseres que más ácaros acumulan, es necesario realizar una limpieza exhaustiva sobre el mismo.

No obstante, estas medidas no pueden garantizar la prevención de la alergia a los ácaros del polvo, aunque sí son muy beneficiosas cuando ya se ha presentado la alergia.

Cuando es el alérgico quien realiza las tareas de limpieza es aconsejable el uso de mascarillas protectoras para disminuir la cantidad de polvo que llega a las vías respiratorias.

  • Aspirar frecuentemente el colchón y el somier (al menos una vez por semana), a poder ser con una aspiradora especialmente diseñada para ello.
  • Evitar edredones y colchas, y si se utilizan que sean de material sintético, en lugar de lana o de plumas.
  • La ropa de cama (mantas, sabanas, cojines, almohadas) deberá ser de tejido sintético, fácilmente lavable. Se lavarán a una temperatura de 60ºC.
  • El colchón será de goma-espuma, preferible al de muelles. Evitar los colchones de lana o plumas, algodón o miraguano. Se aconseja forrar colchones y almohadas con fundas de plástico u otro material impermeable. Es una buena opción utilizar fundas antiácaros.
  • Especialmente importante es el acondicionamiento de la cama del alérgico.
  • Intentar prescindir de alfombras y moquetas. En caso de tenerlas, limpiarlas frecuentemente con un aspirador. Los sofás y los cojines hay que limpiarlos también frecuentemente.
  • Evitar el exceso de cortinas. Se instalarán las mínimas posibles y de un material fácilmente lavable (es conveniente lavar cortinas y ropa de cama a una temperatura superior a los 50 o 60ºC).
  • Evitar las estanterías para libros no cerradas. Los libros acumulan mucho polvo, difícil de limpiar. Los muñecos de peluche también constituyen un considerable reservorio de ácaros.
  • Evitar el exceso de muebles y objetos decorativos que acumulen polvo. Evitar los sillones y butacas que no estén forrados de piel o similar (skai). Las butacas con fundas de lana son grandes almacenes de polvo.
  • Es importante que las habitaciones (sobre todo el dormitorio) estén bien aireados y soleados (la luz solar mata a los ácaros, por lo que en la medida de lo posible se expondrán el colchón y la almohada al sol). Hay que evitar la humedad.
  • Las paredes deben estar pintadas, a ser posible con material plástico, lavable. Evitar empapelados y entelados.
  • Los suelos deben ser lisos, de un material fácilmente limpiable (terrazo, mosaico, gres).
  • Limpiar cuidadosamente el cabecero de la cama. Es preferible un mueble sencillo, sin adornos que dificulten su limpieza.
  • En los cambios de temporada, lavar la ropa (tanto de vestir como de cama) almacenada antes de ponérsela, para evitar el polvo acumulado.
  • Cuando por motivo de viajes o vacaciones la casa haya estado deshabitada durante cierto tiempo, hay que realizar una limpieza a fondo de la misma antes de que la persona alérgica entre en ella. Estas mismas precauciones se tomarán cuando el paciente tenga que dormir en otra casa.
  • Tanto el aire acondicionado como la calefacción resultan beneficiosos cuando hay una alergia a los ácaros del polvo, ya que resecan el ambiente. Eso sí, hay que limpiar los filtros de forma periódica.