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Porque Estoy con Alergia al Polen

Porque Estoy con Alergia al Polen

¿Qué es la alergia al polen? La alergia al polen es una hipersensibilidad del organismo a determinadas sustancias (alérgenos) que se encuentran en el polen de las plantas y que normalmente suelen ser inofensivas para el organismo. La alergia al polen también se conoce como fiebre del heno o polinosis. El término rinitis alérgica también se emplea para describir alergias a las esporas de los hongos, los ácaros del polvo doméstico, las plumas o el epitelio (pelo) de los animales domésticos. (polinosis)

El polen se encuentra en el aire y al entrar en contacto con las mucosas de la nariz o los ojos del paciente desencadena una reacción alérgica del tipo denominado inmediato (alergias de tipo I). La alergia al polen también se denomina rinitis alérgica estacional. Si la fiebre del heno cursa con molestias por inflamación en la conjuntiva del ojo (conjuntivitis), también se habla de rinoconjuntivitis alérgica estacional.

Incidencia

La fiebre del heno causada por la alergia al polen tiene una gran incidencia. En España la cifra de niños que padecen la fiebre del heno ronda el 10%, aproximadamente. En los adolescentes y adultos oscila entre el 20 y el 30%. En el 80% de los casos se desarrolla antes de los 20 años de edad.

Causas

¿Cuáles son las causas de la alergia al polen? La fiebre del heno (alergia al polen o polinosis) se debe a causas concretas. Para ser exactos, los síntomas de la fiebre del heno son una reacción alérgica de tipo inmediato (alergias de tipo I). Las células defensivas del cuerpo (células inmunitarias) reaccionan a la estructura superficial de pólenes de plantas que en realidad son inofensivos. Tras el primer contacto con el polen, el sistema inmunitario del cuerpo forma sustancias defensivas especiales, los anticuerpos IgE. Cuando se vuelve a entrar en contacto, los anticuerpos IgE se unen a los mastocitos, que también forman parte de las defensas propias del cuerpo. A continuación, estos liberan los mediadores inflamatorios denominados histaminas. Estos mediadores son los que causan las molestias típicas de la alergia en los casos de alergia al polen, es decir, de fiebre del heno o polinosis. Así, los vasos sanguíneos se dilatan como respuesta a la histamina y otras sustancias, mientras que una parte de las vías respiratorias (los bronquios) se estrecha. Además, las histaminas liberadas atraen las células defensivas del sistema inmunitario hacia las vías respiratorias y allí producen reacciones de inflamación.

No se puede pronosticar con seguridad cómo y cuándo se convertirá en alérgica una persona. La predisposición a la alergia al polen es heredable. Sin embargo, las condiciones ambientales que pueden propiciar una alergia al polen y con ello también la fiebre del heno, desempeñan un papel fundamental. El médico no puede aclarar las causas exactas de la fiebre del heno en cada caso particular.

El desencadenante de una reacción alérgica como la fiebre del heno es el contacto con el polen de distintos tipos de plantas como los cereales (como el centeno, el trigo o la cebada) y otras gramíneas “salvajes” o espontáneas, los árboles (como el abedul y el aliso), los arbustos (como el avellano) o las hierbas (como la artemisa). La alergia al polen o polinosis se dirige siempre contra el polen de determinadas plantas concretas, a menudo contra varias. La fiebre del heno puede aparecer en distintos periodos del año en función de las temporadas de concentración de polen de las plantas.

Alergia cruzada

La alergia al polen también cursa a menudo con una alergia cruzada a alimentos con ciertas albúminas que reproducen total o parcialmente la estructura del polen alergizante.

Según el polen al que los afectados reaccionen con fiebre del heno, son varios los alimentos que pueden provocar una alergia cruzada.

Así pues, gran parte de los afectados con alergia al polen del avellano, el abedul o el aliso reaccionan alérgicamente a las avellanas, las manzanas y algunos también a las cerezas. La consecuencia es picor, hormigueo, quemazón o irritación en el interior de la boca.

Pero las alergias al polen de otras plantas también pueden provocar reacciones cruzadas con determinados alimentos:

Tipo de Polen Alimento Alergizante
Abedul, aliso, avellano Avellana, nuez, nuez del Brasil, almendra, manzana, pera, ciruela, melocotón, cereza, albaricoque, patata, zanahoria, apio, kiwi, aguacate
Artemisa Apio, zanahoria, anís, eneldo, comino, apio, manzanilla, pimiento, pimienta, mostaza negra, mostaza blanca
Gramíneas Tomate, patata, cacahuete, soja, centeno, trigo
Ambrosia, ambrosia artemisiifolia Pepino, melón, sandía, plátano

Síntomas

¿Cuáles son los síntomas de la alergia al polen? La mayoría de los síntomas que cursan con la alergia al polen son estacionales (dependen de la estación del año) y, en la mayoría de los casos, disminuyen durante un largo periodo de lluvia.

Los síntomas típicos de la alergia al polen son, entre otros, los siguientes:

  • Lagrimeo
  • Escozor de ojos
  • Picor de ojos
  • Inflamación de la conjuntiva del ojo (conjuntivitis)
  • Ataques de estornudos
  • Picor de nariz
  • Goteo nasal
  • Congestión nasal
  • Sequedad de la mucosa nasal
  • Tos
  • Irritación de garganta
  • Picor de la mucosa bucal, la garganta y el oído
  • Dolor de garganta
  • Reacciones alérgicas de la piel (por ejemplo, enrojecimiento o edema)
  • Problemas de concentración
  • Trastornos del sueño
  • Merma del olfato, el gusto y el oído

En los casos graves, la alergia al polen o fiebre del heno puede desencadenar otros síntomas, como dificultad respiratoria y asma bronquial alérgica. Los alérgicos al polen tienen tres veces más riesgo de enfermar de asma que los no alérgicos.

De forma paralela a la reacción realmente alérgica, la alergia al polen puede cursar con una reacción exagerada a estímulos inespecíficos, como el humo del tabaco, el polvo, sustancias olorosas, cambios de temperatura y esfuerzo.

Diagnóstico

¿Cómo se puede diagnosticar la alergia al polen? Para diagnosticar una alergia al polen se debe realizar una anamnesis completa del paciente. Durante la misma el médico pregunta cuándo y cómo aparecen los síntomas alérgicos. Si las molestias aparecen durante determinadas temporadas de concentración de polen, la probabilidad de que se trate de fiebre del heno es muy grande.

Durante la exploración física se examina al paciente para buscar indicios de inflamación de la conjuntiva del ojo(conjuntivitis) y modificaciones de la piel en la zona de la entrada de la nariz. También examina los oídos y la faringe. Para diagnosticar la alergia al polen también puede ser necesario realizar una exploración endoscópica de la nariz. Todas estas exploraciones permiten averiguar si el paciente padece alergia al polen.

La alergia al polen o fiebre del heno se puede diagnosticar de forma específica con una prueba de alergia. Esta prueba permite determinar el alérgeno exacto, es decir, el desencadenante de la alergia al polen del paciente. La prueba de elección es la denominada Prick-test. Esta pruebaconsiste en la aplicación de gotas de un extracto de polen determinado sobre el antebrazo o la espalda del paciente. A continuación se realizan punciones en la zona de la piel en la que ha caído la gota con ayuda de una aguja. Si el paciente sufre alergia al polen, las zonas en las que se ha realizado la prueba se enrojecen al cabo de 15 o 20 minutos y se inflaman ligeramente.

Además, el resultado del Prick-test se puede comprobar y confirmar mediante un análisis de sangre para detectar los anticuerpos (ensayo de inmunoabsorción ligado a enzimas, abreviada como ELISA por sus siglas en inglés) que reaccionan frente a los alérgenos correspondientes. Otras analíticas también pueden ser útiles para hallar indicios de una alergia al polen o fiebre del heno. En casos especiales, para diagnosticar la alergia al polen también puede resultar práctico realizar una prueba de provocación con el alérgeno correspondiente. Para ello se aplica polen en la nariz del paciente mediante un vaporizador. Dado que esto puede producir una fuerte reacción alérgica, el afectado debería permanecer bajo vigilancia médica al menos media hora después de realizar la prueba.

Tratamiento

¿Cuál es el tratamiento para la alergia al polen? Para tratar la alergia al polen es importante evitar el contacto con el alérgeno que la desencadena en la medida de lo posible (evitación de alérgenos, profilaxis de exposición). Pero en ocasiones esto es muy difícil, ya que parte del polen vuela a muchos kilómetros por el aire. Si la alergia al polen cursa con molestias muy fuertes, se aconseja tratar la alergia con medicamentos especiales o una hiposensibilización.

Hiposensibilización

La hiposensibilización o desensibilización (vacuna desensibilizante, vacuna de la alergia) con inmunoterapia específica (ITE) se puede aplicar como tratamiento para la alergia al polen solo si se conoce el alérgeno exacto que causa la reacción alérgica.

Este tratamiento es el que se conoce comúnmente como la vacuna de la alergia, y se basa en la administración periódica y subcutánea del alérgeno concreto que causa la alergia al paciente. En el lugar del pinchazo se puede producir picor o una leve inflamación. Para garantizar que el paciente no sufra una reacción alérgica más intensa como consecuencia de esta forma especial de tratamiento de la fiebre del heno, este debería permanecer en la consulta del médico una media hora después de la inyección. En sucesivas visitas la dosis administrada va aumentando progresivamente. Por lo general, la hiposensibilización dura tres años.

Como alternativa, el tratamiento de la alergia al polen mediante hiposensibilización también se puede realizar como inmunoterapia por vía sublingual (ITSL). Para ello se añaden unas gotas de una solución de polen directamente bajo la lengua y en dosis que van aumentando lentamente. En esta forma de hiposensibilización la dosis puede variar cada vez, ya que el tamaño de las gotas no siempre es exactamente el mismo y la recepción de la solución de polen a través de la mucosa bucal también puede ser diferente en función de la afluencia de saliva y de si se traga involuntariamente.

Otra forma de ITSL para tratar la alergia al polen es la pastilla de gramíneas. En este caso, el alérgico deja que se disuelvan lentamente bajo la lengua pastillas con polen del fleo (Phleum pratense). No obstante, hasta la fecha apenas existen estudios determinantes sobre el resultado final de la hiposensibilización con pastillas de gramíneas en comparación con la ITE normal. Actualmente, la pastilla de gramíneas se considera, sobre todo, para los adultos afectados por la fiebre del heno que no toleran ponerse inyecciones y que padecen claramente una alergia al fleo. Por el momento no existe información sobre el efecto que tiene la pastilla de gramíneas para tratar la fiebre del heno en niños.

Medicamentos para la alergia al polen

La alergia al polen se puede combatir con distintos medicamentos. Muchas sustancias activas forman parte del grupo de los antihistamínicos (por ejemplo, la cetirizina). Las soluciones que contienen glucocorticoides (cuyo efecto es similar al del cortisol) son muy comunes, como la sustancia activa betametasona. A menudo, las personas que sufren la fiebre del heno conocen tan bien su alergia que pueden calcular cuándo es más apropiada la toma del medicamento.

De manera preventiva, es decir, antes de que aparezcan los síntomas de la fiebre del heno, también se pueden utilizar medicamentos con la sustancia activa cromoglicato disódico.

Los productos especiales para el cuidado de la piel que contienen sustancias como urea o aloe vera también pueden ayudar a mitigar reacciones alérgica como el picor o la quemazón de la piel.

Prevención

¿Cómo se puede prevenir la alergia al polen? La alergia al polen se puede prevenir parcialmente. Aunque en principio no es posible protegerse de una alergia, si se puede saber a qué polen se tiene alergia y actuar en consecuencia. Existen varias formas de prevenir los brotes alérgicos:

  • Intente evitar las fuentes de polen, como los prados y los árboles en flor. Infórmese sobre las temporadas de concentración de polen y la carga de polen que hay actualmente en el aire a través de los correspondientes servicios de alerta.
  • Intente que sus vacaciones coincidan con la aparición de la fiebre del heno y, durante la temporada de polinizaciónviaje, por ejemplo, a la alta montaña, al mar o a islas. En las regiones de ese tipo el aire apenas contiene polen.
  • Evite el tabaco, las habitaciones cargadas de humo y nadar en agua con cloro. El humo del tabaco y el cloro irritan las vías respiratorias y también pueden causar reacciones alérgicas.
  • Mantenga cerradas las ventanas del coche. Utilice filtros de polen en las ventilaciones de los coches y los climatizadores y renuévelos regularmente.
  • Mantenga también cerradas las ventanas en el tren.
  • Utilice aspiradoras con filtro HEPA y aspire a diario para eliminar el polen de las alfombras, las cortinas y los muebles tapizados. Es conveniente limpiar en húmedo los suelos laminados o con parquet a diario. Si tiene fuertes molestias, no debe realizar esa limpieza usted mismo; pida a alguien que le ayude.
  • Los pólenes se depositan con rapidez sobre las flores secas, los adornos de las paredes y similares. Debe renunciar a los objetos de decoración de ese tipo.
  • Lávese el pelo antes de acostarse y deje su ropa fuera del dormitorio. De este modo no introducirá los pólenes en su habitación. Duerma con la ventana cerrada. Si es posible, ventile únicamente a las horas en las que haya menos polen.
  • Cambie regularmente la ropa de cama.
  • No deje secar su ropa al aire libre durante la temporada de polinización.