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¿Porqué estoy con Afasia?

¿Porqué estoy con Afasia?

La afasia es la pérdida de la capacidad de comprender o emitir el lenguaje. Es un trastorno adquirido que se produce a consecuencia de una lesión en una región determinada del cerebro. Supone la pérdida total o parcial del lenguaje adquirido previamente.

En primer lugar, son responsables de la afasia los trastornos circulatorios de los vasos sanguíneos de la zona del cerebroresponsable del funcionamiento del lenguaje (apoplejía o infarto cerebral). También está asociada a problemas cardiovasculares como arteriosclerosis, diabetes mellitus, hipertensión arterial, hipercolesterolemia o consumo de tabaco. Además, las hemorragias y los tumores pueden causar lesiones cerebrales con el consiguiente trastorno del habla. La afasia infantil se produce normalmente tras un traumatismo craneoencefálico. Durante un infarto cerebral (ictus) una parte del cerebro deja de recibir suficiente oxígeno, lo que puede llevar a la muerte del tejido cerebral.

La afasia puede afectar a diferentes áreas del lenguaje, de manera que el trastorno se hace evidente al usar el lenguaje en distintos aspectos como, por ejemplo, en el incumplimiento de las reglas concernientes a la formación de palabras (léxico), la falta de comprensión del significado de las palabras (semántica), fallos en la gramática (sintaxis) o la articulación de la palabra (fonología). Además, los trastornos afásicos se pueden hacer patentes en el habla, la escritura, la comprensión y la lectura.

Según qué síntomas se presenten, las afasias se pueden clasificar en diferentes síndromes. Los más importantes de los que citaremos a continuación son la afasia de Broca, la afasia de Wernicke, la afasia amnésica y la afasia global. Estos síndromes se relacionan con la lesión de una determinada región del cerebro.

Las personas que padecen afasia pueden sufrir al mismo tiempo disartria, apraxia, o problemas de deglución.

Causas

Las causas de la afasia (pérdida del habla, tanto en la expresión como en la comprensión del lenguaje) son siempre derivadas de lesiones del cerebro producidas por cualquier enfermedad que afecte a los hemisferios cerebrales relacionadas con el lenguaje. En la mayoría de los casos, la afasia está ocasionada por accidentes cerebrovasculares, infecciones del sistema nerviosos, tumores cerebrales, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades nutricionales y metabólicas o demencias degenerativas como el Alzhéimer.

En los adultos, en el 84% de los casos la causa de la afasia es un ictus (infarto cerebral), mientras que en los niños, en el 80% de los casos el traumatismo craneoencefálico causado por una caída es el responsable. Por el contrario, dicho traumatismo craneoencefálico solo causa el 10% de las afasias en edad adulta.

Las caídas que producen traumatismos craneoencefálicos suelen ocurrir en accidentes de tráfico, practicando deporte o en actividades lúdicas, en agresiones o actos violentos o caídas desde una altura importante. Generalmente hace falta que el traumatismo tenga suficiente “energía” para que pueda causar daño; habitualmente en una caída “desde su altura” no suele producirse daño interno (el cráneo absorbe la energía del impacto; se dañará la piel y habrá sangrado externo o se formará un hematoma subcutáneo si la sangre se acumula entre el hueso y la piel). Hace falta caída desde mayor altura o un impacto “con velocidad” para que pueda haber daño interno, con lesión externa del hueso o por impacto del cerebro “dentro”, contra el hueso.

Puesto que hay mayor incidencia de personas diestras que zurdas y, para alrededor de un 90% de los diestros la mitad izquierda del cerebro (hemisferio) es la mitad que se encarga del lenguaje, la afasia se origina casi siempre en una lesión del hemisferio izquierdo del cerebro. Por el contrario, cuando la afasia afecta a los zurdos, suele ser el hemisferio derecho del cerebro el que está dañado. Existen casos aislados en los que los diestros sufren la denominada afasia cruzada en la que se han dañado determinadas regiones en ambos hemisferios cerebrales. Así, el hemisferio izquierdo asienta el funcionamiento del lenguaje en el 95-99% de los diestros y en el 65-70% de los zurdos.

Síntomas

La afasia (pérdida del habla) puede mostrar síntomas diversos. Dependiendo del área del cerebro que esté afectada, aparecen diferentes tipos de afasia con sus síntomas más frecuentes.

Afasia de Broca

En la afasia de Broca, los síntomas del trastorno del habla afectan principalmente a la expresión. De ahí que también se denomine con el nombre de afasia motora (la pérdida del habla afecta a la expresión activa del lenguaje). El síntoma más importante de este trastorno del lenguaje es el agramatismo (del griego a = sin, no). Los pacientes ya no están en condiciones de construir oraciones gramaticalmente correctas en su lengua materna. Por eso emplean secuencias cortas de tipo telegráfico formadas por una o hasta tres palabras y se destacan por construir oraciones extremadamente simples. Normalmente, el orden de las palabras no sigue las reglas gramaticales, sino que se basa en la importancia del tema. Este agramatismo se muestra también al escribir. Para buscar el término adecuado, los afectados suelen hacer un gran esfuerzo.

La afasia de Broca está causada por una lesión que se produce fundamentalmente en el área de Broca, la cual se encuentra en el lóbulo frontal del cerebro en el Área 44 y 45 según la denominación de Brodmann.

Afasia de Wernicke

Otro tipo de afasia (pérdida del habla) es la denominada afasia de Wernicke, se manifiesta normalmente a través de síntomas que muestran una capacidad de comprensión del lenguaje notablemente dañada. Los pacientes suelen tener dificultad para comprender palabras simples. De ahí que a este trastorno también se le denomine afasia sensorial, es decir, la pérdida de la comprensión del lenguaje del afectado. Sin embargo, los pacientes suelen reconocer factores de la comunicación relacionados con el habla como la diferencia en la entonación de preguntas y respuestas o la mímica, y basándose en estos factores, pueden participar en una conversación.

Otro síntoma importante de la afasia de Wernicke es el paragramatismo (del griego para = junto a, cerca de), que conduce al incumplimiento de las reglas gramaticales en la combinación de distintas partes de la oración (la unión incorrecta de las partes de la oración, corte de las frases o repetición de las frases). Además, el habla de los afectados se caracteriza por las denominadas parafasias. En una parafasia se modifica la estructura fonética de las palabras mediante modificaciones, omisiones o adiciones de fonemas (por ejemplo, se dice tonco en lugar de troncodelinquencuente en lugar de delincuente) o los pacientes cambian unas palabras por otras, por ejemplo, peso en lugar de plomo. También utilizan palabras que no existen en su lengua, como si inventaran un lenguaje propio.

En la afasia de Wernicke la zona afectada por la lesión es principalmente la denominada área de Wernicke, situada en la parte superior del lóbulo temporal del cerebro.

Afasia amnésica

La afasia (pérdida del habla) amnésica se caracteriza principalmente por síntomas que afectan la evocación de palabras. Estos problemas para encontrar palabras producen largas pausas al hablar o cortes en las frases en un discurso con una fluidez casi normal. Normalmente, los pacientes con este tipo de trastorno del habla desarrollan estrategias para sustituir esas palabras mediante perífrasis, por ejemplo, la cosa. Los problemas a la hora de evocar palabras también se presentan en la escritura.

La lesión del cerebro responsable de la afasia amnésica pura se encuentra sobre todo en el lóbulo temporal, en el área 37 de Brodmann. Sin embargo, este tipo de afasia amnésica no siempre se puede identificar claramente con una determinada área del cerebro.

Afasia global

La afasia global (pérdida del habla) se considera la forma de afasia más grave. El síntoma más importante lo conforman las esterotipias. Los afectados repiten con frecuencia secuencias lingüísticas rígidas que no persiguen un fin comunicativo. Más allá de estas esterotipias, muchas personas afectadas de afasia global apenas son capaces de emitir secuencias lingüísticas.

La comprensión también está muy dañada en la afasia global. La mayoría de las veces este trastorno del habla afecta a todas las áreas del lenguaje (vocabulario [léxico], significado de las palabras [semántica], construcción de la oración [sintaxis] y articulación [fonología]) y también a todos los tipos de formas de expresión del lenguaje (habla, escritura, comprensión, lectura).

Las lesiones que provocan la afasia global son amplias y afectan a regiones de los lóbulos frontal, temporal y parietal.

Otras formas de afasia

Además, una afasia (pérdida del habla) puede presentarse en otras formas, que muestran unos síntomas típicos: la denominada afasia de conducción, en la que el síntoma característico consiste en los problemas en la repetición de palabras u oraciones, mientras que el habla espontánea no presenta alteración evidente en esta forma de trastorno del habla.

La afasia transcortical sensorial se caracteriza por los grandes problemas para evocar las palabras y dificultades en la comprensión. Sin embargo, los afectados pueden repetir palabras y oraciones sin problemas, aunque no las entienden.

Diagnóstico

El primer paso para diagnosticar la afasia (pérdida del habla) es el denominado diagnóstico primario. En este, el médico realiza un primer reconocimiento del trastorno del habla, para saber si hay o no hay afasia, y después, diferenciar el tipo de afasia o qué habilidades del lenguaje son las afectadas.

Ante una alteración del lenguaje lo primero es ver si se trata realmente de una afasia. Para ello hay que descartar otros síndromes que pueden cursar con la misma sintomatología como lesiones cerebrales que pueden simularla, tales como estados de confusión, disartria, apraxia del habla y alteraciones intelectuales, auditivas o del aparato bucofaríngeo.

El diagnóstico de las afasias requiere mucha experiencia y sensibilidad. De ahí que existan diferentes tipos de test a nuestra disposición. El test de Token. Los pacientes deben seguir las instrucciones que se les dan sobre el manejo de fichas de distintos colores, formas y tamaños (consta de 20 láminas). Su sensibilidad para detectar alteraciones de la comprensión auditiva es muy alta.

Para realizar un diagnóstico más exacto se utiliza normalmente el denominado test de afasia de Aachen (AAT). Este test se lleva a cabo en una entrevista estándar en la que se analiza lo siguiente: la eficacia de la repetición, la escritura, la lectura, la designación y la comprensión. Con la ayuda del test de afasia de Aachen se puede reconocer la forma de afasia que se padece y establecer su gravedad. Además, el test puede repetirse a lo largo de la terapia, para valorar el progreso del paciente.

También es conveniente que junto al diagnóstico se compruebe la capacidad de percepción e inteligencia no verbal del paciente, ya que a veces se ven afectadas debido a la lesión del cerebro.

Es importante tener en cuenta que la afasia puede evolucionar o sufrir cambios. Así, una afasia de Broca inicial puede pasar a una de conducción y de ésta a una anómica. Por esta razón es importante explorar a los pacientes afásicos periódicamente.

Tratamiento

En los casos de afasia (pérdida del habla), el tratamiento lo suele conducir un logopeda. Puesto que el tratamiento mejora notablemente la capacidad comunicativa del paciente en la mayoría de los casos, se debería comenzar lo antes posible.

En las primeras fases de una afasia, en las que el paciente normalmente apenas es capaz de emitir una locución oral, el logopeda intenta reactivar la capacidad oral. Para ello, se recurre a diferentes métodos. El terapeuta anima al afásico a que repita con él o repita seguidamente unas series automáticas de palabras (días de la semana o números, por ejemplo).

En la segunda fase del tratamiento se realizan ejercicios dirigidos a los trastornos del habla característicos del tipo de afasia que se padezca. Cuando se trata de una afasia de Broca, por ejemplo, el terapeuta practica con el paciente la construcción de oraciones sencillas gramaticalmente correctas.

En la tercera fase, el terapeuta y el afectado intentan aplicar las capacidades comunicativas que se han logrado durante la terapia a las necesidades de las situaciones comunicativas del día a día. Para facilitar esto, normalmente se recurre a la terapia en grupo.

Los familiares y las personas cercanas al paciente deben tener un conocimiento sobre cómo actuar y hablar con la persona que padece una afasia. Es importante no aislar a la persona afásica, ya que puede haber comunicación igualmente sin hablar a través de gestos, por ejemplo.