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¿Porqué Estoy con Acúfenos?

¿Porqué Estoy con Acúfenos?

El término acúfenos hace referencia en general a la percepción subjetiva continuada o recurrente de ruidos o sonidos que ninguna otra persona puede oír (acúfenos subjetivos).

No obstante, existen también sonidos reales en el oído, que el médico puede percibir mediante aparatos especiales (acúfeno objetivo). Estos tienen su origen en el propio cuerpo, cerca del oído interno, debido, por ejemplo, a alteraciones anatómicas o fisiológicas como, por ejemplo, un estrechamiento de los vasos sanguíneos.

La exposición prolongada a ruidos y el estrés elevan el riesgo de padecer un acúfeno subjetivo, si bien las razones por las que esto ocurre no se han especificado completamente. A la hora de efectuar el diagnóstico, es necesario descartar otras posibles patologías. Además, es necesario realizar una exploración minuciosa y pruebas de audición para realizar un diagnóstico certero.

El tratamiento de los acúfenos suele incluir la administración de fármacos antiinflamatorios y estimuladores de la circulación por vía intravenosa o en comprimidos. Las técnicas de relajación pueden ayudar a mitigar los síntomas del acúfeno. Las perspectivas de éxito del tratamiento son mejores cuanto más temprano es el inicio de esta. La terapia de reentrenamiento del acúfeno ha demostrado ser de ayuda para convivir con este trastorno a largo plazo.

Estrictamente hablando, los acúfenos no son una enfermedad, sino un síntoma que puede tener diversas causas.

Causas

Las posibles causas de los acúfenos son muy numerosas.

El acúfeno subjetivo, solo percibido por el paciente, puede ser un síntoma concomitante a diversas enfermedades.

El origen de los acúfenos subjetivos puede hallarse en diferentes regiones del oído o en el cerebro, por ejemplo:

  • Conducto auditivo: obstrucción del conducto auditivo por cerumen u objetos extraños (algodón, etc.), huesos prominentes en el conducto auditivo (exostosis), etc.
  • Oído medio: desgarro o perforación del tímpano, disfunciones de la trompa de Eustaquio, acumulación de líquido seroso o mucoide en el oído medio, otitis media, inmovilidad del tímpano, etc.
  • Oído interno: por ejemplo, trastornos de la audición debidos al ruido, como trauma acústico o daño auditivo inducido por ruido, sordera súbita, enfermedad de Menière(crisis de vértigo rotatorio con pérdida de audición y acúfenos), hipoacusia asociada a la edad, medicamentos, caída de la tensión arterial con el consecuente empeoramiento de la irrigación del oído interno, neurinoma del acústico (tumor del nervio acústico)
  • Cerebro: meningitis, tumores cerebrales, esclerosis múltiple

Los acúfenos subjetivos también pueden manifestarse en relación con:

  • Situaciones de sobrecarga emocional (estrés, desbordamiento, miedo)
  • Hipertensión arterial, hipotensión arterial
  • Anemia
  • Intoxicación etílica
  • Drogas (por ejemplo, heroína)
  • Anestésicos
  • Enfermedades psiquiátricas (como esquizofrenia)
  • Problemas cervicales
  • Trastornos de la articulación temporomandibular
  • Bruxismo

Síntomas

Estrictamente hablando, el acufeno no es una enfermedad, sino un síntoma que tiene múltiples causas posibles. Los acúfenos se manifiestan como sonidos o ruidos de tipo muy diverso (silbido, campanilleo, susurro, zumbido, chirrido, etc.). Estos pueden percibirse de manera continuada o interrumpida, en mayor o menor volumen, y también en diferentes tonos.

Muchos afectados (pacientes) los perciben como algo amenazante y muy abrumador. En relación con los acúfenos pueden aparecer otros síntomas o problemas de salud, como por ejemplo:

  • Alteraciones del sueño
  • Irritabilidad
  • Trastornos de la concentración
  • Tensión muscular en la región cervical
  • Tensión muscular en la región mandibular o en los músculos masticadores
  • Bruxismo (rechinar de dientes)
  • Cefalea
  • Dolor de oídos
  • Vahído
  • Vértigo
  • Audición distorsionada, “eco” (disacusia)
  • Hipersensibilidad a sonidos altos (hiperacusia)
  • Estados de miedo
  • Estados depresivos o depresión

Junto con estas molestias concomitantes, los acúfenos limitan en gran medida la vida de muchos pacientes y puede incluso provocar incapacidad laboral. Con frecuencia se entra en un círculo vicioso, ya que estos síntomas conllevan mayor estrés y por tanto empeoran los acúfenos.

Diagnóstico

Si existe la sospecha de acúfeno, en primer lugar el médico formula preguntas sobre el tipo y la frecuencia e intensidad del acúfeno. Además lleva a cabo diversas pruebas con el fin de investigar las causas y efectuar el diagnóstico, por ejemplo:

  • Exploración otorrinolaringológica
  • Pruebas de audición
  • Análisis del acúfeno: determinación de la frecuencia a la que tienen mayor intensidad y de su volumen con un audímetro; a continuación se expone el oído enfermo al llamado ruido blanco, que contiene todas las frecuencias audibles para el oído (enmascaramiento del acúfeno)
  • Timpanograma/reflejo estapedial: comprobación de la presión de aire en el oído medio, transmisión de contracciones rítmicas de los músculos del oído medio, revisión del funcionamiento de la cadena osicular
  • Prueba de emisiones acústicas (EOA): el oído interno no solo recibe los sonidos, sino que también los devuelve a modo de eco en una intensidad inaudible. Estas emisiones otoacústicas pueden registrarse por medio de un micrófono de alta sensibilidad. La ausencia de estas emisiones apunta a un daño en el oído interno

Tratamiento

El tratamiento de los acúfenos no depende solo de la causa, sino fundamentalmente de su duración. Cuanto antes acuda el paciente al médico, mejores serán las perspectivas de curación. Por este motivo, el acúfeno se clasifica tal como sigue:

  • Agudo (menos de tres meses)
  • Subagudo (entre tres y doce meses)
  • Crónico (más de doce meses)

A la hora de tratar los acúfenos también es importante valorar la presencia de una pérdida de audición. Si esta se compensa mediante un audífono, con frecuencia es posible reducir o incluso eliminar el acúfeno, ya que los ruidos que se habían “perdido” vuelven a ser percibidos conscientemente.

Acúfeno agudo

El acúfeno agudo se trata habitualmente, cuando su origen se encuentra en el oído interno o es desconocido, por medio de la administración intravenosa de soluciones glucosalinas o una combinación de solución salina y sustancias antiinflamatorias (glucocorticoides). El objetivo es activar las células sensoriales del oído interno. Sin embargo, aún no se ha demostrado de manera precisa la efectividad de este tratamiento.

Si la causa del acúfeno agudo es, tal como ocurre con frecuencia, un tapón de cerumen, el médico puede eliminarlo fácilmente y de manera indolora.

Las perspectivas de éxito del tratamiento de los acúfenos son máximas cuando se ponen en práctica las medidas lo antes posible, en el mejor de los casos en las primeras 24 horas desde la aparición del acufeno.