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¿Porqué Estoy con Acné?

¿Porqué Estoy con Acné?

El acné es la enfermedad de la piel más frecuente. A casi todo el mundo le ha salido alguna vez algún grano al inicio de la pubertad. Este tipo común de acné comienza generalmente durante la adolescencia y, en la mayoría de los casos, desaparece por sí sola cuando uno llega a la treintena.

Los granos, las pápulas y las pústulas, típicos del acné, se forman cuando las glándulas sebáceas de la piel están infectadas. Los chicos se ven afectados con mayor frecuencia y más intensamente que las chicas. Esto se debe a que el acné se produce sobre todo por los cambios hormonales, principalmente, por las hormonas sexuales masculinas (andrógenos).

El acné se manifiesta sobre todo en la cara, en la nuca y en el escote. Según el tipo de acné, también puede producirse en la espalda, las axilas y en las zonas genitales, nalgas e ingles. Se diferencian tres tipos de acné, dependiendo de la causa, el tipo o de la gravedad de las impurezas de la piel.

La forma más frecuente de acné es el acné común (acne vulgaris). Esta forma aparece casi siempre al principio de la pubertad y puede manifestarse de las siguientes maneras:

  • El acné aparece sobre todo en forma de espinillas (llamado acne comedonica).
  • El acné presenta sobre todo pápulas y pústulas infectadas (llamado acne papulopustulosa).
  • El acné se exterioriza con grandes lesiones nodulares inflamadas, abscesos, costras y cicatrices (acne conglobata; a veces evoluciona gravemente y aparece fiebre y artitis acne fulminans).

La mayoría de las veces, la forma más grave de acné (acne inversa) se establece en adolescentes después de la pubertad y en hombres jóvenes. Aparece sobre todo en las partes cutáneas donde hay rozamiento de la piel (por ejemplo, en la zona anal, axilar, nalgas y pecho de la mujer). Esta forma está relacionada también con el consumo de nicotina. Aparte de ésta, hay otras formas de acné que reciben el nombre de su factor desencadenante o de la edad en la que aparece, por ejemplo:

  • El acné provocado por productos cosméticos y pomadas (acne cosmetica)
  • El acné causado por productos químicos, como el cloro, yodo o el alquitrán (acne venenata)
  • El acné desencadenado por medicamentos (acne medicamentosa)
  • El acné producido por radiación UV (acne aestivalis o acne mallorca)
  • El acné en recién nacidos (acne neonatorum)

Igualmente, el acné puede crearse o agravarse también con la ingestión de ciertos alimentos, por ejemplo, el chocolate, la miel, la mermelada y otros alimentos dulces, así como con el elevado consumo de leche (de vaca). Estos pueden provocar una modificación de la concentración de insulina en sangre, distribución de insulina, lo que a su vez empeora la piel.

El tratamiento del acné lleva su tiempo. En cierta medida, los afectados pueden comenzar ocupándose de la higiene y del cuidado de su piel. Sin embargo, existen aparte otros tipos de productos contra el acné, prescritos por el médico, por ejemplo, en forma de pomadas o de medicamentos.

Causas

Las causas del acné dependen a la vez de factores intrínsecos y extrínsecos. A menudo, lo que desencadena el acné es un cambio hormonal. Los andrógenos (hormona sexual masculina) activan la producción de granos y de otras impurezas de la piel, mientras que los estrógenos (hormona sexual femenina) ayudan a que se mejore la enfermedad cutánea. Los periodos en los que más se produce una alteración hormonal son esencialmente la pubertad, el embarazo o el momento de la menstruación.

Los andrógenos, que desempeñan una influencia importante en la glándula sebácea de la piel, son los responsables de crear el acné. Las glándulas sebáceas producen una secreción de grasa, el sebo, el cual mantiene el pelo y la piel suaves. Los andrógenos provocan la secreción de grasa. La exagerada secreción hace que las glándulas se obstruyan. En cuanto las bacterias llegan a asentarse, las glándulas obstruidas suele infectarse. Ésta es la causa del típico grano de acné.

Asimismo, puede haber una predisposición genética entre las causas de la formación de acné. Los posibles factores desencadenantes son:

  • Productos cosméticos (acne cosmetica).
  • Medicamentos, en concreto, determinados productos dentro de su contenido, por ejemplo, cortisona (acne medicamentosa).
  • Consumo de nicotina (fumar está a menudo relacionado con el acne inversa)
  • Tensiones psíquicas y estrés.

Síntomas

Los síntomas del acné pueden exteriorizarse de diversas maneras. El primer indicio de ésta enfermedad es que las glándulas sebáceas de la piel se obstruyen e inflaman, en consecuencia de la elevada producción de sebo, a su vez, provocada por la fuerte influencia de los andrógenos.

La impureza de la piel es el elemento típico del acné que se manifiesta con los siguientes síntomas:

  • Granos y espinillas (comedones)
  • Pápulas y pústulas (forúnculos con pus)
  • Piel grasa

Con mucha frecuencia, estos síntomas se exteriorizan en el rostro, en la nuca y en el escote. No obstante, el acné aparece también en la espalda, bajo las axilas, así como en la zona genital, nalgas e ingles.Cuando el acné está muy extendido, pueden aparecer en la piel grandes lesiones nodulares inflamadas, abscesos, costras y cicatrices. Según la parte del cuerpo afectada, las inflamaciones pueden conllevar dolor (por ejemplo, en la zona de las nalgas, al sentarse). Las formas muy graves de acné pueden provocar otros síntomas en forma de fiebre y artritis.En la mayoría de los casos, los síntomas del acné desaparecen por sí solos.

Diagnóstico

Para diagnosticar el acné suele bastar con ver el estado de la piel. Los granos y espinillas (comedones) típicos, las pápulas y pústulas, así como la piel grasa son bastante concluyentes, sobre todo cuando el afectado es un adolescente en plena pubertad.

Cuando el acné es grave, suele ser muy recomendable descartar la existencia de bacterias en las pápulas y pústulas con un simple frotis para el diagnóstico.

Aparte de los medicamentos o productos cosméticos, puede haber más causas que determinen la impureza de la piel. Durante el diagnóstico habría que descartar, por lo tanto, otras formas diferentes al acne vulgaris. Aquí es importante analizar el cuerpo entero de la persona afectada, así como las enfermedades generales (sobre todo las alteraciones hormonales y metabólicas) que padece.

Tratamiento

El tratamiento temprano del acné evita que se produzcan cicatrices y otras complicaciones. El intento de combatir personalmente el acné puede provocar un empeoramiento de esta enfermedad de la piel, por ejemplo, al reventar uno mismo un grano o una espinilla (comedón), al limpiar y desinfectar la piel o al esconder las imperfecciones con maquillaje. Es importante considerar la opinión médica en el tratamiento del acné (por ejemplo, la de un dermatólogo), a pesar de que la mayoría de las veces la enfermedad desaparezca por sí sola cuando uno alcanza la primera edad adulta.

Con el fin de combatir el acné, las medidas a adoptar dependen principalmente de la forma y de la gravedad del acné. Aquí es relevante saber que el tratamiento lleva su tiempo y que no todos los medios contra el acné tienen los mismos efectos en las personas. Por consiguiente, para lograr que el tratamiento sea exitoso, hay que ser constante y, en los procesos largos, no interrumpirlos ni ejecutar paralelamente otras medidas personales.

La finalidad principal del tratamiento contra el acné pretende disminuir la producción de sebo de la piel, paliar las inflamaciones e infecciones bacterias y desinfectar la piel, evitar la formación de quistes y estimular la formación de la piel nueva.

Con un acné leve, esto se logra lavando y cuidando la piel frecuentemente con agua, tinturas o cremas sin agentes tensioactivos, adquiridas en farmacias o droguerías. Es mejor evitar los productos cosméticos y las pomadas grasas. En el caso de que el acné tenga una evolución grave, se recomiendan las recetas médicas, prescritas según la causa, forma y manifestación del acné, en forma tópica sobre la piel (p.ej. cremas, pomadas o lociones) o, en casos aún más graves, en forma de pastilla (sistemático). Estos pueden tomarse conjunta o separadamente.

Entre las fórmulas para el tratamiento del acné cuentan el peróxido de benzoilo, el ácido azelaico, la isotretinoína (un derivado de la vitamina A), el ácido salicílico y el cinc, así como los antibióticos, entre otros. Además, con el objetivo de curar el acné, se debería reducir la exposición a las radiaciones UV (se desaconseja tomar mucho el sol o ir demasiado al solárium). Asimismo, en los casos de acné graves, puede ser interesante la opción de la cortisona para disminuir la inflamación asociada. Igualmente, en el caso de mujeres con acné grave, existe un tratamiento hormonal (tratamiento con estrógenos) con una píldora anticonceptiva eficaz como antiandrogénico. Lo que sí hay que recalcar es que estas medidas contra el acné tienen efectos secundarios, por lo que muchas de ellas no se pueden tomar durante el embarazo.

A largo plazo, en los casos del grave acne inversa, el cual conlleva alteraciones de la piel en la zona anal, axilar, ingles o pecho de la mujer, no basta con tomar medicación sistémica (oral). Por lo tanto, usted puede dejarse operar dichas zonas mediante cirugía. En el caso de que usted esté afectado por dicha forma de acné y que además fume, es importante que renuncie a un mayor consumo de nicotina.

En los casos de acné provocados por factores extrínsecos (p.ej. acné causado por productos cosméticos, medicamentos o esteroides), el tratamiento consiste entonces en suprimir las causas. La buena alimentación puede ayudar igualmente al éxito del tratamiento. El consumo excesivo de leche y de productos lácteos, así como el de alimentos con un alto contenido de azúcar. (por ejemplo, el chocolate, la miel, la mermelada y otros productos de alimentación dulces) empeora o mejora la enfermedad de la piel. Consecuentemente, puede ser sustancial acompañar el tratamiento de acné con una dieta correspondiente.