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Porque Estoy con Dolor Toracico
Porque Estoy con Dolor Toracico
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La presencia de un dolor en la región torácica asusta en seguida a muchas personas debido a su ubicación cerca del corazón y la difundida sospecha de que pudiera deberse a una angina de pecho o un infarto. Ya sea sólo por el dolor o bien porque incluyen otros síntomas que inducen a la preocupación, los afectados acuden a menudo a una consulta médica o incluso a un servicio de emergencias. Sin embargo, sus causas pueden ser muy diversas y la mayoría no suele representar una amenaza mortal, aunque no conviene confiarse.

El dolor torácico puede puede ser de distintos tipos dependiendo de la causa de origen. Pueden ocurrir en un sólo lado del tórax, o irradiar al hombro, la espalda, los brazos o la mandíbula, pueden aparecer de forma repentina y aguda y durar apenas unos pocos minutos o prolongarse mucho tiempo; se producen en reposo o en movimiento, o aparecen modificándose según la respiración. A menudo van acompañados de otras molestias, como náuseas, vómito, dificultad para respirar o disnea, sudoración, acidez o ansiedad.

El dolor que se presenta alrededor del corazón se clasifica como dolor torácico. Puede tener muchas causas diferentes. De hecho, el origen del síntoma no tiene que ser el propio corazón.
El dolor que se presenta alrededor del corazón se clasifica como dolor torácico. Puede tener muchas causas diferentes. De hecho, el origen del síntoma no tiene que ser el propio corazón.

Aunque el dolor en el pecho no suele ser debido a una causa grave, debe aclararse médicamente, ya que si se debe a un infarto o a una angina de pecho, no actuar con rapidez puede poner en peligro la vida del paciente. La búsqueda de los desencadenantes suele ser complicada y difícil, lo más importante en primera instancia es discernir si se trata o no de una emergencia médica. El facultativo deberá explorar a conciencia al enfermo para valorar su estado general (constantes vitales, nivel de conciencia, sudoración, palidez, nivel de orientación…). Asimismo ha de singularizar de qué tipo de dolor se queja y si este ha aparecido de repente o es un hecho repetido. Los antecedentes familiares de enfermedades cardiacas u otras relacionadas son también importantes, como los factores de riesgo que presente la persona con dolor torácico: diabetes, hipertensión arterial,colesterol alto, sobrepeso…

El dolor torácico también puede deberse a problemas emocionales, como la ansiedad o un estrésexcesivo. No obstante, siempre que se presente un dolor torácico agudo de origen desconocido que cree malestar general en la persona, dificultad respiratoria y fiebre hay que consultar lo antes posible con un servicio médico para descartar que se trate de algo más grave.

Los dolores en la región torácica pueden tener varias causas que pueden dividirse a grandes rasgos, en dos grupos: procedentes del corazón (cardíacos) y no procedentes del corazón (no cardíacos).

La causa cardíaca más común de dolor en la región torácica es un ataque de angina de pecho debido a una enfermedad coronaria (CHD) en inglés). Asimismo, un ataque al corazón o infarto de miocardio produce dolor en el pecho. Otras causas cardíacas de dolor en el pecho son la enfermedad valvular cardiaca congénita o adquirida, ciertas enfermedades de la conducción nerviosa del corazón (arritmia cardiaca), o una inflamación del pericardio (pericarditis) o del músculo cardíaco (miocarditis).

Entre las causas no cardiacas de dolor en el pecho suelen encontrarse con mucha frecuencia la enfermedad por reflujo gastroesofágico o pleuresía (también llamada pleuritis). Otras causas no cardiacas de dolor en el pecho pueden ser:

  • Las enfermedades del tracto gastrointestinal, como espasmo esofágico, desgarro en el esófago (ruptura esofágica), inflamación del páncreas (pancreatitis), cólico biliar.
  • Las enfermedades pulmonares como la embolia pulmonar, neumotórax, inflamación de los pulmones (neumonía), cáncer de pulmón.
  • Las enfermedades de la arteria principal (aorta), como el aneurisma de la aorta, a disección aórtica.
  • Las enfermedades del sistema músculo-esquelético y la pared torácica, como lesiones (contusiones , esguinces musculares, fracturas de costillas), metástasis costal.
  • Las enfermedades de la piel, como el herpes zóster.
  • Tomar medicamentos como los triptanes, ergotamina, cocaína
  • Los trastornos funcionales como la ansiedad y los trastornos de miedo y pánico, la depresión y la fibromialgia.

Además, existen otras enfermedades subyacentes en las cuales puede surgir dolor en la región torácica, que incluyen, por ejemplo, la sarcoidosis o lupus eritematoso sistémico.

Diagnóstico

Cuando se presenta dolor en la región torácica, es muy importante, e incluso puede ser vital, determinar a qué causa obedece el dolor. Para ello el médico evaluará la historia clínica del paciente, lo explorará detalladamente y realizará las pruebas complementarias que pudieran ser necesarias.

En la anamnesis, el facultativo ha de comprobar en qué estado llega el paciente: si está orientado y consciente, si presenta sudoración, si está pálido, si muestra síntomas de deshidratación, si hay dificultad respiratoria, alguna alteración sensorial… Una buena observación por parte del médico es clave, ya que en ocasiones, por la propia experiencia del dolor y por el estado del paciente, este no puede determinar con exactitud los síntomas que padece.
Una vez hecha la primera exploración física, que puede determinar la urgencia de la intervención, el médico ha de revisar qué características concretas tiene el dolor.  Estas preguntas incluyen la localización del dolor, la posible irradiación y su tipo (punzante, opresivo, ardiente). También es importante si el dolor se produce relacionado con un movimiento del cuerpo, una posición del cuerpo, o al respirar o comer. Asimismo, el médico pregunta acerca de enfermedades anteriores y posibles factores de riesgo, como la diabetes, la hipercolesterolemia, enfermedades cardiacas anteriores, tensión alta, sobrepeso… También hay que preguntar si el dolor en el pecho ha aparecido por primera vez o es un síntoma repetido.

El diagnóstico del dolor en la región torácica puede incluir un electrocardiograma (ECG), una radiografía de tórax y un análisis de sangre según la sospecha diagnóstica. Dependiendo de la causa que se sospeche, pueden realizarse pruebas adicionales, como por ejemplo, si se sospecha de una enfermedad cardíaca y vascular se realiza un cateterismo cardíaco o una ecografía del corazón y los vasos sanguíneos.

Las posibles enfermedades del pulmón se exploran mediante una radiografía, gammagrafía pulmonar o tomografía computarizada (TC) de los pulmones, y si se sospecha de enfermedades del tracto digestivo, por ejemplo, puede realizarse una esófagogastroduodenoscopia, también llamada simplemente grastroscopia (EGD). Si se cree que puede subyacer un herpes zóster como causa del dolor en la región torácica, es importante un examen dermatológico por su médico de Atención Primaria.
Establecer un diagnóstico certero y temprano de dolor torácico es tan importante que se debe acudir a un servicio médico de urgencias siempre que el dolor comience de forma aguda y se acompañe de fiebre, sensación de malestar en general y dificultad respiratoria.

Tratamiento

Ante un dolor en la región torácica hay distintas formas de intervención terapéutica, según se trate de una urgencia médica, como en el caso de un infarto, o de un dolor atribuido a otra causa.

Si el dolor surge en el pecho, por ejemplo en el contexto de un ataque agudo de angina de pecho, este ataque se puede detener rápidamente tomando nitroglicerina (trinitrato de glicerilo), ya sea como spray o ingerida en una cápsula o situándolo bajo la lengua. En un infarto es importante restablecer el flujo sanguíneo al músculo del corazón con medicamentos (nitroglicerina, ácido acetilsalicílico, heparina) o con un ensanchamiento de la arteria coronaria obstruida (por ejemplo, utilizando una angioplastia con balón). La rapidez de actuación es clave para minimizar los daños que puede ocasionar el accidente cerebrovascular. Sin embargo, lo habitual es que el paciente con síntomas iniciales de infarto tarde una media de dos horas en ser atendido en una unidad coronaria, pues interpreta erróneamente los síntomas y suele tardar un tiempo en pedir ayuda médica.

En una enfermedad por reflujo, el objetivo es reducir la producción de ácido del estómago o neutralizar el ácido. Esto se hace mediante la administración de inhibidores de la bomba de protones (por ejemplo, omeprazol), bloqueadores de receptores H2 (por ejemplo, ranitidina) y antiácidos. En la pleuresía se suele usar una terapia con antibióticos contra los agentes patógenos que la causan.

Si el dolor torácico está provocado por una hernia de hiato o por una esofagitis, el dolor será de tipo punzante y puede llegar a la garganta. En este caso, no remitirá hasta que no se trate la patología de base. De igual forma, el dolor torácico que afecta a los costados puede proceder de alteraciones pulmonares como la neumonía o el neumotórax, que habrá que tratar de forma urgente.