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Porque Estoy con Dolor de Cabeza (Cefalea)
Porque Estoy con Dolor de Cabeza (Cefalea)
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Según la definición, dentro del término dolor de cabeza (cefalea) nos encontramos diferentes tipos de dolor, como la cefalea tensional, la migraña y la cefalea en racimos. Puede doler un lado o los dos lados de la cabeza, así como en diferentes partes: en la frente, en las sienes, detrás de los ojos, en la nuca o en la región occipital. Por lo general, los dolores de cabeza se encuentran entre las molestias más comunes.

Aproximadamente, un 70% de los españoles consultan a su médico por dolor de cabeza intermitente, a corto plazo (agudos) o recurrente y continuo (crónicos). La migraña representa un 15% de prevalencia familiar. Aproximadamente, a un 3% de la población le duele la cabeza diariamente. Estas cifras indican lo extendido que está el dolor de cabeza como síntoma.

Los médicos distinguen entre dolor de cabeza primario y secundario. En el caso de las formas primarias, considerablemente más comunes, el dolor de cabeza es una enfermedad independiente, no surge como consecuencia de otro problema de salud. Ejemplos de dolores de cabeza primarios son las cefaleas tensionales, las cefaleas en racimos y la migraña.

El dolor de cabeza secundario aparece como efecto concomitante o como consecuencia de otra enfermedad. Así, un resfriado, una gripe, la hipertensión arterial o también una meningitis pueden ir acompañados de dolor de cabeza. Incluso la falta de líquidos, una insolación o el consumo de alcohol excesivo pueden acarrear las desagradables molestias. No pocas personas reaccionan con dolor de cabeza al estrés, al ruido o a los cambios meteorológicos.

Los afectados deberían describir a su médico lo más exactamente posible en qué situaciones y en qué lugar de la cabeza aparecen las molestias, así como la frecuencia de las mismas. Esto ayudará al médico a emitir el diagnóstico correcto, clave para establecer el tratamiento adecuado. Ya que para el tratamiento de los diferentes tipos de cefalea existen terapias muy diferentes. Con frecuencia, se pauta una combinación de medicamentos (por ejemplo, analgésicos) y determinadas formas de actuar para conseguir dominar los dolores de cabeza.

Evitar el estrés, relajarse con regularidad, asegurar un sueño reparador y huir de la nicotina, el alcohol y las drogas, hace mucho por la salud y previene el dolor de cabeza.

La migraña no es solo un dolor de cabeza. La migraña es mucho más que una cefalea o un dolor de cabeza. Los ataques de migraña cursan con dolor de cabeza, pero también con otros síntomas, lo que la convierte en una enfermedad altamente incapacitante. Según la Sociedad Española del Dolor, la migraña afecta a la calidad de vida de una persona más que la artrosis o la diabetes.

La migraña no es solo un dolor de cabeza. La migraña es mucho más que una cefalea o un dolor de cabeza. Los ataques de migraña cursan con dolor de cabeza, pero también con otros síntomas, lo que la convierte en una enfermedad altamente incapacitante. Según la Sociedad Española del Dolor, la migraña afecta a la calidad de vida de una persona más que la artrosis o diabetes
La migraña no es solo un dolor de cabeza. La migraña es mucho más que una cefalea o un dolor de cabeza. Los ataques de migraña cursan con dolor de cabeza, pero también con otros síntomas, lo que la convierte en una enfermedad altamente incapacitante. Según la Sociedad Española del Dolor, la migraña afecta a la calidad de vida de una persona más que la artrosis o diabetes

El dolor de cabeza puede tener numerosas causas. Las formas más frecuentes de dolor de cabeza son las cefaleas tensionales y la migraña. En total, se conocen más de 220 tipos y desencadenantes de los dolores de cabeza. Las posibles causas del dolor de cabeza son, por ejemplo, las siguientes:

  • Cefaleas tensionales en caso de tensiones musculares
  • Migraña por predisposición y desencadenantes individuales
  • Dolor de cabeza inducido por medicamentos (por la ingesta excesiva de analgésicos)
  • Cefalea en racimos
  • Hipertensión arterial (hipertonía)
  • Infecciones (como por ejemplo, resfriado, gripe, inflamación de las fosas nasales)
  • Alcohol (desde “resaca” a intoxicación etílica) y otras sustancias tóxicas
  • Deshidratación
  • Efecto secundario de medicamentos (por ejemplo, por el consumo de nitroespray)
  • Insolación y golpe de calor
  • Falta de sueño
  • Enfermedades de la vista como, por ejemplo, un ataque de glaucoma)
  • Una ambliopía descompensada
  • Enfermedades ortopédicas (especialmente de la columna cervical)
  • Trastornos metabólicos (por ejemplo, hipoglucemia)
  • Anemia
  • Heridas en la cabeza (conmoción cerebral, traumatismo craneoencefálico)
  • Dolor de cabeza por presión externa (por ejemplo, por la utilización de un casco estrecho)
  • Dolor de cabeza por efecto de la tracción (por ejemplo cola de caballo tirante)
  • Meningitis
  • Encefalitis
  • Apoplejía, trastornos circulatorios y derrame cerebral
  • Tumores cerebrales
  • Causas físicas (dolor de cabeza psicogénico)
  • Dolor de cabeza sin causa aparente (dolor de cabeza idiopático)

Diagnóstico

Realizar un diagnóstico de un dolor de cabeza no es sencillo ya que el diagnóstico correcto requiere tiempo porque esta patología puede tener muchas posibles causas. Debido a que cada tipo de dolor va acompañado de molestias y efectos secundarios típicos, es especialmente aconsejable en caso de cefalea constante, recurrentes y en caso de fuertes dolores repentinos consultar a un médico y aclarar las causas.

Para poder dar el diagnóstico correcto en caso de dolor de cabeza, el médico realizará en primer lugar una serie de preguntas como las siguientes:

  • ¿En qué zona de la cabeza tiene el dolor? (por ejemplo, en las sienes, en la región occipital o sobre los ojos)
  • ¿El dolor de cabeza se localiza sólo en una parte o se reparte por toda la cabeza?
  • ¿Cuál es la intensidad del dolor?
  • ¿Con que frecuencia se presenta el dolor de cabeza?
  • ¿Cómo es el dolor?, ¿sordo, pulsante, penetrante, punzante, latente o martilleante?
  • ¿Cuánto duran los brotes de dolor? o ¿El dolor es permanente?
  • ¿Se acompañan de otras molestias como náuseas, malestar, sensibilidad a la luz y al ruido, trastornos visuales, o parálisis?
  • ¿Relaciona los dolores con algún motivo concreto como, por ejemplo, estrés, consumo de alcohol, consumo de determinados alimentos, medicamentos, menstruación,o el tiempo?
  • ¿Ha tenido algún accidente o lesión?
  • ¿Toma analgésicos con regularidad?
  • ¿Padece otras enfermedades como hipertensión arterial?
  • ¿Ha estado ya alguna vez en tratamiento por dolor de cabeza?

En caso de dolor de cabezacrónico se recomienda llevar un diario sobre los dolores, en el que se documentan con exactitud los ataques de dolor, su duración o agravantes. Esto ayuda a determinar el diagnóstico del dolor de cabeza.

Exámenes en caso de dolor de cabeza

Los exámenes físicos ayudan al médico a determiar el diagnóstico correcto de la cefalea. En la exploración corporal, al médico le interesa, junto al estado general de salud, las posibles irregularidades que afecten al sistema nerviosos (alteraciones neurológicas). Un examen neurológico, así como otros exámenes realizados por especialistas, por ejemplo, un oftalmólogo, otorrinolaringólogo, ortopedista o dentista, podrían ser muy útiles en caso de dolor de cabeza, dependiendo de la posible causa. Dependiendo del tipo de cefalea son posibles, aunque no siempre necesarios, otros exámenes como los siguientes:

  • Análisis de sangre (hemograma) análisis de orina y una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.
  • EEG (desviación eléctrica de las ondas cerebrales)
  • Tomografía computarizada (TC) o Resonancia Magnética de la cabeza (RMN)
  • Ecografía, por ejemplo de las fosas nasales
  • Angiografía (examen radiológico de los vasos sanguíneos)
  • Tomografía por emisión de positrones (PET)

Tratamiento

En caso de dolor de cabeza no siempre es preciso un tratamiento. Muchas cefaleas desaparecen por sí mismos tras un corto período de tiempo. Especialmente, si el dolor de cabeza es debido a causas como un excesivo cansancio pasajero, la falta de sueño o a un consumo de alcohol excesivo. Por ejemplo, si surgen por un resfriado, se resolverán sin tratamiento.

Un caso diferente es el de la migraña. En esta enfermedad, el dolor de cabeza en la mayoría de afectados son siempre recurrentes, lo que requiere, a menudo, un tratamiento del dolor de cabeza a largo plazo. También, si tras las molestias se esconde una enfermedad grave como un tumor cerebral, se necesitará tratamiento. Sin embargo, una enfermedad de este tipo raramente será el desencadenante del dolor; en la mayoría de casos el dolor de cabeza tiene una causa inofensiva.

El tratamiento del dolor de cabeza se escoge según la causa del dolor. En el caso de migraña, las enfermedades potencialmente peligrosas (meningitis, apoplejía o tumores cerebrales) necesitarán un tratamiento médico.

Los medicamentos que se pueden adquirir sin receta médica, como ácido acetilsalicílico, paracetamol, ibuprofeno y preparados de combinación (por ejemplo, ácido acetilsalicílico + paracetamol + cafeína), que son muy apreciados en la automedicación, se deben administrar con prudencia. La norma nos dice que dichos analgésicos no se deberían tomar, de ninguna manera, durante más de diez días al mes y no más de tres días consecutivos. De no ser así, sería posible que el dolor de cabeza sea debido al consumo de analgésicos (denominado dolor de cabeza inducido por medicamentos).

Junto al tratamiento con medicamentos, en el dolor de cabeza son a menudo también muy útiles otras medidas. Estas podrían ser, por ejemplo, masajes, acupuntura, técnicas de autorelajación y tratamientos físicos. No todos estos procedimientos están científicamente acreditados en el tratamiento del dolor de cabeza ni se encuentran entre los servicios de los seguros médicos.

Lo mejor es que determine con su médico qué tratamiento es más apropiado para tener éxito en su caso.

Además, se puede mitigar o prevenir el dolor de cabeza actuando de la siguiente manera:

  • Evitar el estrés.
  • Dormir lo suficiente y tener un sueño reparador.
  • Llevar una vida activa y practicar deporte.
  • Aprender ejercicios de autorelajación.
  • Realizar descansos durante las horas de trabajo.
  • Cuidar la alimentación y comer de forma regular.
  • Beber suficiente agua, zumos naturales e infusiones.
  • Cuidar la vista y usar gafas o lentillas si es necesario.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.